miércoles, 23 de noviembre de 2022

48. 

19·11·2022

Carta de... ¿¿Amor??

A la atención del sr. Aemet:

Admirado y entrañable amigo: 

Soy consciente que a fecha de hoy está debidamente informado de lo acaecido en la ruta de este pasado sábado pero me veo en la obligación, por respeto y solidaridad hacia mis compañeros de fatigas, de puntualizar y reprender parte de su implacable y agresiva actitud hacia nosotros.

Cierto es que no engañó a nadie pues durante toda la semana ya pronosticaba el airoso castigo que pretendía infligir. Aún así doce valerosos o quizás inconscientes Alazanes no se dejaron amedrentar con sus amenazas y decidieron tener la osadía de plantar cara a semejante afrenta. Es más, era la primera ruta propuesta por Román, debíamos rendirle honores por ello y cabalgar sin excusas ni pretextos. No hubiera resultado muy honroso escudarnos en la coartada de una suave brisa de más de 35 km/h. para posponerla y buscar otra más cómoda.

También es cierto, sr. Aemet, que su estudiada estrategia le salió a pedir de boca, permaneciendo su aliado el cierzo en un discreto segundo plano desde la salida en el Club de Tiro, mientras rodábamos por el camino de la Estepa, en las subidas a los dos clásicos rampones (por cierto, muy mejorado el más complicado con una capa de grava), en el descenso hasta la carretera de Torrecilla, e incluso colaborando en la ascensión más exigente de la jornada así como empujando en el camino de Mediana hasta la propia Salada por el trayecto que propuso Joaquín. Hasta recibió elogios de parte de la tropa por su inestimable y desinteresada ayuda. ¿Desinteresada?... ... 
 
Ya en la Salada y tras cumplir con el protocolario y, una vez más, exitoso Tik Tok y dar buena cuenta de plátanos, frutos secos, barritas de hojarasca prensada y demás viandas, la historia dio el giro que todos temíamos. A partir de ahí su pretencioso viento se vino arriba y azotó con toda la furia y virulencia que le fue posible. Y como es bien sabido, las desgracias nunca vienen solas: el camino que nos debía llevar hasta el Burgo cortado, una señal que nos desviaba a la izquierda, una subida que con su querido colaborador golpeando de frente se hizo aún más costosa... ... todo ello para aparecer en medio de la nada, confundidos y sin track válido que seguir.

Pie a tierra, bicicleta al hombro o de acompañante, un descenso propio de aguerridos montañeros, tramos por campos encubiertos y desconocidos hasta ese día, sendas imaginarias y camufladas por las que nos abríamos paso... ... En fin, una delicia de desventura hasta llegar a la carretera de Torrecilla, y desde allí a la ansiada civilización.

Otra cosa también es cierta, sr. Aemet. Sin duda puede usted vanagloriarse y jactarse de poder apuntar en su ridículo casillero un par de tantos: uno, conseguir que acabáramos la ruta con las piernas más martirizadas y doloridas de lo deseado y esperado y dos, y más lamentable, que nos dejara sin el tiempo necesario para disfrutar de las tradicionales jarras de cerveza. Esto es poco menos que un sacrilegio para nosotros, una mancha en nuestro impoluto e intachable historial y un ultraje a nuestra inmaculada leyenda. Sin perdón.

A pesar de todo quiero comentarle, sr. Aemet, que si su intención era quebrar nuestra moral y martillear nuestra fortaleza no lo ha logrado. Como los abuelos que cuentan sus batallitas a los nietos, nosotros también borramos de la memoria todo aquello que no suma, que duele, que acongoja, que causa suplicio, angustia o desconsuelo, mientras que mantenemos en el baúl de los recuerdos el resto, lo positivo, lo que nos engrandece y mantiene unidos, todo aquello que nos saca una simple sonrisa, ese regalo tan preciado y costoso en estos días.

Sin más, reciba nuestro más sincero abrazo.
Gracias por su atención y hasta la próxima.

fdo: Los doce jinetes de la Cierzolipsis.

(PD: Por cierto sr. Aemet, esta semana saldremos desde el Parque del Zigzag a las 8:30 hacia Valdeatalaya, Loma Lobera y pinares de Pardines. Se lo comunico por si quiere ir preparando un lote con una dosis de lluvia, una muestra de niebla, una porción de frío gélido... ... lo que tenga usted a bien cocinar. Eso sí, si vuelve a intentar la jugarreta del cierzo, por favor, que valga la pena, que no sea esa tierna y agradable brisa con la que nos deleitó el sábado pasado.) 


viernes, 21 de octubre de 2022

 

47. 

21·10·2022

Si la Naturaleza te susurra al oído... escúchala.

“Nunca he visto a un árbol avergonzarse de sus ramas y flores,

nunca he visto a un águila escondiendo sus divinas alas,

nunca he visto a un pájaro sin cantarle a la mañana,

nunca he visto a un río estancarse ante una piedra,

nunca escondas tus sueños, lucha por ellos.”

 

 

Allí estaban, abuelo y nieto, guerrero y aspirante, maestro y discípulo, sabiduría y curiosidad, la placidez que dan los años frente al ardor juvenil, ambos sobre la cima más elevada que encontraron y desde donde la naturaleza se plasmaba ante ellos con todo su esplendor: ríos y afluentes, arboledas y mantos de flores, sotos y galachos pero también secarrales casi esteparios así como un variopinto repertorio de aves, mamíferos e insectos.

 

A sus pies Salduie, la ciudad íbera donde habitaban, con sus casas fabricadas con un zócalo de sillares de alabastro recrecidos en adobe, sus muros decorados con pinturas o simplemente enlucidos con cal y sus pavimentos de ceniza o gravilla apisonada, donde los más lujosos se mostraban con mosaicos de dibujos hechos de teselas embutidas en mortero. De entre todos los edificios resaltaban como joyas el Foro público y el mercado cubierto. Atrás quedaron las cabañas de los primeros asentamientos en la confluencia de los ríos Ebro y Huerva de la Edad de Bronce Final y las viviendas, ya de adobe, de la Primera Edad de Hierro. Porque desde esos tiempos inmemoriales el emplazamiento ya no paró de crecer.

 

Ellos, los sedetanos, conocieron la prosperidad, capaces incluso de acuñar su propia moneda, la cultura urbana y el desarrollo político, inducido por el contacto con las civilizaciones mediterráneas, griega y fenicia, y transmitida a lo largo del canal de comunicación que suponía el río Iberus antes de la llegada de los romanos.

 

Al contrario que sus vecinos los celtas y celtíberos hostiles a Roma como los titos, belos, lusones... ... que ofrecieron una resistencia larga y consistente a la ocupación romana, pues su vida se orientaba a exaltar el valor personal, el honor y la guerra, los antecesores de nuestros protagonistas colaboraron con ellos. Sus aristocracias fueron combatientes que lucharon en escuadrones de caballería como parte de los contingentes militares romanos y a los que se les erigían monumentos funerarios adornados con estelas en las que se representaban jinetes, caballos y lanzas.

 

Porque el caballo era parte de ellos, de su vida, de su muerte. Así continuó durante siglos, con los visigodos, la invasión musulmana, la Reconquista, el Medievo y sus Órdenes militares como la de los Alazanes, incluso en la actualidad, dando nombre a cierto grupo ciclista que rueda forjando su propia leyenda. Pero eso es otra historia.

 

El abuelo, en su lucha contra el tiempo, se negaba a que toda la sapiencia y conocimiento con el que le habían ilustrado y que se había transmitido de boca en boca durante generaciones se diluyera y quedara en el olvido y el ostracismo ante el empuje de las nuevas culturas. Por ello apuraba cualquier oportunidad o coyuntura para inculcar al inquieto mozalbete todo el saber que había heredado y con el que había pulido su carácter, cultivándose y actuando tan solo como un espectador privilegiado de cuanto le rodeaba, de cuanto le ofrecía la naturaleza, de cuanto le brindaba la tierra.

 

Divisaron en el horizonte y en las puertas de la ciudad como los valerosos jinetes montados en sus flamantes alazanes iniciaban una nueva correría hacia las Portilladas y los montes de Alfajarín donde siglos después sería edificado un Castillo que acabaría en manos de una noble familia y donde aún más tarde se alzaría una estatua para rendir culto al Toro y cuya visita era, y es, de obligado peregrinaje.

Verlos partir desencadenó un revoloteo en la mente avispada del zagal y un aluvión de preguntas que pondrían en jaque la serenidad, el temple e incluso la paciencia del abuelo.

 

- Abuelo... ¿Algún día yo también cabalgaré con el resto de los guerreros de la tribu?

- Por supuesto, pero tranquilo. Fíjate a tu alrededor: la naturaleza solo florece en primavera, hasta entonces las raíces se mantienen fuertes bajo tierra. A ti también te llegará tu primavera, pero has de tener paciencia. Todo florece cuando tiene que florecer, los árboles no fuerzan para que nazcan sus frutos, simplemente salen cuando toca.

 

- Si, ya, pero... ¿Cuándo estaré preparado? ¿Cuánto me falta aún?

- Todo tiene su tiempo y lleva sus pasos. ¿Has intentado alguna vez encender un fuego empezando con un tronco grueso? ¿A que no se puede? ¿Verdad que primero hay que ir poniendo ramita a ramita? Pues tu aprendizaje y entrenamiento ha de ser igual, ramita a ramita. ¿Tú crees que sin el adiestramiento necesario nuestros guerreros hubieran coronado las Planas por Vallobera con la facilidad con la que alcanzaron la cumbre la semana pasada?

 

- Es que cuando duermo me veo trotando con ellos y soy tan feliz...

- Pues entonces se fiel a tus sueños y al camino que te has marcado para alcanzarlos. Mira allí abajo. ¿Ves el río? Si no siguiera su llamado hacia el mar se convertiría en agua estancada. Pregunta a veteranos por el grandullón de sonrisa eterna, por su tesón, su fuerza de voluntad y la satisfacción que le da superar sus propios retos, miedos y desafíos. Tanto en aguas mansas como en rutas hacia la Presa de Pina o en otras más bravas como en el Alto del Campillo y por los Montes de Villamayor, nunca se estanca. Y como él hay otros tantos que ahora idolatramos por su ejemplaridad.  

 

- Ahora que has hablado de miedos... Lo de salir de casa la primera vez a recorrer nuevos caminos, hacia lo desconocido... buff, no sé...

- Me lo pones fácil. Observa aquel pajarillo, seguro que él también creía que su nido lo era todo hasta que abrió las alas, voló y descubrió inimaginables nuevos mundos. No tengas miedo a saltar del nido, peor es quedarse toda la vida enjaulado. Eres testigo de cómo cada semana nuevos jinetes han cabalgado con la hueste por primera vez. Arropados y al amparo del resto ahuyentaron sus temores galopando hacia Rodén Viejo, Toro de la Muela, o parque de Muel. Habla con ellos y seguro que disipas los tuyos.

 

- ¿Y si fallo o no estoy a su altura?

- Y seguro que te pasará, y en más de una ocasión. Pero... ¿Acaso has visto algún árbol perfecto, recto y erguido? Todos están torcidos y tienen ramas rotas como cicatrices tenemos los que ya hemos vivido lo nuestro. Pero cuando falles no pongas excusas y sigue luchando por tu sueño, como el árbol al que se le rompe una rama y no por ello se paraliza sino que sigue creciendo en su empeño de acariciar las nubes. Además... ¿Quién no ha tenido un mal día, ha pasado mala noche antes de cabalgar, ha tenido problemas con las herraduras de su corcel, no ha comido o bebido como debiera, o ha tocado suelo por desmontar de forma poco ortodoxa?

 

- Seguro que nada es tan fácil como lo cuentas

- Por supuesto que no, pero vuelve a mirar al río y aprende de él. Un día se cansó de tropezar con las piedras hasta que comprendió que si estaban allí era para que pudiera fluir por encima de ellas y desde entonces no pierde su tiempo en cada una que se le aparece sino que las abraza con ternura y las pule. Si aun así le impide el paso abre un nuevo camino y se aleja. Con los problemas que surjan en el tuyo no veas piedras sino puentes. En cualquier ruta, ya sea por los montes de Peñaflor como siguiendo el cauce del Jalón, pueden surgir piedras que entorpezcan la marcha, pero no por ello nuestros jinetes se han rendido, ni lo harán.

 

- Da gusto ver como salen a galopar juntos y como siempre vuelven así.

- Claro, son como las nutrias que habitan en el cauce del río. Cuando duermen se toman de la mano para que la corriente del agua no las separe. Así se aseguran que van a estar siempre en compañía. Ellos hacen igual, cabalgando en vanguardia o más rezagados nunca lo hacen solos.

 

- Pero durante la ruta no rivalizan entre ellos?

- ¿Tú crees que las flores compiten unas con otras? ¿No, verdad? Lo que hacen es esparcir y compartir sus propios aromas y fragancias para sumar en beneficio de todo el prado. Pues ellos hacen algo similar, sumar, sumar y sumar, aportando cada uno su propio perfume y esencia en favor de toda la hueste.

 

- ¿Y si alguno se siente fuerte y decide espolear a su alazán y marchar por delante?

- Alza la vista y observa aquella imponente águila entre las nubes. Ella no puede estar pendiente de si a los demás animales les gusta o no su vuelo. Si ha nacido para ser águila tiene que abrir sus celestiales alas y volar. No esperes verla feliz encerrada en una jaula. Pero sí te puedo asegurar que no se alejará mucho del nido y ante cualquier adversidad acudirá a él con premura. Y es más, aún sintiéndose poderosa no siempre mueve sus alas, también se deja llevar por el viento al igual que nuestros jinetes mas fornidos también cabalgan a menudo protegiendo al resto y no siempre a galope tendido hacia el lejano horizonte.

 

 - Es reconfortante verla volar así de libre y tan afortunada por ello...

- Sí, y volvemos al principio de nuestra conversación. Ahora la ves reinando como señora y ama del cielo pero no olvides que primero fue un polluelo que rompió el huevo y no dudó en saltar del nido, como en su día lo harás tú. Llegado ese momento también te sentirás dichoso y agraciado de compartir aventuras y desventuras con el resto de los guerreros de la tribu.

 

- Si fuera todo tan perfecto como lo pintas, sin conflictos ni desacuerdos...

- Y quien dice que no los hay, claro que sí. A lo largo de los tiempos han surgido discordias y desavenencias de toda índole, pero entonces es cuando hay que ponerse en el lugar de los caballos que montan. ¿Tú crees que si estos se enojaran con cada mosca que se acercara a molestarlos tendrían tiempo para cabalgar libres y salvajes por la tierra? Pues eso, solo hay que darle importancia a lo que realmente la tiene.

 

- Pero... ¿Si se da el caso en que el enfado va a más y de la confusión se llega a la desunión?

- Pues no sería ni la primera ni la última ocasión que esto sucedería. Entonces es cuando hay que emular a los arboles como los que tienes frente a ti. Estos, durante el crudo invierno sueltan las hojas sin aferrarse a ellas pues saben a ciencia cierta que una vez separadas de la rama ya no pueden regresar y aún así no tienen miedo a empezar de nuevo, sin enojarse con la tormenta que se las arrebató.

 

- Ya, pero las tormentas no benefician a nadie ¿verdad?

- Probablemente no aunque, tú que ya has vivido algunas, habrás comprobado como también de las nubes más negras nacen gotas de agua puras y cristalinas y si te fijas en el cielo en una noche cerrada verás como las estrellas brillan más cuanta más negrura las envuelve.

 

- Entonces para manejar con orden una tropa de guerreros como la nuestra hará falta un cabecilla con dientes afilados como los del lobo y el porte de un oso de las montañas ¿no?

- Raro se me hace que hagas esta pregunta pues bien conoces a nuestro adalid y guía. ¿Te parece que posee la envergadura y fortaleza de, por ejemplo, aquel que como cuenta la leyenda hizo llorar a una piedra al caer sentado sobre ella? ¿No, verdad? Pero, por el contrario, si que maneja con maestría otras armas y excelencias que suplen a esas con creces: la complicidad, confianza, el respeto y algunas más.

 

- ¿Tan importantes son esas virtudes?

- Esenciales diría yo, pues si fallas en una corres el riesgo de perder el resto y con ellas el carisma e incluso la lealtad de la milicia que hasta entonces se había mostrado fiel, adepta e incondicional.

Por eso nunca olvides que realmente grande es aquel que para brillar no necesita apagar la luz de los demás mientras que el frágil es aquel que necesita mostrarse continuamente en primera fila para creerse y hacer creer lo que ciertamente no es, aunque para ello tenga que pisotear las huellas y los caminos de los demás.  

 

- Y ahora que empieza a anochecer es hora de volver al calor del hogar, a nuestra ciudad, a la íbera Salduie, a este asentamiento centenario en el que ahora confrontan las nuevas doctrinas arribadas de tierras lejanas con las enseñanzas y el magisterio que nos brinda desinteresadamente y día a día la Madre Naturaleza. Espero que te hayas impregnado de ellas y al menos te haya hecho reflexionar. Con eso me doy por satisfecho. ¿Vamos?


- Vamos!!!

 

 

PD. Este texto rinde homenaje a quien un día decidió romper con todo lo que había sido su vida para retirarse en el corazón de las montañas de México junto a los indígenas Wirrarikas, en comunión con el silencio y la naturaleza y donde encontró gracias a ella la pasión de su existencia: la poesía.

 

Está escrito sin ánimo de señalar ni ofender a nadie, pero si aún así alguien lo lee con ojos nublados o pájaros negros en la cabeza y llega a sentirse de esa manera, desde aquí y públicamente le pido disculpas.

 

AU I ADEU

 


martes, 16 de agosto de 2022

46. 

13·08·2022

Cuando el cabrito amaneció con el día cruzado.

A la atención del Maestro Pascual, a quien corresponda, a quien le interese y a quien no tenga nada mejor que hacer y decida perder algo de su preciado tiempo en leer el siguiente informe:

Ante su anunciada ausencia y merecido descanso me he visto en la obligación, después de muchas semanas y por los motivos que no vienen al caso y que solo los más allegados conocen, de desplegar de nuevo los papiros, destapar el tintero y humedecer la pluma para detallar con todo lujo de detalles lo acontecido en la ruta del pasado sábado.

Ante todo comunicarle que, al igual de no contar con su presencia, tampoco disfrutamos de la compañía de otros ilustres compañeros que en estas fechas estivales andan plasmando su impronta y dejando huella por variopintos paraderos: alguno preparando caceroladas por tierras sorianas, otros buscando temperaturas más frescas por el norte y por Pirineos, otros poniéndose a remojo por la costa mediterránea o armándose de valor para recorrer tierras andaluzas e incluso los más osados visitando países como Bulgaria. Aún con todo once valientes decidieron plantar cara al termómetro, a la ruta prevista y a esa emboscada “algo durilla” sobre la que ya nos habían alertado los “niños” del grupo.

Como bien apostilló Joaquín: cuando alguien amanece con el día cruzado todos los posibles infortunios se ceban con él. Tales palabras se le quedaron grabadas a fuego al Choto Fer, quien para empezar la jornada con mal pie volvió a certificar una vez más su indefendible y pésima costumbre de llegar tarde al punto de la quedada a pesar de batir su propio récord desde la Veterinaria hasta La Fuente de La Junquera (18 minutos!!!), eso sí, extenuado, sin aire y con el desayuno en los tobillos. El caso es que se promete a sí mismo cambiar, se conciencia de ello, pone todo su empeño pero al final... ... ná de ná.

El que no se consuela es porque no quiere y por ello esbozó una pícara sonrisa de complicidad al comprobar que tras él aún faltaba por llegar el compañero de Jorge. A partir de ahí, junto a los que habían quedado a la espera, y sin haber recuperado el aliento del todo, empezó la primera de las contrarreloj del día para alcanzar a los que habían iniciado la ruta en modo “verano azul”. No habían sobrepasado Cuarte cuando al fin el grupo se fundió en una piña, como uno solo, como lo que somos, como bien lo sabe usted.

La tranquilidad y la armonía parecían haberse adueñado del ambiente e incluso rodaban bajo un manto grisáceo que impedía a Helios, Dios griego del sol, que desde su carro arrojara sobre ellos todo el poder de su fuego abrasador, de igual forma como los venía torturando en las semanas anteriores.

Poco dura la alegría en casa del pobre y a escasos centenares de metros de las afueras de María de Huerva la ruleta del infortunio volvió a rodar agraciando al Choto con el extraordinario premio sin parangón de un soberbio pinchazo en su rueda trasera. Sí, de nuevo le tocó. Ni entre cuatro hacían medio para apañar el desaguisado y meter debidamente la mecha con la que solventar el estropicio hasta que comprendieron que igual las instrucciones están para leerlas. Dicho y hecho, rueda remendada y a rodar.

Más que a rodar, a volar. Segunda contrarreloj para alcanzar de nuevo a la mitad de compañeros que iban por delante: 14 km. a casi 20 km/h. de media para recuperar el tiempo perdido. Ni rastro de ellos por Mozota y tan sólo una vez sobrepasado Muel divisaron en la lejanía las casacas tricolores del club y el resto de variopintos maillots. En cabeza, ejerciendo de líder y marcando el ritmo, era Luis C. quien los llevaba a rueda y en perfecto orden en una posición inusual en él pues como todos saben su sitio natural es en la cola del pelotón, sabedor de la importancia que tiene el penúltimo, protegiendo al resto y preparando ese hachazo que nunca llega.

Al igual que el mercurio se fundieron en una sola gota justo cuando en el horizonte se divisaba la trampa del día: un rampón que ya desde la distancia dolía a la vista. Un km a una pendiente media del 10%. No quedaba otra que enfundarse el mono de trabajo, regular el esfuerzo y cada uno, como si de un salón de baile se tratara, ampararse al paso y a la danza que más cómoda le resultara. 

En los primeros metros el Choto se afanó en aplicar fielmente la Ley del Mandril y acompañó, en un gesto aparentemente solidario, a quien más parecía sufrir cuando en realidad lo que pretendía era ocultar su propio sufrimiento. Llevaba a fuego y sin casi respiro desde la salida de su casa hasta las faldas de la cuesta y eso le empezaba a pasar factura. Aún así y echando el resto consiguió, como la mayoría, coronar la cumbre sin bajarse de la bici y con la dignidad que tanto promulga usted. 

Tengo que comentarle la inaudita, misteriosa e incomprensible ascensión en tres fases que perpetró Luis C. pues comenzó pedaleando, continuó pie a tierra y culminó la escalada... ... sin bicicleta!!!!! Ya le daré más detalles cuando consigan desvelar el enigmático secreto en Cuarto Milenio.

Una vez arriba y reagrupados de nuevo dedicaron el tiempo justo para comichear algo, bajar pulsaciones, oxigenar los pulmones y sin más dilación reiniciar la marcha por las planas de la Muela sin tan siquiera una mínima pausa para  la tradicional foto de grupo. Implorando a su reconocida benevolencia y comprensión le ruego clemencia ante semejante afrenta pues prometieron que tal agravio no se volvería a repetir.

Al choto, vacío por completo, sin energía, ni combustible ni agua y tragando todo el polvo habido y por haber el recorrido por los molinos le resultó engorroso y peliagudo (por utilizar términos sutiles y poco malsonantes como jodido, de mierd.....y alguno más). Por fortuna rodó bien custodiado por fieles guardaespaldas que, como Kevin Costner, Clint Eastwood y otros similares en otras tantas películas, permanecían atentos a todos sus movimientos y a cuanto le rodeaba.

Decidieron desviarse del track, hecho que como bien sabe usted es muy muy pero que muy poco corriente y usual en este grupo, para detenerse en la gasolinera, descansar unos minutos y agenciarse unas botellas de agua bien fría que, como mano de Santo o como el maná que Dios envió a los israelitas para socorrerlos mientras atravesaban el desierto según el Libro del Éxodo del Antiguo Testamento, lograron resucitar a los más malogrados hasta entonces y dejar a la altura del betún a Leonardo Di Caprio en "El Renacido". 

Con las fuerzas recuperadas y el vertiginoso descenso desde la Muela hasta el Club de golf La Peñaza y el polígono industrial de Plaza en un visto y no visto estaban aparcando las bicicletas en la terraza del bar donde se vieron en la obligación de doblar la dosis de jarras... ... y sin patatas bravas!!! Otra mancha en el historial del grupo. Bien es cierto que por gentileza del bar cada ronda de cervezas venía acompañada de unos platitos con patatas de bolsa y aceitunas. Al César lo que es del César... ... y las jarras a precio asumible, como ha de ser.

Hasta aquí le puedo contar Maestro Pascual. 

Y para que conste, firmo y sello este informe en Zaragoza a 15/08/2022


(Por cierto, ya le adelanto que hay una gran persona que ha mostrado su interés en volver a rodar con nosotros y al que seguro recibiremos con los brazos abiertos pues pocos corazones desprenden tanta bondad y simpatía como el suyo. Por la Ley de Protección de Datos y hasta que lo confirme o lo autorice el interesado no daré más referencias si no es en presencia de mi abogado).


martes, 7 de junio de 2022

45. 

04·06·2022

Aniversario Alazanes.

"Celebra tu vida día a día: el pájaro carece de relojes y calendarios
y aún así celebra su vida a diario, con sus vuelos y sus cantos"

A punto de finalizar el evento uno de los dos homenajeados del día (que por discreción mantengo su nombre en el anonimato... ... pero no fue Pascual) me sugirió que escribiera algo pero que no fuera muy sentimental o sensiblero. Resulta harto difícil por el cariz del acontecimiento, se puede intentar aunque no prometo nada.

¿Por qué Alazanes? Quizás porque el caballo era el inseparable compañero de esos Caballeros tan protagonistas en los relatos donde trasladaba nuestras rutas a un imaginario mundo medieval. Quizás también porque compartimos ciertas peculiaridades con ellos: tesón, energía, nobleza, predisposición, inteligencia (¿?...buff, no sé...), comportamiento equilibrado, amigable y de confianza mutua, entre otras muchas. También ayudó en la elección la típica tonalidad rojiza de esta raza equina que unido a la posibilidad de combinar crines y colas blancas coincidían con los colores de BttZaragoza C.C.

Padecimos un peliagudo tris en nuestros orígenes y en las primeras salidas vespertinas de los jueves donde la maza de la realidad e incertidumbre casi nos golpea de lleno para dejarnos marcados de por vida cuando, para hacer mella en nuestro afligido desConsuelo, una cabecilla pensante de los Rider´s nos rebautizó como Percherones. Por fortuna y con el paso del tiempo dicho apodo quedó adjudicado en propiedad solo para mí, librando así de tal graciosa cruz al resto de compañeros.

El pasado, pasado está y de él solo cabe recordar los momentos dichosos y afortunados, que los hubo y en abundancia. Nada más, ni un segundo perdido en lo que no suma. Cierto es que la gestación fue enrevesada, el embarazo espinoso y el parto doloroso para todos, pero no es menos cierto que con los primeros trotes del potrillo recién nacido por los caminos lindantes a nuestra villa todos esos males se disiparon con el polvo del camino floreciendo todo aquello que nos une: camaradería, compañerismo, jarana, esparcimiento y diversión, así como risas, regocijo y alborozo, porque si algo tenemos claro es que “Un día sin una sonrisa es un día perdido”.

Acogidos con los brazos abiertos y felizmente integrados como un grupo más en el Club, (uno más, ni más ni menos que el resto, ni mejores ni peores) participamos, organizamos y colaboramos en rutas conjuntas, excursiones, almuerzos y demás eventos. Por todo ello aprovechamos estas líneas para agradecer de corazón la complicidad y el caluroso cobijo que nos ofrecieron todos los compañeros de esta gran familia.

Y por fin llegó el gran día. Alazanes cumplía su primer año de vida, año de cabalgadas, de rutas, de tracks variopintos e incluso algunos imposibles, de frío, nieblas, lluvia, calor y cierzo, mucho cierzo (curioso por estas tierras, ¿no?), de bailes y canciones, de tertulias en las terrazas, de brindis jarra en mano, de nuevos proyectos y desafíos, de renovadas ilusiones y sueños anhelados.

Hubo que posponer la fecha prevista inicialmente para no coincidir con el acto de primeros de Mayo organizado por la Junta con foto grupal y almuerzo incluido. Y aquí tengo que confesar una verdad a medias o una mentirijilla piadosa y sin maldad: tener que posponer nuestra fiesta de aniversario fue un auténtico alivio pues el regalo encargado para Pascual se hacía de rogar y tardó en estar preparado más tiempo de lo deseado. Al tratarse de una sorpresa había que buscar excusas creíbles, aunque poco sinceras, para retrasar la celebración. Así que si alguien el sábado notó que mi apéndice nasal había aumentado ya sabe el porqué.

El lugar elegido, un acierto: Restaurante “Mi Familia” en Monzalbarba, o Almorzarbarba como en su día y en una de nuestras afamadas rutas gastronómicas lo renombró nuestro querido cowboy particular. Comedor cerrado exclusivo para nosotros, bicis dentro y a buen recaudo, trato amable y exquisito, preparación y reparto de las viandas y bebidas con soltura, presteza y diligencia, platos bien colmados de huevos, patatas panaderas y suculenta dosis de grasas porcinas. Todo ello montado cómodamente en tres mesas de diez comensales por cada una que hacen un total de... ... No hay que ser de ciencias puras para acertar la cifra total de asistentes, pero a mí me faltan dedos. Será que más bien soy de letras.

La mayoría acudió a lomos de su fiel montura siguiendo la ruta propuesta por el Jefe, con alguna variante para evitar el barrizal surgido por la tormenta del día anterior. Nada que nos sorprenda, pues de no haber sido por tal motivo ya habrían buscado otro. Porque los tracks están para joderlos como y cuando a uno le dé la gana, ¿verdad Pascual?.¿O acaso aún queda algún ingenuo que desconozca o no haya sufrido en sus carnes el clásico “poyaque” de Paco?.Si es así, dale tiempo y que Dios te pille confesado. Curioso que a pesar de modificar el trayecto alguno igualmente llegó al bar con unas generosas muestras de barro adheridas como lapas al cuadro y ruedas. ¡¡¡En Junio!!! pá habernos matao.

Un par de nosotros, los convalecientes del paso por quirófano, no tuvimos esa suerte pero aún así, y gracias a la solidaridad de Enrique, en un nuevo alarde del compañerismo que rezuma de sus poros, montamos lo que se llamó la caravana de movilidad reducida. Como pago le obsequiamos con una lección magistral de hernias, grapas, infecciones, testículos inflamados y demás. No se puede quejar. Por supuesto no fue el único que se prestó voluntario a llevarnos, mil gracias igualmente a todos ellos. Lo teníamos claro, no nos lo podíamos perder a pesar de las dolencias e incluso de algunas complicaciones del post-operatorio. Al mal tiempo, buena cara que junto a las contagiosas y recíprocas sonrisas y el trato cariñoso recibido harían el resto para que el día fuera inolvidable para nosotros... ... y por supuesto para tod@s.

No hay mejor forma de acompañar el café que con unos dulces, por lo que aprovechando que unas semanas antes había sido mi cumpleaños repartimos unas cajas de hojaldres de Astorga con chocolate... ... ¿bajos en calorías y sin azúcares añadidos?, diremos que sí para auto-engañarnos pero me temo que poco tenían de dietéticos. Instante que se aprovechó para elevar el volumen de las notas musicales y canturrear el tradicional “cumpleaños feliz”. Una vez más, mil gracias a tod@s, os llevo en el cuore.

Sin duda el momento más emotivo del evento fue la entrega de los obsequios a Pascual y Paco. Todo lo que se diga de ellos es poco. Podría desempolvar la extensa lista de adjetivos, buscar y plasmar cuantos merecen y aún así haría corto. Creo que no hace falta, saben a ciencia cierta lo que pensamos y sentimos por ellos. Por una vez, sobran las palabras. Simplemente y en nombre de todos: GRACIAS.

A pagar, a pagar!!! Hasta eso salió a la perfección, cuentas claras y todos contentos. A más de uno le sorprendió que el precio final fuera casi la mitad de lo que acordamos. No contaban con que a la cuenta del bar y al importe de los regalos le descontaríamos el bote acumulado durante todo este primer año de vida: 163,50 aurelios. Y eso que el administrador del cofre del tesoro era ni más ni menos que un valenciano de pro, de los que la fama los tilda de amar hasta la eternidad y sin complejos el dinero negro y los sobres de dudosa procedencia. Quizás los años que ya lleva por tierras mañas lo han reconducido por el buen camino.

Como bramaba aquel famoso Super Ratón en los dibujos animados de los años 80, cuando algunos de nosotros lucíamos melenas al viento: ¡¡¡No se vayan todavía, aún hay más!!! Y hubo tiempo para más, como no. Que hubiera sido de esta celebración sin un Tik Tok. Bajo la batuta de Miguelón, acompañado de sus inseparables coreógrafos de todo el año, María Luz y Pascual y con participación de bailarines habituales y otros no tanto, y que sorprendieron gratamente al resto de espectadores, sacaron adelante con suma dignidad y soberbia nota la propuesta del día. Tan solo unos ensayos previos, unidos al gracejo natural y a la armonía natural innata de los danzarines, fueron más que suficientes para culminar, como la deliciosa guinda del pastel, una mañana extraordinaria que perdurará en la memoria de todos por mucho tiempo. Y habrá más como ésta, seguro que sí.

"Porque seguirán los Alazanes sumando andanzas, aventuras y desventuras para ampliar su historia y legado, dejando tras de sí una estela de divertimento y fraternidad mientras forjan su leyenda luciendo por los caminos sus túnicas tricolor, ondean con orgullo el estandarte de BttZaragoza C.C. y el eco de su inconfundible brindis resuena por todas las tabernas y rincones de la Villa:

Volvemos de una pieza, con dignidad y entereza,
Bici sin cerveza, no me entra en la cabeza”.

Lo siento, ya me perdonará ese segundo homenajeado del día (del que sigo manteniendo en el anonimato su nombre... ... y repito, no es Pascual). Conociéndome estaba claro que no iba a dejar pasar la oportunidad de escribir una de mis parrafadas moñas, moñas, moñas. Lo intenté, de verdad.

Por mi parte, cierro el tintero, guardo la pluma, archivo el pergamino y abro la ventana para que entre aire fresco. Valiente y osado el que haya soportado semejante ladrillo sin medicarse.

Por vosotr@s, por tod@s, por siempre... ... alé, alé!!!

Hasta pronto.


miércoles, 11 de mayo de 2022

08·05·2022

44. Evento BttZaragoza C.C.

Cuando todos los caminos se funden en uno.

 Hace una semana escribí un comentario en la ruta de Alazanes que hoy considero igual de válido y extensible a lo vivido y disfrutado este domingo. Apuntaba así:

 "Enorgullece formar parte de un Club de gran solera y arraigo, fértil y boyante en virtudes, historia y prestigio, sentirse reconocido por ello, palparlo en las quedadas y en el ambiente que las arropa como la densa niebla invernal, notar que la complicidad es recíproca, que la cordialidad y el compañerismo envuelve la piña tricolor, que las cuantiosas, sinceras y mutuas sonrisas son el mejor regalo y el pegamento más hercúleo, y que a veces con un breve saludo, una mirada limpia y una sencilla mueca al cruzarse en el camino es más que suficiente para el buen entendedor."

 Porque por un día todos los caminos no llevaron a Roma, por un día su destino fue Cuarte de Huerva. Y hasta allí llegaron desde diferentes afluentes y dispuestos a colmar el embalse de La Fraternidad los variopintos grupos que forman este Club. Unos como los carreteros Team desde Alfamén y Cariñena, otros rodando por la ruta de Principiantes propuesta por Paco, eso sí, auténtica de Principiantes Principiantes… … (ahí os la dejo botando). Hubo quienes se escabulleron como pícaras comadrejas y acortaron la ruta con alevosía y determinación e incluso también quienes aparecieron de la nada como los espectros fantasmales de las casas encantadas.

Fuera como fuere, el improvisado corral para las monturas se fue llenando sin tregua ni pausa con un incesante goteo de máquinas, una a una, quedando éstas bien amarradas y seguras al compartir solidariamente sirgas de cable, cerrojos y candados y que una vez entrelazadas formaron una formidable, inaudita y multicolor escultura metálica vanguardista.

 COMPARTIR. Quizás esta palabra sea una de las más indicadas para reflejar lo que fue el alma del evento.

Compartir abrazos, sonrisas, palabras, recuerdos y vivencias.

Compartir saludos entre ilustres veteranos que no coincidían en mucho tiempo, entre compañeros que de cuando en cuando organizamos rutas conjuntas e incluso entre algunos con los que era la primera vez en la que se cruzaban nuestras miradas.

Compartir el aplaudible mérito de aquellos que por diferentes motivos no se quedaron al almuerzo pero que aún así rodaron hasta Cuarte, o el de los que acudieron únicamente para la foto porque por nada querían perderse el momento de posar junto a sus compañeros de andanzas, aventuras y desventuras.

Compartir la invasión organizada de la grada para plasmar el retrato de familia con los colores rojo, blanco y negro de los maillots y con las casacas doradas de los trialeros.

Compartir prendas con aquellos a los que la nueva uniformidad no les había llegado a tiempo pues como contaron las malas lenguas éstas todavía andaban por la ruta de la seda de Oriente o rememorando los viajes de Marco Polo.

Compartir ese doloroso impasse de tiempo con los que la genética, la glotonería y otros excesos gastronómicos nos ha jugado una mala pasada y lejos de poder presumir de unos abdominales tipo tableta de chocolate lucimos con orgullo un prominente melón y por lo cual nos vimos obligados a contener la respiración y contraer la panza mientras duraba el reportaje fotográfico a la vez que manteníamos con dignidad el hilo de aliento justo para compartir los tradicionales cánticos, gritos y brindis tan aplaudidos y afamados en ciertas terrazas de bares bien conocidas por todos.

Y como guinda al pastel del hermanamiento, compartir aposentados en corrillos de cuatro, como tiernos churumbeles de colegio, tertulias, chácharas y parloteos mientras arribaba el ansiado momento de recibir las reconstituyentes viandas encargadas, sabedores, eso sí, de lo complicado que resultaba atender a tantos comensales. Paciencia y comprensión, antes o después, todo llega.

 Como la mayoría no podemos alardear de tener morro exquisito ni paladar fino, somos facilones de contentar y nos conformamos con un sencillo plato de dos voluminosos... (con perdón)... huevos, acompañados de virutas de fécula y una ligera muestra de sabroso producto porcino más que nada por darle algo de color al cuenco. Nada de gula, Dios nos libre.

No hace falta comentar que, como deportistas “pro” tal y como estamos catalogados, somos conscientes de lo fundamental que es la hidratación para un óptimo rendimiento físico por lo que, para evitar que la energía aeróbica de los músculos disminuyera, dimos buena cuenta de jarras de cerveza, refrescos e incluso cuenta la leyenda que hubo quien osó beber agua.

 Tras los pertinentes cafés y algo más de tiempo para coloquios, chistes, bromas y demás, llegó la hora de partir y como las margaritas en otoño nos fuimos deshojando por el camino para que cada pétalo volara a su jardín empujado por una suave brisa y bajo un clemente sol que ya parecía anunciar, por fin, la llegada de la anhelada primavera.

 FELICITAR y AGRADECER a los padres de la idea, a los organizadores y voluntarios que cuidaron hasta el más mínimo detalle y a tod@s los participantes por aportar y compartir su granito de arena para que este Día del Club se celebrara como se merecía, como una maravillosa fiesta que permanecerá en la memoria por mucho tiempo como el día en el que, por una vez, todos los caminos no llevaron a Roma.

 “Todo lo que ilumina

debe permanecer ardiendo

y las sonrisas floreciendo

de entre sus brasas vivas”


martes, 3 de mayo de 2022

30·04·2022

43. Alto de La Muela


Retrato de una piña.

Ahora que quedan días, incluso podríamos decir horas, para celebrar nuestro primer aniversario es de agradecer una vez más que compañeros de otros grupos e ilustres veteranos nos acompañaran de nuevo en una ruta propuesta por este niño que el próximo domingo cumplirá oficialmente un añito. Las buenas costumbres, las que unen, las que hacen piña, esas hay que mantenerlas y revivirlas haciendo valer la firma con la que antaño rubricábamos crónicas y relatos:

"Todo lo que ilumina debe permanecer ardiendo".

 Enorgullece sentirse parte de algo grande, palparlo en las quedadas y en el ambiente que las arropa como la densa niebla invernal, notar que la complicidad es recíproca, que la cordialidad y el compañerismo envuelve la piña tricolor, que las cuantiosas, sinceras y mutuas sonrisas son el mejor regalo y el pegamento más hercúleo, y que a veces con un breve saludo, una mirada limpia y una sencilla mueca al cruzarse en un camino es más que suficiente para el buen entendedor.

Y así ha sido durante estos primeros meses de vida: rutas conjuntas como la de Las Ermitas en Junio y junto a las Women Bikes Mañicas en Marzo, o el almuerzo que organizamos en Octubre para todo el Club superando los cuarenta participantes, o coincidiendo por los caminos y pueblos como con los Riders en Muel allá por febrero,  o la participación en pruebas y marchas ciclistas como las de Aspanoa, Velilla, Pina o Fuentes, y sin olvidar las rutas por los Miradores de Ordesa, Valle de la Gloria y como no Puendeluna donde, como las piñas de los pinos cuando se abren en tiempo caliente y seco, florecieron todas las semillas y virtudes antes reseñadas.

 Y si hasta ahora ha sido así, así debe seguir, como una piña: TOD@S BttZaragoza C.C.

"No avanza el río para llegar al mar,

su único propósito es avanzar.

No tienes que saber adónde vas,

tú solo camina y ya vendrá,

por sí solo, todo lo demás."




martes, 29 de marzo de 2022

26·03·2022

42. Ruta conjunta Women in bike Mañicas & Alazanes

“Todos sueñan con montañas florecidas,

pero pocos siembran semillas todos los días.” 

(Arnau de Tera)

Flores y cactus en un mismo jardín. Sin espinas y con la blanca pureza de los campos de algodón.
Y es que la primavera se adelantó al menos por unas horas. 

¿Quien no ha caído alguna vez en los tópicos de: “a ver si quedamos y...”  ”podríamos hacer...”  ”si eso nos llamamos...” , etc... para luego quedar todo en palabras huecas que caen en el ostracismo y en el olvido?
Pero éste no iba a ser el caso gracias especialmente a dos admirables jardineros, Mar y Enrique, quienes con el beneplácito y colaboración de Noe y Pascual y la complicidad del resto de Wib-Mañicas y Alazanes, labraron la tierra, trazaron los surcos necesarios, plantaron la semilla de la fraternidad y de ésta germinó una ruta donde la armonía, concordia y camaradería se extendió hasta el horizonte. “Pensat i fet” (pensado y hecho).

Como en todo buen cultivo, el agua es imprescindible para que pueda obsequiar un fruto de calidad y desde luego el líquido elemento no faltó, pues la lluvia acompañó durante toda la semana, llegando incluso a sembrar la duda y la tentación de suspender o al menos aplazar la quedada. Las miradas al encapotado cielo pintado en tonos grisáceos eran constantes y por ello el temor permanecía perenne e incluso se acrecentaba por momentos. Pero la buena fortuna se reveló y dispuso cuanto estaba en su mano para que esta entrañable iniciativa no se viera truncada. Y así fue.

Flores y cactus en un mismo jardín. Porque nueve flores de Wib-Mañicas más Mª Luz, la nuestra, la Jefa, acudieron al Azud con la asombrosa puntualidad de la que carecemos algunos de los cactus más pinchudos. Flores desiguales y dispares pero con unas semejanzas en común: la encantadora y contagiosa sonrisa que emergía de entre los pétalos de sus rostros y el cristalino brillo de los ojos que reflejaba un cóctel de inquietud, timidez, jovialidad e ilusión. 
 
Cactus, muchos y variopintos, de todas las hechuras, trazas y composturas. Y más cuando coincidieron en el punto de quedada los sahuarios Team con sus esbeltos y estilizados tallos, los fornidos y vigorosos cladodios de los China Chana y los multiformes Alazanes donde quizás, y sin el quizás, prevalecía el tipo globoso o barrilete. Todos, flores y cactus, posaron como girasoles en busca del mismo sol para la primera foto grupal de la jornada antes de iniciar la marcha.

Comenzó la pedalada y 32 compañer@s, como uno solo, partieron en busca de las aventuras y desventuras que les tenía marcado el destino. Desde la pasarela de Santa Isabel, donde aguardaba Gocha, la imagen del heterogéneo muestrario multicolor que ofrecían a su paso nada tenía que envidiar ni al cuadro de Van Gogh “Campo de tulipanes” ni al jardín floral del Parque Keukenhof de Lisse que lo homenajea. 

Era un día donde el track, los kilómetros, la velocidad, el desnivel y similares no acaparaba relevancia alguna. Para nada. Congeniar, simpatizar, fraternizar y amigarse concentraba el deseo y anhelo de tod@s. Como era de esperar esta pretensión quedó más colmada que los campos de maíz en el segundo semestre del año.

De Villamayor hacia el Vedado de Peñaflor y, desde allí, la tradicional ascensión hasta la atalaya, donde se reagrupó, se cogió aliento, se dio buena cuenta de las viandas y con un marco de fondo de gran belleza y encanto natural llegó el momento de más fotos, unas de posados, otras de robados, pero todas de una exquisita calidad que ya la querrían para ellos los paparazzi profesionales. Cierto es que l@s model@s presentes en el evento favorecieron mucho y bien esta labor. Incluso el cactus más bochornoso ofreció en dicha tesitura su mejor versión, aunque para ello tuviera que esconder sus prominentes abdominales y contener la respiración mientras esbozaba una creíble sonrisa.

Y que comentar del Tik Tok: de diez. Como de costumbre bastaron un par de ensayos y probaturas para que Mañicas y Alazanes demostraran sus innatas dotes artísticas con una asombrosa coordinación, ritmo y armonía similar a la de los juncos movidos por la sutil brisa. Cierto es también, que a algún cactus con cintura de roble macizo no lo doblaría ni el cierzo más virulento. Pero que nos quiten lo bailao, verdad?? Y es más: las animadas risotadas y la gozosa diversión que regalaron a los inmóviles espectadores que se deleitaban con el espectáculo no tenía precio. 

Llegó la hora de retornar, sin prisa, con terreno en suave descenso, disfrutando de cada pedalada, oteando la civilización en la lejanía y dejándonos atrapar y guiar por la llamada de la cerveza que ya nos aguardaba en La Barca. Irrumpimos en su terraza con el ansia e ímpetu con el que en el Medievo se asaltaban castillos tras un prolongado asedio. 

Con la jarra en la mano y los platos de patatas sobre las mesas esperando su trágico final procedimos a recitar los clásicos y legendarios brindis: “Esparmaños... ... que orificio os duele?... au, au, au” y “bici sin cerveza... no me entra en la cabeza”. Debimos de incordiar y enojar a las nubes con los bramidos pues a partir de ese instante abrió sus fauces y comenzó a escupir sobre nosotros todo el mal que llevaba dentro.

Lamentablemente hubo que finiquitar las tertulias antes de lo deseado y despedirnos con premura, agradeciéndonos mutuamente la jornada tan genial y formidable que habíamos disfrutado y compartido.
Así que cada planta a su maceta, pero como es de bien nacido ser agradecido, de nuevo: Gracias a tod@s por todo.

Hasta pronto (y que no se haga de rogar la próxima... ... Pensat i fet)

(Consciente de que soy un cactus que si se pincha con sus propias espinas se envenena, pido disculpas de antemano si algún/a compañer@ se ha sentido molest@ por alguna palabra o frase de este escrito. Nada más lejos de mi intención)



miércoles, 23 de marzo de 2022

19·02·2022

41. El Año de los Lodos

“Veo la cera y veo el barro, al fuego,
ésta ablandarse, aquél endurecerse,
que uno se rinde y otro se resiste”

(Lope de Vega)

Hubo un tiempo donde tal vez el barro se sublevó, donde sus demoniacos tentáculos dificultaron el transitar por los caminos, donde la arcilla en infame alianza con la lluvia se jactó de disfrutar con el padecimiento de carros, caballerizas y viandantes incapaces de vagar libremente y donde por causas insólitas pero cargadas de odio, ira y rencor  juró venganza contra esos seres concebidos con sus propios lodos según las mitologías más ancestrales. 

Mitología como la griega donde Prometeo creó a los hombres moldeándolos con barro a imagen de los Dioses porque según él faltaba un ser que fuera capaz de albergar dignamente el espíritu y que, mientras el resto de animales miraban inclinados a la tierra, a ellos les otorgó un rostro alzado y les ordenó que miraran al cielo y a las estrellas.
O como la Diosa china Nüwa que sintiéndose sola comenzó a crear animales y seres humanos valiéndose para estos últimos de arcilla del río Hwang-ho (río Madre) y agua de lluvia, dotándolos con piernas para que pudieran caminar erguidos y buscándoles en hermosura un parecido a ella misma.

Pero el barro no respeta ni perdona y aún siendo fruto de su propio ser, bien por despecho, bien por malicia innata o simplemente por locura, su cólera se cebó sobre los descendientes de los primeros hombres, los llamados homus (“tierra fértil”). En ciertas lides resultó vencedor alardeando de ello por doquier y de forma grotesca, engreída e insultante. Pero no todas las batallas cayeron de su lado, no siempre fue así, porque doblegar el arrojo, ímpetu y tesón de los Caballeros de la honorable Orden de los Alazanes no era cometido sencillo y asequible. 

Así lo cantaron juglares y trovadores y fluyó de boca en boca y de padres a hijos esta historia. Y he aquí algunas pinceladas y retales de ella: 

· 19 de Febrero del Año de los Lodos:

Amanecía y el cielo amenazante teñía de colores grisáceos tanto el horizonte como el destino de quien no se dejó amedrentar y estuvo dispuesto a cabalgar una vez más. La lluvia caída durante la noche y esos dardos líquidos que aún lanzaban las nubes mermaron la voluntad de algunos de nuestros héroes quienes, quizás con el criterio más cuerdo y sensato, optaron por mantener sus modelados corpachones en el calor del lecho emitiendo estruendosos, acompasados y molestos resoplidos. Pero otros, menos juiciosos y prudentes, no dudaron en plantar cara a la adversidad, se ataviaron con sus clásicos atuendos y decidieron cabalgar como estaba previsto hacia Perdiguera por el vedado de Peñaflor.

En avanzadilla partieron Sir Daniele, el Caballero de la eterna juventud, el inagotable y humeante explorador Javier Moskitt y el soriano sin frío Louis O´Gimen. Tiempo tuvo el hidalgo Fernán, mientras esperaba a Carlo el Campeador de la túnica negra, de cruzar unas palabras con Maese Paskal, quien había acudido al lugar de la quedada con su flamante carruaje a disculparse por no salir con sus fieles jinetes. Gesto que le honraba y mostraba una vez más el talante, dignidad y nobleza de este veterano gran guerrero.

Picando espuelas y fustigando con dureza a sus corceles no tardaron en alcanzar a los que trotaban en vanguardia para, una vez reagrupados, tomar aliento y relajar músculos. Las nubes esbozaron una burlona sonrisa antes de abrir sus fauces y descargar todo el mal que poseían dentro pero ellos, con su legendaria gallardía, hicieron frente a tal ofensa con las armas de la indiferencia y del buen humor. Más no tardó mucho en que otro implacable enemigo les borrara la sonrisa del rostro. Poco a poco de las entrañas de la tierra se fue formando el tan temido lodazal arcilloso quien, sin piedad alguna y con cruel alevosía, los esperó agazapado en la ascensión a la cota más alta de la ruta para trabar herraduras, pezuñas y patas de los fatigados caballos hasta el punto de paralizarlos e inmovilizarlos haciendo imposible la continuidad de la cabalgada. Les llevó más tiempo del deseado limpiar, adecentar y liberar a los malogrados corceles del repulsivo y mugriento adversario que esta vez sí había ganado la batalla. 

Resolvieron retornar a la villa, sin pesarles en exceso la decisión, puesto que carecía de sentido y lógica bregar contra lo imposible. Les quedaría la espinita clavada de no haber completado el trayecto pero tampoco era momento de flagelarse por ello. Tiempo habría. Al igual que tras la noche llega el día, que tras la oscuridad aparece la luz y que tras la tormenta viene la calma, tras el comprensible disgusto los envolvió una aureola de dicha y placer cuando se deleitaron con unos platos colmados de suculentas viandas de, por supuesto, rica y saludable dieta mediterránea, que sin demora engulleron para paliar cuanto antes la pesadumbre anterior. 
Y hubo más, puesto que a punto de despedirse y dividir los caminos hacia las correspondientes chozas de cada uno, alguien lanzó la incitadora frase en tono provocativo de: a que no hay huev... de parar en la taberna de la Barca a tomar una cerveza?? Creo que no es necesario relatar como acabó tal desafío.

A fin de cuentas y dándole la vuelta a la tortilla quizás no resultó tan aciago y funesto el perder la contienda contra el barro y la lluvia. Para nada.

· 26 de febrero del Año de los Lodos:

Por fortuna la lluvia les dio una tregua y por tanto la maléfica arcilla quedo huérfana de su inestimable y valiosa alianza por lo que, muy a su pesar, en esta ocasión tuvo que soportar estoicamente que los diecisiete Caballeros Alazanes que habían iniciado la correría la pisotearan sin contemplaciones desde el Parque del zigzag, a su paso por el cementerio del Burgo de Ebro, en la escalada a la Ermita de San Jorge y así hasta la Presa de Pina y el consiguiente camino de vuelta.

No siempre en el sorteo de la moneda ha de dar cruz, de cuando en cuando salía cara para gozo de nuestros héroes y eso se palpaba en los risueños rostros y en el ambiente festivo, incluso cuando tuvieron que acometer las rampas de extrema dureza que los elevaría hasta los blanquecinos muros de la ermita.
No hubo mejor forma de celebrar la victoria sobre el lodazal reseco e incapaz de plantar cara al constante martilleo que sufrió por las herraduras de los corceles cuando estos galopaban sobre él, que con una de esas danzas tan populares y afamadas que sin preparación ni ensayos previos solían practicar para agradecer al Dios cristiano, a los Dioses paganos y al destino para los menos creyentes en deidades, la buena ventura que les empapaba de salud y felicidad.

La bonanza del clima y la tranquilidad del trayecto dieron pie a tertulias y chácharas variopintas aunque el tema estrella fue el inicio de una nueva guerra no muy lejos de allí, de la invasión de un país a otro, de la destrucción, de masacres, muertes, éxodos, vejaciones y todo lo que ello conlleva. Un esperpento de añoranza de antiguos imperios, de nostálgicos reinos, de falsedades históricas, de demostraciones de fuerza, de expolio y apropiación de las riquezas ajenas, y lo peor de todo de defender hipócritamente estas viles actuaciones en nombre del pueblo, su identidad y bienestar y bajo la coraza de unas ideas políticas caducas y obsoletas que privan de libertades, oprimen al débil, acallan a opositores, eliminan disidentes y reparten miseria conjugando hoces, martillos, cruces retorcidas, grilletes y cadenas.

Quien lleva a cabo semejantes tropelías no puede descender de los hombres creados con barro a imagen y semejanza de los dioses. Ellos no lo hubieran permitido y ante esto seguro que estarían revolviéndose de rabia e impotencia en el Olimpo y en los demás santuarios míticos.

La taberna, ese centro de culto donde siempre finalizan las cabalgadas, fue testigo de celebraciones con cantos y bailes bajo la batuta y dirección de Sir Mike Lion que contagiaron a buena parte de los aldeanos allí presentes quienes no dudaron en participar con coros y palmas. “Ese, ese, ese es el mejor regalo que me puedes hacer... una sonrisa tuya” fueron las palabras que lanzó a los presentes este sinvergüenza grandullón, alma y pegamento de la tropa, y que al hidalgo Fernán le confirmó la valía de la firma de sus escritos afianzando así el puntal de su pensamiento y filosofía de vida:

“Un día sin una sonrisa, es un día perdido”

· 05 de Marzo del Año de los Lodos:

Tentar de nuevo a la suerte no era la opción más aconsejable y menos cuando la semana anterior había sido triunfal para los Caballeros y la lluvia daba la impresión de estar maquinando su cruda venganza. Quizás por mera advertencia o pretendiendo difundir claramente su amenaza, los días anteriores a la cabalgada dejó palpable su intención de guerrear contra nuestros jinetes dejando caer sutilmente sobre la villa y aledaños pequeñas muestras de su poder y empapando con sus cristalinas gotas chozas, caminos, terrenos y cuanto pudiera abarcar.

Por ello el Mariscal de Campo Gocha Glez planteó una ruta de las llamadas antibarro, sencilla y corta por si el empalagoso enemigo hacía acto de presencia con ganas de fiesta y les obligaba a retroceder o girar sobre sus pasos y humillados tener que retirarse con resignación. El destino no era otro que el conocido Puente de Clavería con la idea de retornar por esas novedosas calzadas de material duro y grisáceo que tanto agradecían las castigadas posaderas de los fornidos jinetes. 

Dicho y hecho iniciaron la marcha pasando en un suspiro de ligero trote a galope tendido. Tal fue el severo fustigamiento y flagelación al que sometieron a los corceles y la velocidad adquirida por momentos que en un verlo y no verlo se encontraron a media mañana con la práctica totalidad de las millas previstas ya consumidas. Y he aquí el dilema ... ...  ¿Retornar pronto al hogar a sabiendas del susto y disgusto que ello podría acarrear a la familia al ver entrar a las estilizadas figuras a estas horas tan poco corrientes o darse un merecido homenaje culinario a sabiendas que ello podría poner en entredicho y afectar a la cuidada apariencia atlética de la que tanto presumían?.

Costó, y mucho, decidirse. Tanto que la hueste se dividió salomónicamente y ambas opciones contaron con jinetes que las secundaron. 
Llámese buena fortuna la que disfrutaron los que, con buen criterio, optaron por volver al calor del hogar a disfrutar de la tierna acogida y de la entrañable compañía de la familia pues de esta forma se libraron de la tortuosa experiencia de digerir el platito de degustación que el tabernero les plantó sobre la mesa y que les vendió con aires de famoso chef francés: delicatessen de ave en dos texturas, clara y yema al punto, acompañadas de barritas de fécula salteadas en aceite con toque de sal y muestras de excelencias porcinas reconstruidas en su propio jugo. Para haberse matao. 

Sin poder evitar caer en la tentación y habiendo sucumbido irremediablemente al pecado de la gula no les quedó otra que, como era de esperar en estos abanderados de la glotonería, darlo todo en esta singular batalla para salir airosos y dejar el plato sin rastro alguno de lo que minutos antes allí se apiñaba.
Y como el mal ya estaba hecho, y el arrepentimiento era nulo e inútil, una vez devoradas las viandas y sin remordimiento alguno decidieron por fin huir del lugar del delito y volver a sus respectivas moradas en esos corceles que estupefactos habían visto minutos antes como los caballeros engullían los manjares mientras ellos esperaban amarrados fuera sabedores del esfuerzo extra que se les venía encima. Y nunca mejor dicho pues el sabor de la victoria está mal repartido: unos se llevan la gloria de la gordura mientras otros acarrean con el indeseable peso de ésta.

En fin, que librarse del barro esa semana... cierto es que se libraron, pero para caer en otro lodazal más sabroso y del que tuvieron serias dificultades para emerger de forma honorable y manteniendo un mínimo de dignidad.

· 12 de Marzo del Año de los Lodos:

La venganza se cuece a fuego lento y se sirve en plato frío. Confiados por la buena suerte de las últimas semanas, en las que habían sorteado casi milagrosamente los enfrentamientos con el fango en cualquiera de sus versiones, planificaron una ruta sin otear el cielo ni considerar los avisos y rumores que recibían del posible estado de los caminos por los que debían galopar. Garrafal error que lamentablemente pagarían con creces.

A priori el trayecto carecía de dificultades desmesuradas, sino más bien lo contrario: no muy larga y con escaso desnivel, iniciando la partida desde el Parque Grande hacia el Canal, Centrovía, Casa de los Cazadores, Paridera Barta, Ciudad Deportiva y vuelta por el CR-11. Cómoda y sencilla salvo por... ... ya se lo pueden imaginar vuestras mercedes. Cierto es que días antes las nubes habían vuelto a firmar unas páginas gloriosas en su gris historia descargando parte de su ser en forma de lluvia, que si no de forma torrencial si fue de manera persistente. Pero aún así todas las misivas recibidas por las palomas mensajeras al menos confirmaban una tregua durante la cabalgada. Quizás el mal ya estaba hecho, la trampa les aguardaba pacientemente, y once incaut@s jinetes cabalgaban hacia ella de forma cándida e ingenua. 

Lo que mal empieza... ... Para los supersticiosos y agoreros la caída del Mariscal Gocha Glez en los inicios de la correría fue un mal presagio de lo que se avecinaba. Otros vieron en este lastimoso lance el principio de la sutil venganza de su pringoso enemigo. Afortunadamente la curiosa manera que tuvo de desmontar de su corcel no trajo males mayores, salvo la desoladora imagen de este bravo Caballero en medio del charco al que fueron a parar sus huesos, afanándose por cobrar de nuevo la verticalidad y dejar de asemejarse a una madalena en un vaso de café con leche. Empapada y dolorida la dignidad pero inmaculado e impoluto el pundonor tuvo los honrosos arrestos de volver a cabalgar con aire marcial el resto de la jornada. Bravo por él, seguro que la mayoría hubiera regresado a la villa a por un baño caliente y de terciarse un reconstituyente y sensual masajito de su doncella.

Superada la primera adversidad continuaron con trote sosegado y apacible, entre chácharas, canturreos y sin obstáculos ni amenazas palpables hasta cerca de la mitad de la ruta cuando inesperadamente se vieron engullidos en un primer lodazal que se agarró a herraduras, patas e incluso estribos como la madre que abraza al hijo al partir a la guerra, obligándoles a desmontar, caminar acompañando a los corceles sobre el fango y una vez salvado el escollo movedizo escudriñar los aledaños en busca de palos, ramas e incluso cantos puntiagudos con los que liberarlos de tan pesada y viscosa carga.

Y no sería el primero, pero ya cabalgaban alertados y ojos avizores por lo que divisaron a tiempo la segunda encerrona que les tenía preparada el barro. No cayeron en la emboscada y con la sensatez que, de cuando en cuando, florece de las escasas neuronas que alguno de esos jinetes aún puede presumir de mantener, decidieron bordear el tramo más peliagudo y escabroso campo a través y por terreno firme y seco. A partir de ese punto el hidalgo Fernán decidió mantenerse en retaguardia y cerrando la partida. Ya lo había hecho en otras muchas ocasiones pero en ésta el motivo principal que prevalecía no era otro que el de salvaguardar su integridad física, resguardar su espalda y mantener una distancia prudencial con aquellos que bramaban improperios y le lanzaban miradas que nada tenían que ver con las que se regalan los tortolitos enamorados. En fin, él había propuesto esta ruta y ahora no le quedaba otra que encajar los golpes o al menos esquivarlos con su espectacular juego de cintura de reconocida fama.

El reloj de arena les advirtió del tiempo perdido y eso, unido a las celebraciones familiares y otros compromisos previstos que tenían algunos de los jinetes, decantó la balanza hacia la idea de volver sin acometer la parte inicial de la subida a La Muela por los pinos. Así que pensado y hecho retornaron por un trayecto más llevadero hasta la villa y una vez allí se fueron dispersando cada cual en busca de su, hoy si que si, añorado hogar. A pesar de que la tropa había menguado drásticamente cinco Alazanes mantuvieron viva la tradición de finalizar la correría en la terraza de una taberna y a la orden de Lady Marian Ligth procedieron al popular y castizo brindis: 

“Bici sin cerveza, no me entra en la cabeza”.

· 19 de Marzo del Año de los Lodos

La desazón se apoderó del hidalgo Fernán pues una semana más veía truncado su anhelo de cabalgar junto a sus compañeros de correrías. Sus obligaciones hacia los mercados de corte británico se lo impedían. En el ropero quedó esperándole su atuendo de la Orden y en la cuadra su jamelgo Scotty resoplaba de satisfacción al comprobar que se libraba de sufrir el peso de las lorzas de su amo sobre su lomo.

Los vio partir desde la atalaya más elevada de las murallas de la villa con añoranza, melancolía y una minúscula dosis de envidia. Sana, pero envidia. Hubiera rezado por ellos, pero no sabía. Hubiera suplicado a los dioses paganos fortuna para ellos, pero desconocía sus nombres mitológicos. Hubiera vendido su alma al diablo por cabalgar junto a ellos pero... ... pero igual, igual, exagero. Tampoco era para tanto, el año era largo y cabalgadas no iban a faltar. Alzó la vista, oteó el horizonte mientras se alejaban y creyó confiado en la buena ventura del destino marcado. 

Con júbilo y regocijo iba recibiendo de lugareños campechanos y confidentes creíbles las buenas nuevas: que si galopaban por el recorrido sin ningún incidente, que si seguían fielmente el mapa preparado por el Maese Paskal, que si ya habían pasado por Cadrete y María de Huerva, que si habían dejado atrás Mozota para entrar en Muel... ... Una sonrisa cruzó su rostro de este a oeste al recibir pruebas fidedignas del llamativo, acompasado y dinámico baile que habían brindado a los vecinos del lugar con la vistosa cascada del parque como telón de fondo. Buen escenario, buenos actores, buena danza... ... cuando los ingredientes son de calidad el guiso siempre sale sabroso y suculento.
Aprovecharon el descanso habitual para dar buena cuenta de las viandas que portaban y dedicar unos minutos a visitar la Ermita de la Fuente y contemplar los frescos del pintor más afamado y reconocido del Reino antes de regresar al jogar por el camino lindante de Mozota a Botorrita.

Por fin rebosó de tranquilidad absoluta al recibir una misiva del tabernero informándole de la presencia de sus añorados caballeros que, jarra de cerveza en mano y dando buena cuenta de los platos colmados de patatas que les había servido, compartían tertulia, bromas, risotadas, brindis y demás. Ahí recordó como firmaba anteriormente sus escritos:

 “Todo lo que ilumina debe permanecer ardiendo”.

Con la mirada fija hacia el cielo buscaba al sol que, además de alumbrar e irradiar calor, debía cegar y marchitar a ese barro que tantas penurias y avatares les había originado. Las nieblas matutinas quedaron atrás, las gélidas temperaturas pasaron al olvido y ya solo faltaba que el pringoso enemigo quedara sin vida o al menos aletargado hasta el inicio de un nuevo Año de los Lodos.

Le vino a la mente el recuerdo de una tablilla tallada a mano con la que se topó en un camino y en la que se podía leer:

“No te adentres en lodazales innecesarios pues la mancha del barro ultrajado permanecerá en ti, por siempre”