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martes, 16 de mayo de 2023

 

49. 

06·05·2023

II Aniversario

Cuando el Alazán se hizo mayor

¿Quien tuvo temor a detenerse tras otear praderas por donde galopar?
¿Quien fue superado por el miedo a fracasar teniendo cimas que escalar?
¿Quien dejó escapar sus sueños por la congoja de trotar en solitario?
¿Quien cedió ante sus propios retos sin tan siquiera haberlo intentado?
¿Quien hincó la rodilla cuando las metas parecían imposibles de lograr?

Nuestro potro Alazán seguro que no, pues en su interior no hay espacio para la rendición. No lo ha habido nunca, ni cuando acometió
 sus primeros y dubitativos pasos. El que conoce su corta historia, o al menos parte de ella, sabe que su gestación fue complicada, el embarazo no estuvo carente de dificultades y agrias molestias y el parto fue más doloroso de lo deseado. 

Comenzó a caminar expectante por su futuro más inmediato para después trotar con efervescencia infantil cargada de energía y acabar galopando desbocado, libre, sin cadenas, crin al viento, sorteando obstáculos, superando adversidades, menguando y restando importancia a duelos, trances e incidencias. 
Con el paso del tiempo fue filtrando el pasado, guardando para sí tan solo los buenos momentos vividos (que los hubo y muchos) y encerrando todo cuanto no sumaba en el Baúl de las Sombras para después arrojar la llave al fondo del Pozo del Olvido.

Atrevido, descarado, apasionado y algo enloquecido pero siempre ondeando la bandera del compañerismo y el estandarte de la perpetua sonrisa, el joven Alazán cumplió su segundo año de vida. Tal efeméride era merecedora de una fiesta acorde a la importancia que le damos los que, de una manera u otra, hemos sido partícipes de sus aventuras y desventuras y que junto a él hemos marcado con las huellas de nuestras herraduras caminos, sendas, galachos, cumbres, pistas, montes, pueblos y demás.

Y así fue, como era de esperar, como no cabía duda.

El día llegó y 37 jinetes arribados desde diferentes puntos de la Villa nos reunimos en el Azud del Ebro, punto de partida de innumerables cabalgadas, cargados de ilusión visible a flor de piel, de sobrada alegría para compartir y regalar, así como de la fuerza y el valor necesario para superar la batalla gastronómica a la que nos teníamos que enfrentar. Saludos, muecas, choque de manos e incluso algún abrazo (eso sí, con el roce justo y necesario para que quedara tan solo en un gesto de sincera amistad) crearon desde ese primer momento una aureola mágica de hermandad que ya predecía la fabulosa jornada que íbamos a disfrutar.

¿Y hay mejor manera para calentar piernas y cinturas y evitar lesiones antes de iniciar la correría que unos ensayos del Tik-Tok bajo la batuta y directrices de Miguelón, nuestro particular Maestro de Ceremonias? 
Reto desde aquí a cualquier afamado preparador físico a que nos lo demuestre, lo iguale con sus métodos y, si comete la osadía y se atreve, a que lo supere.

 Así que con los primeros deberes cumplidos con buena nota y ya todos reunidos a la hora marcada (incluso los que "se han" o "nos hemos" ganado a pulso la fama de tardones) arrancó el convoy donde predominaban las trazas tricolor de la gran hueste de BttZaragoza C.C. a la que con orgullo pertenecemos y estamos integrados, como uno más, como todos, porque todos somos uno.

De esta guisa, como una romería festiva, con nuestro característico "desorden organizado" y emulando las caravanas que viajaban en épocas medievales para repoblar tierras reconquistadas nos dirigimos por el camino más corto y placentero hacia Pastriz, lugar de destino. Ojo, sin mapas, brújulas, posición del sol ni cualquier otro medio para orientarnos que no fuera el olor a brasas y barbacoa. Bendito olfato con el que nos guiamos y que en un visto y no visto nos llevó a las puertas de la taberna "Los Jubis".

Allí, nuestro entrañable mesonero Carlos ya había dispuesto una mesa al aire libre, bajo la sombra de la arboleda y junto al parque que sería testigo de bailes, fotos, vídeos y todo cuanto rodea a esta tropa. Solo unos pocos saben con certeza los enormes esfuerzos que nos vimos obligados a realizar con anterioridad para concretar hasta el más mínimo detalle del menú, bebida, lugar, cantidad de comensales, presupuesto... Pero con un sacrificio inhumano y sobrenatural (visita con almuerzo, y otro almuerzo, y otro más, y más) y buena voluntad y predisposición por ambas partes conseguimos cerrarlo todo con cierta garantía de éxito.

La inolvidable estampa para el recuerdo dio fe de ello, cierra los ojos y sueña despierto: a lo largo de la mesa, bien aposentados, con nuestras fornidas y musculosas nalgas acomodadas, algunos fundadores y padres de la criatura, compañeros veteranos que ya habían celebrado con nosotros el primer aniversario, otros de reciente incorporación y que ya forman parte de la leyenda de Alazanes, la entrañable compañía de nuestros hermanos Iniciantes, algunos compañeros  con secuelas de lesiones, mermados por maliciosas bacterias y otros males o restablecidos de su paso por quirófano y que a pesar de ello no quisieron perderse la celebración. Ya puedes abrir los ojos, no fue un sueño, fue real, así lo vivimos y así lo disfrutamos.

Pero, lamentablemente, no estábamos todos los que somos. Por motivos familiares, personales o laborales no pudieron acudir aquellos que con toda seguridad lo hubieran deseado. Ausencias significativas por su carisma dentro del grupo y la de todos por cuanto aportan y suman. Porque piedra a piedra, juntos, fuertes, hacemos montaña.

Llegó el momento en el que mesonero, pinches, cocineras, camareras y demás personal de la taberna se afanaron en surtir a destajo platos y platos de todo tipo de viandas porcinas que acompañarían a los huevos con patatas: morcilla, chorizo, papada, panceta, madejas... ... incluso alguno comentó que los centros de mesa con hojarascas verdes no eran decorativos sino ensaladas comestibles a las que más de un insensato descerebrado hincó el diente. 
Si es cierto que la gula se considera un pecado, el infierno nos estará esperando con las puertas abiertas.

Cuentan las voces del lugar que desde ese día los cerdos próximos al pueblo sufren ataques de ansiedad cuando divisan a ciclistas acercarse a las lindes de sus granjas pues, aunque gorrinos, no ignoran el destino de sus allegados desaparecidos. Algo similar les sucede a las gallinas de los corrales quienes sufrieron el vil secuestro del fruto de sus entrañas para ser ultrajados, machacados y masacrados con chuscos de pan clavados hasta los nudillos de nuestras manos.

En tiempos de sequía y por solidaridad con regantes, ganaderos, agricultores y vecinos en general nos negamos en rotundo a desperdiciar una sola gota de agua por lo que tuvimos que remojar los manjares con una cantidad considerable de jarras de cerveza, botellas de vino, gaseosas y licores para acompañar el café. Un sacrificio más... por el bien de todos. Superada dicha tortura brindamos como exige nuestro ritual: "Bici sin cerveza... ... no me entra en la cabeza"

"No la he visto venir". Esa fue la expresión de un emocionado Miguelón al recibir el detalle sorpresa que le teníamos preparado. Porque sí, porque se lo merece, porque haría falta escribir otro ladrillo como este para resaltar todas las virtudes de nuestro querido Chiquitín. Grande como un volcán, con un inagotable fuego interno, entró en erupción y de los cráteres de sus ojos surgieron lágrimas de felicidad, que como la lava incandescente se deslizaron por las faldas de su rostro. A más de uno, el verlo así, nos creó un nudo en la garganta al que él mismo pronto supo buscar remedio y paliar esparciendo sus divertidas cenizas, las cuales nos envolvieron en una nube gaseosa de alegría que generaron como tantas y tantas veces el mejor de los regalos, las sonrisas.

Tiempo habría antes de la despedida para la tradicional foto de grupo y para danzar al son del Tik-Tok más multitudinario hasta la fecha. Sencillo, puede ser, pero suficiente para demostrar las dotes armoniosas para el baile que alguno cree tener. Esa sincronización, dulzura de movimientos y musicalidad acompasada en los gestos quedó patente e inmortalizado en vídeo para deleite y aprendizaje de futuras generaciones.

Y hasta ahí podemos contar. Despedida y regreso sin más. La dictadura de las agujas del reloj nos impidió volver a todos juntos, pero quizás eso ya era lo menos relevante. Lo auténtico, vibrante, afectivo, entusiasta, emotivo y hasta sensiblero y conmovedor ya tuvimos la enorme fortuna de poder disfrutarlo 
antes, unidos, como uno solo.

 Esa noche nuestro alazán se acostó como un joven potrillo para despertar al alba como un pura sangre.

"Perlas con sonrisas enlazadas,
resaltan sobre tu crin al viento,
voces que gozan, de hadas tu cuento,
nacen en ti, como joya preciada.

Eslabones de férreo acero,
a fuego fundidos en la forja,
magna cadena hermanada,
luces orgulloso en tu cuello.

Náufrago en alta mar desorientado,
con esperanza divisó la firme costa,
en la playa plasmó, feliz sus huellas,
Alazán, esta es tu historia, tu legado."

(Fer...
🐎... 1965 - "Conjeturas de un percherón")


PD: Que los Dioses nos sean benévolos y el destino nos depare diversión, mucha diversión... ... como hasta ahora, o más !!!

Amén.


miércoles, 23 de noviembre de 2022

48. 

19·11·2022

Carta de... ¿¿Amor??

A la atención del sr. Aemet:

Admirado y entrañable amigo: 

Soy consciente que a fecha de hoy está debidamente informado de lo acaecido en la ruta de este pasado sábado pero me veo en la obligación, por respeto y solidaridad hacia mis compañeros de fatigas, de puntualizar y reprender parte de su implacable y agresiva actitud hacia nosotros.

Cierto es que no engañó a nadie pues durante toda la semana ya pronosticaba el airoso castigo que pretendía infligir. Aún así doce valerosos o quizás inconscientes Alazanes no se dejaron amedrentar con sus amenazas y decidieron tener la osadía de plantar cara a semejante afrenta. Es más, era la primera ruta propuesta por Román, debíamos rendirle honores por ello y cabalgar sin excusas ni pretextos. No hubiera resultado muy honroso escudarnos en la coartada de una suave brisa de más de 35 km/h. para posponerla y buscar otra más cómoda.

También es cierto, sr. Aemet, que su estudiada estrategia le salió a pedir de boca, permaneciendo su aliado el cierzo en un discreto segundo plano desde la salida en el Club de Tiro, mientras rodábamos por el camino de la Estepa, en las subidas a los dos clásicos rampones (por cierto, muy mejorado el más complicado con una capa de grava), en el descenso hasta la carretera de Torrecilla, e incluso colaborando en la ascensión más exigente de la jornada así como empujando en el camino de Mediana hasta la propia Salada por el trayecto que propuso Joaquín. Hasta recibió elogios de parte de la tropa por su inestimable y desinteresada ayuda. ¿Desinteresada?... ... 
 
Ya en la Salada y tras cumplir con el protocolario y, una vez más, exitoso Tik Tok y dar buena cuenta de plátanos, frutos secos, barritas de hojarasca prensada y demás viandas, la historia dio el giro que todos temíamos. A partir de ahí su pretencioso viento se vino arriba y azotó con toda la furia y virulencia que le fue posible. Y como es bien sabido, las desgracias nunca vienen solas: el camino que nos debía llevar hasta el Burgo cortado, una señal que nos desviaba a la izquierda, una subida que con su querido colaborador golpeando de frente se hizo aún más costosa... ... todo ello para aparecer en medio de la nada, confundidos y sin track válido que seguir.

Pie a tierra, bicicleta al hombro o de acompañante, un descenso propio de aguerridos montañeros, tramos por campos encubiertos y desconocidos hasta ese día, sendas imaginarias y camufladas por las que nos abríamos paso... ... En fin, una delicia de desventura hasta llegar a la carretera de Torrecilla, y desde allí a la ansiada civilización.

Otra cosa también es cierta, sr. Aemet. Sin duda puede usted vanagloriarse y jactarse de poder apuntar en su ridículo casillero un par de tantos: uno, conseguir que acabáramos la ruta con las piernas más martirizadas y doloridas de lo deseado y esperado y dos, y más lamentable, que nos dejara sin el tiempo necesario para disfrutar de las tradicionales jarras de cerveza. Esto es poco menos que un sacrilegio para nosotros, una mancha en nuestro impoluto e intachable historial y un ultraje a nuestra inmaculada leyenda. Sin perdón.

A pesar de todo quiero comentarle, sr. Aemet, que si su intención era quebrar nuestra moral y martillear nuestra fortaleza no lo ha logrado. Como los abuelos que cuentan sus batallitas a los nietos, nosotros también borramos de la memoria todo aquello que no suma, que duele, que acongoja, que causa suplicio, angustia o desconsuelo, mientras que mantenemos en el baúl de los recuerdos el resto, lo positivo, lo que nos engrandece y mantiene unidos, todo aquello que nos saca una simple sonrisa, ese regalo tan preciado y costoso en estos días.

Sin más, reciba nuestro más sincero abrazo.
Gracias por su atención y hasta la próxima.

fdo: Los doce jinetes de la Cierzolipsis.

(PD: Por cierto sr. Aemet, esta semana saldremos desde el Parque del Zigzag a las 8:30 hacia Valdeatalaya, Loma Lobera y pinares de Pardines. Se lo comunico por si quiere ir preparando un lote con una dosis de lluvia, una muestra de niebla, una porción de frío gélido... ... lo que tenga usted a bien cocinar. Eso sí, si vuelve a intentar la jugarreta del cierzo, por favor, que valga la pena, que no sea esa tierna y agradable brisa con la que nos deleitó el sábado pasado.) 


martes, 16 de agosto de 2022

46. 

13·08·2022

Cuando el cabrito amaneció con el día cruzado.

A la atención del Maestro Pascual, a quien corresponda, a quien le interese y a quien no tenga nada mejor que hacer y decida perder algo de su preciado tiempo en leer el siguiente informe:

Ante su anunciada ausencia y merecido descanso me he visto en la obligación, después de muchas semanas y por los motivos que no vienen al caso y que solo los más allegados conocen, de desplegar de nuevo los papiros, destapar el tintero y humedecer la pluma para detallar con todo lujo de detalles lo acontecido en la ruta del pasado sábado.

Ante todo comunicarle que, al igual de no contar con su presencia, tampoco disfrutamos de la compañía de otros ilustres compañeros que en estas fechas estivales andan plasmando su impronta y dejando huella por variopintos paraderos: alguno preparando caceroladas por tierras sorianas, otros buscando temperaturas más frescas por el norte y por Pirineos, otros poniéndose a remojo por la costa mediterránea o armándose de valor para recorrer tierras andaluzas e incluso los más osados visitando países como Bulgaria. Aún con todo once valientes decidieron plantar cara al termómetro, a la ruta prevista y a esa emboscada “algo durilla” sobre la que ya nos habían alertado los “niños” del grupo.

Como bien apostilló Joaquín: cuando alguien amanece con el día cruzado todos los posibles infortunios se ceban con él. Tales palabras se le quedaron grabadas a fuego al Choto Fer, quien para empezar la jornada con mal pie volvió a certificar una vez más su indefendible y pésima costumbre de llegar tarde al punto de la quedada a pesar de batir su propio récord desde la Veterinaria hasta La Fuente de La Junquera (18 minutos!!!), eso sí, extenuado, sin aire y con el desayuno en los tobillos. El caso es que se promete a sí mismo cambiar, se conciencia de ello, pone todo su empeño pero al final... ... ná de ná.

El que no se consuela es porque no quiere y por ello esbozó una pícara sonrisa de complicidad al comprobar que tras él aún faltaba por llegar el compañero de Jorge. A partir de ahí, junto a los que habían quedado a la espera, y sin haber recuperado el aliento del todo, empezó la primera de las contrarreloj del día para alcanzar a los que habían iniciado la ruta en modo “verano azul”. No habían sobrepasado Cuarte cuando al fin el grupo se fundió en una piña, como uno solo, como lo que somos, como bien lo sabe usted.

La tranquilidad y la armonía parecían haberse adueñado del ambiente e incluso rodaban bajo un manto grisáceo que impedía a Helios, Dios griego del sol, que desde su carro arrojara sobre ellos todo el poder de su fuego abrasador, de igual forma como los venía torturando en las semanas anteriores.

Poco dura la alegría en casa del pobre y a escasos centenares de metros de las afueras de María de Huerva la ruleta del infortunio volvió a rodar agraciando al Choto con el extraordinario premio sin parangón de un soberbio pinchazo en su rueda trasera. Sí, de nuevo le tocó. Ni entre cuatro hacían medio para apañar el desaguisado y meter debidamente la mecha con la que solventar el estropicio hasta que comprendieron que igual las instrucciones están para leerlas. Dicho y hecho, rueda remendada y a rodar.

Más que a rodar, a volar. Segunda contrarreloj para alcanzar de nuevo a la mitad de compañeros que iban por delante: 14 km. a casi 20 km/h. de media para recuperar el tiempo perdido. Ni rastro de ellos por Mozota y tan sólo una vez sobrepasado Muel divisaron en la lejanía las casacas tricolores del club y el resto de variopintos maillots. En cabeza, ejerciendo de líder y marcando el ritmo, era Luis C. quien los llevaba a rueda y en perfecto orden en una posición inusual en él pues como todos saben su sitio natural es en la cola del pelotón, sabedor de la importancia que tiene el penúltimo, protegiendo al resto y preparando ese hachazo que nunca llega.

Al igual que el mercurio se fundieron en una sola gota justo cuando en el horizonte se divisaba la trampa del día: un rampón que ya desde la distancia dolía a la vista. Un km a una pendiente media del 10%. No quedaba otra que enfundarse el mono de trabajo, regular el esfuerzo y cada uno, como si de un salón de baile se tratara, ampararse al paso y a la danza que más cómoda le resultara. 

En los primeros metros el Choto se afanó en aplicar fielmente la Ley del Mandril y acompañó, en un gesto aparentemente solidario, a quien más parecía sufrir cuando en realidad lo que pretendía era ocultar su propio sufrimiento. Llevaba a fuego y sin casi respiro desde la salida de su casa hasta las faldas de la cuesta y eso le empezaba a pasar factura. Aún así y echando el resto consiguió, como la mayoría, coronar la cumbre sin bajarse de la bici y con la dignidad que tanto promulga usted. 

Tengo que comentarle la inaudita, misteriosa e incomprensible ascensión en tres fases que perpetró Luis C. pues comenzó pedaleando, continuó pie a tierra y culminó la escalada... ... sin bicicleta!!!!! Ya le daré más detalles cuando consigan desvelar el enigmático secreto en Cuarto Milenio.

Una vez arriba y reagrupados de nuevo dedicaron el tiempo justo para comichear algo, bajar pulsaciones, oxigenar los pulmones y sin más dilación reiniciar la marcha por las planas de la Muela sin tan siquiera una mínima pausa para  la tradicional foto de grupo. Implorando a su reconocida benevolencia y comprensión le ruego clemencia ante semejante afrenta pues prometieron que tal agravio no se volvería a repetir.

Al choto, vacío por completo, sin energía, ni combustible ni agua y tragando todo el polvo habido y por haber el recorrido por los molinos le resultó engorroso y peliagudo (por utilizar términos sutiles y poco malsonantes como jodido, de mierd.....y alguno más). Por fortuna rodó bien custodiado por fieles guardaespaldas que, como Kevin Costner, Clint Eastwood y otros similares en otras tantas películas, permanecían atentos a todos sus movimientos y a cuanto le rodeaba.

Decidieron desviarse del track, hecho que como bien sabe usted es muy muy pero que muy poco corriente y usual en este grupo, para detenerse en la gasolinera, descansar unos minutos y agenciarse unas botellas de agua bien fría que, como mano de Santo o como el maná que Dios envió a los israelitas para socorrerlos mientras atravesaban el desierto según el Libro del Éxodo del Antiguo Testamento, lograron resucitar a los más malogrados hasta entonces y dejar a la altura del betún a Leonardo Di Caprio en "El Renacido". 

Con las fuerzas recuperadas y el vertiginoso descenso desde la Muela hasta el Club de golf La Peñaza y el polígono industrial de Plaza en un visto y no visto estaban aparcando las bicicletas en la terraza del bar donde se vieron en la obligación de doblar la dosis de jarras... ... y sin patatas bravas!!! Otra mancha en el historial del grupo. Bien es cierto que por gentileza del bar cada ronda de cervezas venía acompañada de unos platitos con patatas de bolsa y aceitunas. Al César lo que es del César... ... y las jarras a precio asumible, como ha de ser.

Hasta aquí le puedo contar Maestro Pascual. 

Y para que conste, firmo y sello este informe en Zaragoza a 15/08/2022


(Por cierto, ya le adelanto que hay una gran persona que ha mostrado su interés en volver a rodar con nosotros y al que seguro recibiremos con los brazos abiertos pues pocos corazones desprenden tanta bondad y simpatía como el suyo. Por la Ley de Protección de Datos y hasta que lo confirme o lo autorice el interesado no daré más referencias si no es en presencia de mi abogado).


martes, 7 de junio de 2022

45. 

04·06·2022

Aniversario Alazanes.

"Celebra tu vida día a día: el pájaro carece de relojes y calendarios
y aún así celebra su vida a diario, con sus vuelos y sus cantos"

A punto de finalizar el evento uno de los dos homenajeados del día (que por discreción mantengo su nombre en el anonimato... ... pero no fue Pascual) me sugirió que escribiera algo pero que no fuera muy sentimental o sensiblero. Resulta harto difícil por el cariz del acontecimiento, se puede intentar aunque no prometo nada.

¿Por qué Alazanes? Quizás porque el caballo era el inseparable compañero de esos Caballeros tan protagonistas en los relatos donde trasladaba nuestras rutas a un imaginario mundo medieval. Quizás también porque compartimos ciertas peculiaridades con ellos: tesón, energía, nobleza, predisposición, inteligencia (¿?...buff, no sé...), comportamiento equilibrado, amigable y de confianza mutua, entre otras muchas. También ayudó en la elección la típica tonalidad rojiza de esta raza equina que unido a la posibilidad de combinar crines y colas blancas coincidían con los colores de BttZaragoza C.C.

Padecimos un peliagudo tris en nuestros orígenes y en las primeras salidas vespertinas de los jueves donde la maza de la realidad e incertidumbre casi nos golpea de lleno para dejarnos marcados de por vida cuando, para hacer mella en nuestro afligido desConsuelo, una cabecilla pensante de los Rider´s nos rebautizó como Percherones. Por fortuna y con el paso del tiempo dicho apodo quedó adjudicado en propiedad solo para mí, librando así de tal graciosa cruz al resto de compañeros.

El pasado, pasado está y de él solo cabe recordar los momentos dichosos y afortunados, que los hubo y en abundancia. Nada más, ni un segundo perdido en lo que no suma. Cierto es que la gestación fue enrevesada, el embarazo espinoso y el parto doloroso para todos, pero no es menos cierto que con los primeros trotes del potrillo recién nacido por los caminos lindantes a nuestra villa todos esos males se disiparon con el polvo del camino floreciendo todo aquello que nos une: camaradería, compañerismo, jarana, esparcimiento y diversión, así como risas, regocijo y alborozo, porque si algo tenemos claro es que “Un día sin una sonrisa es un día perdido”.

Acogidos con los brazos abiertos y felizmente integrados como un grupo más en el Club, (uno más, ni más ni menos que el resto, ni mejores ni peores) participamos, organizamos y colaboramos en rutas conjuntas, excursiones, almuerzos y demás eventos. Por todo ello aprovechamos estas líneas para agradecer de corazón la complicidad y el caluroso cobijo que nos ofrecieron todos los compañeros de esta gran familia.

Y por fin llegó el gran día. Alazanes cumplía su primer año de vida, año de cabalgadas, de rutas, de tracks variopintos e incluso algunos imposibles, de frío, nieblas, lluvia, calor y cierzo, mucho cierzo (curioso por estas tierras, ¿no?), de bailes y canciones, de tertulias en las terrazas, de brindis jarra en mano, de nuevos proyectos y desafíos, de renovadas ilusiones y sueños anhelados.

Hubo que posponer la fecha prevista inicialmente para no coincidir con el acto de primeros de Mayo organizado por la Junta con foto grupal y almuerzo incluido. Y aquí tengo que confesar una verdad a medias o una mentirijilla piadosa y sin maldad: tener que posponer nuestra fiesta de aniversario fue un auténtico alivio pues el regalo encargado para Pascual se hacía de rogar y tardó en estar preparado más tiempo de lo deseado. Al tratarse de una sorpresa había que buscar excusas creíbles, aunque poco sinceras, para retrasar la celebración. Así que si alguien el sábado notó que mi apéndice nasal había aumentado ya sabe el porqué.

El lugar elegido, un acierto: Restaurante “Mi Familia” en Monzalbarba, o Almorzarbarba como en su día y en una de nuestras afamadas rutas gastronómicas lo renombró nuestro querido cowboy particular. Comedor cerrado exclusivo para nosotros, bicis dentro y a buen recaudo, trato amable y exquisito, preparación y reparto de las viandas y bebidas con soltura, presteza y diligencia, platos bien colmados de huevos, patatas panaderas y suculenta dosis de grasas porcinas. Todo ello montado cómodamente en tres mesas de diez comensales por cada una que hacen un total de... ... No hay que ser de ciencias puras para acertar la cifra total de asistentes, pero a mí me faltan dedos. Será que más bien soy de letras.

La mayoría acudió a lomos de su fiel montura siguiendo la ruta propuesta por el Jefe, con alguna variante para evitar el barrizal surgido por la tormenta del día anterior. Nada que nos sorprenda, pues de no haber sido por tal motivo ya habrían buscado otro. Porque los tracks están para joderlos como y cuando a uno le dé la gana, ¿verdad Pascual?.¿O acaso aún queda algún ingenuo que desconozca o no haya sufrido en sus carnes el clásico “poyaque” de Paco?.Si es así, dale tiempo y que Dios te pille confesado. Curioso que a pesar de modificar el trayecto alguno igualmente llegó al bar con unas generosas muestras de barro adheridas como lapas al cuadro y ruedas. ¡¡¡En Junio!!! pá habernos matao.

Un par de nosotros, los convalecientes del paso por quirófano, no tuvimos esa suerte pero aún así, y gracias a la solidaridad de Enrique, en un nuevo alarde del compañerismo que rezuma de sus poros, montamos lo que se llamó la caravana de movilidad reducida. Como pago le obsequiamos con una lección magistral de hernias, grapas, infecciones, testículos inflamados y demás. No se puede quejar. Por supuesto no fue el único que se prestó voluntario a llevarnos, mil gracias igualmente a todos ellos. Lo teníamos claro, no nos lo podíamos perder a pesar de las dolencias e incluso de algunas complicaciones del post-operatorio. Al mal tiempo, buena cara que junto a las contagiosas y recíprocas sonrisas y el trato cariñoso recibido harían el resto para que el día fuera inolvidable para nosotros... ... y por supuesto para tod@s.

No hay mejor forma de acompañar el café que con unos dulces, por lo que aprovechando que unas semanas antes había sido mi cumpleaños repartimos unas cajas de hojaldres de Astorga con chocolate... ... ¿bajos en calorías y sin azúcares añadidos?, diremos que sí para auto-engañarnos pero me temo que poco tenían de dietéticos. Instante que se aprovechó para elevar el volumen de las notas musicales y canturrear el tradicional “cumpleaños feliz”. Una vez más, mil gracias a tod@s, os llevo en el cuore.

Sin duda el momento más emotivo del evento fue la entrega de los obsequios a Pascual y Paco. Todo lo que se diga de ellos es poco. Podría desempolvar la extensa lista de adjetivos, buscar y plasmar cuantos merecen y aún así haría corto. Creo que no hace falta, saben a ciencia cierta lo que pensamos y sentimos por ellos. Por una vez, sobran las palabras. Simplemente y en nombre de todos: GRACIAS.

A pagar, a pagar!!! Hasta eso salió a la perfección, cuentas claras y todos contentos. A más de uno le sorprendió que el precio final fuera casi la mitad de lo que acordamos. No contaban con que a la cuenta del bar y al importe de los regalos le descontaríamos el bote acumulado durante todo este primer año de vida: 163,50 aurelios. Y eso que el administrador del cofre del tesoro era ni más ni menos que un valenciano de pro, de los que la fama los tilda de amar hasta la eternidad y sin complejos el dinero negro y los sobres de dudosa procedencia. Quizás los años que ya lleva por tierras mañas lo han reconducido por el buen camino.

Como bramaba aquel famoso Super Ratón en los dibujos animados de los años 80, cuando algunos de nosotros lucíamos melenas al viento: ¡¡¡No se vayan todavía, aún hay más!!! Y hubo tiempo para más, como no. Que hubiera sido de esta celebración sin un Tik Tok. Bajo la batuta de Miguelón, acompañado de sus inseparables coreógrafos de todo el año, María Luz y Pascual y con participación de bailarines habituales y otros no tanto, y que sorprendieron gratamente al resto de espectadores, sacaron adelante con suma dignidad y soberbia nota la propuesta del día. Tan solo unos ensayos previos, unidos al gracejo natural y a la armonía natural innata de los danzarines, fueron más que suficientes para culminar, como la deliciosa guinda del pastel, una mañana extraordinaria que perdurará en la memoria de todos por mucho tiempo. Y habrá más como ésta, seguro que sí.

"Porque seguirán los Alazanes sumando andanzas, aventuras y desventuras para ampliar su historia y legado, dejando tras de sí una estela de divertimento y fraternidad mientras forjan su leyenda luciendo por los caminos sus túnicas tricolor, ondean con orgullo el estandarte de BttZaragoza C.C. y el eco de su inconfundible brindis resuena por todas las tabernas y rincones de la Villa:

Volvemos de una pieza, con dignidad y entereza,
Bici sin cerveza, no me entra en la cabeza”.

Lo siento, ya me perdonará ese segundo homenajeado del día (del que sigo manteniendo en el anonimato su nombre... ... y repito, no es Pascual). Conociéndome estaba claro que no iba a dejar pasar la oportunidad de escribir una de mis parrafadas moñas, moñas, moñas. Lo intenté, de verdad.

Por mi parte, cierro el tintero, guardo la pluma, archivo el pergamino y abro la ventana para que entre aire fresco. Valiente y osado el que haya soportado semejante ladrillo sin medicarse.

Por vosotr@s, por tod@s, por siempre... ... alé, alé!!!

Hasta pronto.


miércoles, 11 de mayo de 2022

08·05·2022

44. Evento BttZaragoza C.C.

Cuando todos los caminos se funden en uno.

 Hace una semana escribí un comentario en la ruta de Alazanes que hoy considero igual de válido y extensible a lo vivido y disfrutado este domingo. Apuntaba así:

 "Enorgullece formar parte de un Club de gran solera y arraigo, fértil y boyante en virtudes, historia y prestigio, sentirse reconocido por ello, palparlo en las quedadas y en el ambiente que las arropa como la densa niebla invernal, notar que la complicidad es recíproca, que la cordialidad y el compañerismo envuelve la piña tricolor, que las cuantiosas, sinceras y mutuas sonrisas son el mejor regalo y el pegamento más hercúleo, y que a veces con un breve saludo, una mirada limpia y una sencilla mueca al cruzarse en el camino es más que suficiente para el buen entendedor."

 Porque por un día todos los caminos no llevaron a Roma, por un día su destino fue Cuarte de Huerva. Y hasta allí llegaron desde diferentes afluentes y dispuestos a colmar el embalse de La Fraternidad los variopintos grupos que forman este Club. Unos como los carreteros Team desde Alfamén y Cariñena, otros rodando por la ruta de Principiantes propuesta por Paco, eso sí, auténtica de Principiantes Principiantes… … (ahí os la dejo botando). Hubo quienes se escabulleron como pícaras comadrejas y acortaron la ruta con alevosía y determinación e incluso también quienes aparecieron de la nada como los espectros fantasmales de las casas encantadas.

Fuera como fuere, el improvisado corral para las monturas se fue llenando sin tregua ni pausa con un incesante goteo de máquinas, una a una, quedando éstas bien amarradas y seguras al compartir solidariamente sirgas de cable, cerrojos y candados y que una vez entrelazadas formaron una formidable, inaudita y multicolor escultura metálica vanguardista.

 COMPARTIR. Quizás esta palabra sea una de las más indicadas para reflejar lo que fue el alma del evento.

Compartir abrazos, sonrisas, palabras, recuerdos y vivencias.

Compartir saludos entre ilustres veteranos que no coincidían en mucho tiempo, entre compañeros que de cuando en cuando organizamos rutas conjuntas e incluso entre algunos con los que era la primera vez en la que se cruzaban nuestras miradas.

Compartir el aplaudible mérito de aquellos que por diferentes motivos no se quedaron al almuerzo pero que aún así rodaron hasta Cuarte, o el de los que acudieron únicamente para la foto porque por nada querían perderse el momento de posar junto a sus compañeros de andanzas, aventuras y desventuras.

Compartir la invasión organizada de la grada para plasmar el retrato de familia con los colores rojo, blanco y negro de los maillots y con las casacas doradas de los trialeros.

Compartir prendas con aquellos a los que la nueva uniformidad no les había llegado a tiempo pues como contaron las malas lenguas éstas todavía andaban por la ruta de la seda de Oriente o rememorando los viajes de Marco Polo.

Compartir ese doloroso impasse de tiempo con los que la genética, la glotonería y otros excesos gastronómicos nos ha jugado una mala pasada y lejos de poder presumir de unos abdominales tipo tableta de chocolate lucimos con orgullo un prominente melón y por lo cual nos vimos obligados a contener la respiración y contraer la panza mientras duraba el reportaje fotográfico a la vez que manteníamos con dignidad el hilo de aliento justo para compartir los tradicionales cánticos, gritos y brindis tan aplaudidos y afamados en ciertas terrazas de bares bien conocidas por todos.

Y como guinda al pastel del hermanamiento, compartir aposentados en corrillos de cuatro, como tiernos churumbeles de colegio, tertulias, chácharas y parloteos mientras arribaba el ansiado momento de recibir las reconstituyentes viandas encargadas, sabedores, eso sí, de lo complicado que resultaba atender a tantos comensales. Paciencia y comprensión, antes o después, todo llega.

 Como la mayoría no podemos alardear de tener morro exquisito ni paladar fino, somos facilones de contentar y nos conformamos con un sencillo plato de dos voluminosos... (con perdón)... huevos, acompañados de virutas de fécula y una ligera muestra de sabroso producto porcino más que nada por darle algo de color al cuenco. Nada de gula, Dios nos libre.

No hace falta comentar que, como deportistas “pro” tal y como estamos catalogados, somos conscientes de lo fundamental que es la hidratación para un óptimo rendimiento físico por lo que, para evitar que la energía aeróbica de los músculos disminuyera, dimos buena cuenta de jarras de cerveza, refrescos e incluso cuenta la leyenda que hubo quien osó beber agua.

 Tras los pertinentes cafés y algo más de tiempo para coloquios, chistes, bromas y demás, llegó la hora de partir y como las margaritas en otoño nos fuimos deshojando por el camino para que cada pétalo volara a su jardín empujado por una suave brisa y bajo un clemente sol que ya parecía anunciar, por fin, la llegada de la anhelada primavera.

 FELICITAR y AGRADECER a los padres de la idea, a los organizadores y voluntarios que cuidaron hasta el más mínimo detalle y a tod@s los participantes por aportar y compartir su granito de arena para que este Día del Club se celebrara como se merecía, como una maravillosa fiesta que permanecerá en la memoria por mucho tiempo como el día en el que, por una vez, todos los caminos no llevaron a Roma.

 “Todo lo que ilumina

debe permanecer ardiendo

y las sonrisas floreciendo

de entre sus brasas vivas”


martes, 3 de mayo de 2022

30·04·2022

43. Alto de La Muela


Retrato de una piña.

Ahora que quedan días, incluso podríamos decir horas, para celebrar nuestro primer aniversario es de agradecer una vez más que compañeros de otros grupos e ilustres veteranos nos acompañaran de nuevo en una ruta propuesta por este niño que el próximo domingo cumplirá oficialmente un añito. Las buenas costumbres, las que unen, las que hacen piña, esas hay que mantenerlas y revivirlas haciendo valer la firma con la que antaño rubricábamos crónicas y relatos:

"Todo lo que ilumina debe permanecer ardiendo".

 Enorgullece sentirse parte de algo grande, palparlo en las quedadas y en el ambiente que las arropa como la densa niebla invernal, notar que la complicidad es recíproca, que la cordialidad y el compañerismo envuelve la piña tricolor, que las cuantiosas, sinceras y mutuas sonrisas son el mejor regalo y el pegamento más hercúleo, y que a veces con un breve saludo, una mirada limpia y una sencilla mueca al cruzarse en un camino es más que suficiente para el buen entendedor.

Y así ha sido durante estos primeros meses de vida: rutas conjuntas como la de Las Ermitas en Junio y junto a las Women Bikes Mañicas en Marzo, o el almuerzo que organizamos en Octubre para todo el Club superando los cuarenta participantes, o coincidiendo por los caminos y pueblos como con los Riders en Muel allá por febrero,  o la participación en pruebas y marchas ciclistas como las de Aspanoa, Velilla, Pina o Fuentes, y sin olvidar las rutas por los Miradores de Ordesa, Valle de la Gloria y como no Puendeluna donde, como las piñas de los pinos cuando se abren en tiempo caliente y seco, florecieron todas las semillas y virtudes antes reseñadas.

 Y si hasta ahora ha sido así, así debe seguir, como una piña: TOD@S BttZaragoza C.C.

"No avanza el río para llegar al mar,

su único propósito es avanzar.

No tienes que saber adónde vas,

tú solo camina y ya vendrá,

por sí solo, todo lo demás."




martes, 29 de marzo de 2022

26·03·2022

42. Ruta conjunta Women in bike Mañicas & Alazanes

“Todos sueñan con montañas florecidas,

pero pocos siembran semillas todos los días.” 

(Arnau de Tera)

Flores y cactus en un mismo jardín. Sin espinas y con la blanca pureza de los campos de algodón.
Y es que la primavera se adelantó al menos por unas horas. 

¿Quien no ha caído alguna vez en los tópicos de: “a ver si quedamos y...”  ”podríamos hacer...”  ”si eso nos llamamos...” , etc... para luego quedar todo en palabras huecas que caen en el ostracismo y en el olvido?
Pero éste no iba a ser el caso gracias especialmente a dos admirables jardineros, Mar y Enrique, quienes con el beneplácito y colaboración de Noe y Pascual y la complicidad del resto de Wib-Mañicas y Alazanes, labraron la tierra, trazaron los surcos necesarios, plantaron la semilla de la fraternidad y de ésta germinó una ruta donde la armonía, concordia y camaradería se extendió hasta el horizonte. “Pensat i fet” (pensado y hecho).

Como en todo buen cultivo, el agua es imprescindible para que pueda obsequiar un fruto de calidad y desde luego el líquido elemento no faltó, pues la lluvia acompañó durante toda la semana, llegando incluso a sembrar la duda y la tentación de suspender o al menos aplazar la quedada. Las miradas al encapotado cielo pintado en tonos grisáceos eran constantes y por ello el temor permanecía perenne e incluso se acrecentaba por momentos. Pero la buena fortuna se reveló y dispuso cuanto estaba en su mano para que esta entrañable iniciativa no se viera truncada. Y así fue.

Flores y cactus en un mismo jardín. Porque nueve flores de Wib-Mañicas más Mª Luz, la nuestra, la Jefa, acudieron al Azud con la asombrosa puntualidad de la que carecemos algunos de los cactus más pinchudos. Flores desiguales y dispares pero con unas semejanzas en común: la encantadora y contagiosa sonrisa que emergía de entre los pétalos de sus rostros y el cristalino brillo de los ojos que reflejaba un cóctel de inquietud, timidez, jovialidad e ilusión. 
 
Cactus, muchos y variopintos, de todas las hechuras, trazas y composturas. Y más cuando coincidieron en el punto de quedada los sahuarios Team con sus esbeltos y estilizados tallos, los fornidos y vigorosos cladodios de los China Chana y los multiformes Alazanes donde quizás, y sin el quizás, prevalecía el tipo globoso o barrilete. Todos, flores y cactus, posaron como girasoles en busca del mismo sol para la primera foto grupal de la jornada antes de iniciar la marcha.

Comenzó la pedalada y 32 compañer@s, como uno solo, partieron en busca de las aventuras y desventuras que les tenía marcado el destino. Desde la pasarela de Santa Isabel, donde aguardaba Gocha, la imagen del heterogéneo muestrario multicolor que ofrecían a su paso nada tenía que envidiar ni al cuadro de Van Gogh “Campo de tulipanes” ni al jardín floral del Parque Keukenhof de Lisse que lo homenajea. 

Era un día donde el track, los kilómetros, la velocidad, el desnivel y similares no acaparaba relevancia alguna. Para nada. Congeniar, simpatizar, fraternizar y amigarse concentraba el deseo y anhelo de tod@s. Como era de esperar esta pretensión quedó más colmada que los campos de maíz en el segundo semestre del año.

De Villamayor hacia el Vedado de Peñaflor y, desde allí, la tradicional ascensión hasta la atalaya, donde se reagrupó, se cogió aliento, se dio buena cuenta de las viandas y con un marco de fondo de gran belleza y encanto natural llegó el momento de más fotos, unas de posados, otras de robados, pero todas de una exquisita calidad que ya la querrían para ellos los paparazzi profesionales. Cierto es que l@s model@s presentes en el evento favorecieron mucho y bien esta labor. Incluso el cactus más bochornoso ofreció en dicha tesitura su mejor versión, aunque para ello tuviera que esconder sus prominentes abdominales y contener la respiración mientras esbozaba una creíble sonrisa.

Y que comentar del Tik Tok: de diez. Como de costumbre bastaron un par de ensayos y probaturas para que Mañicas y Alazanes demostraran sus innatas dotes artísticas con una asombrosa coordinación, ritmo y armonía similar a la de los juncos movidos por la sutil brisa. Cierto es también, que a algún cactus con cintura de roble macizo no lo doblaría ni el cierzo más virulento. Pero que nos quiten lo bailao, verdad?? Y es más: las animadas risotadas y la gozosa diversión que regalaron a los inmóviles espectadores que se deleitaban con el espectáculo no tenía precio. 

Llegó la hora de retornar, sin prisa, con terreno en suave descenso, disfrutando de cada pedalada, oteando la civilización en la lejanía y dejándonos atrapar y guiar por la llamada de la cerveza que ya nos aguardaba en La Barca. Irrumpimos en su terraza con el ansia e ímpetu con el que en el Medievo se asaltaban castillos tras un prolongado asedio. 

Con la jarra en la mano y los platos de patatas sobre las mesas esperando su trágico final procedimos a recitar los clásicos y legendarios brindis: “Esparmaños... ... que orificio os duele?... au, au, au” y “bici sin cerveza... no me entra en la cabeza”. Debimos de incordiar y enojar a las nubes con los bramidos pues a partir de ese instante abrió sus fauces y comenzó a escupir sobre nosotros todo el mal que llevaba dentro.

Lamentablemente hubo que finiquitar las tertulias antes de lo deseado y despedirnos con premura, agradeciéndonos mutuamente la jornada tan genial y formidable que habíamos disfrutado y compartido.
Así que cada planta a su maceta, pero como es de bien nacido ser agradecido, de nuevo: Gracias a tod@s por todo.

Hasta pronto (y que no se haga de rogar la próxima... ... Pensat i fet)

(Consciente de que soy un cactus que si se pincha con sus propias espinas se envenena, pido disculpas de antemano si algún/a compañer@ se ha sentido molest@ por alguna palabra o frase de este escrito. Nada más lejos de mi intención)



jueves, 23 de diciembre de 2021

18·12·2021

38. Alto de la Muela

Déjà vu en la niebla.

“El éxito surge de la lucha contra los obstáculos,
sin obstáculos no hay verdadero éxito.”

(Samuel Smiles)

Nadie era capaz de prever que algunos íbamos a ser víctimas de un peculiar déjà vu en el Alto de la Muela. Ese fenómeno, bautizado así por el investigador psíquico Émile Boirac en su libro “Lávenir des sciences psychiques”, nos hace tener la sensación de estar viviendo un evento o situación que ya se ha experimentado en el pasado y que nos resulta muy convincente y familiar. Tal vez por eso las desventuras y sufrimientos que estábamos padeciendo en la ruta del domingo resultaban idénticas a las del sábado y en un momento de lucidez reflexionabas y te decías a ti mismo: “esto ya lo hemos vivido “.

Pero como somos así de transgresores, desobedientes e infractores incluso al filo de la delincuencia, decidimos hundir en la miseria al francés y contradecir sus teorías pues en esta ocasión las sensaciones no se le podían atribuir a un sueño, a un falso recuerdo ni a una anomalía de la memoria. Eran reales, y vaya que si eran reales.
Con más firmeza nos aferramos al pensamiento de otro ilustre sabio, Ferdinand Noss Equien, el cual afirmaba que tropezar dos veces con la misma piedra nos es mala suerte: la primera vez puede serlo pero la segunda es ya una decisión propia.

Es mala suerte plantear para el sábado una ruta con los Alazanes dirección a la urbanización del Alto de La Muela, huyendo de los caminos lindantes a la ribera tan perjudicados con la violenta y descontrolada crecida del río y que el resultado de tal odisea no sea el previsto y deseado. 
Pretender ascender por la subida de los pinos y tener que desistir por el tumultuoso transitar de camiones que a velocidades vertiginosas e incluso temerarias auguraban riesgos innecesarios. 
Tener que tomar por ello la decisión de cambiar el trayecto y ascender por la carretera antigua, muy tendida y cómoda para satisfacción del grupo gravel con su líder a la cabeza marcando el ritmo. 
Pedalear con la idea de fundirnos y ocultarnos entre la niebla hasta dejarla a nuestros pies buscando el sol conforme ganáramos metros de desnivel y que éste no hiciera acto de presencia. 
Privarnos de la espectacular panorámica desde la cima y que en rutas anteriores dio la impresión de estar flotando subidos en una isla y sobre un mar de algodón. 
Acometer el descenso con pies y manos inertes, entumecidas y congeladas por la gélida humedad que como alfileres se clavaba hasta los huesos. 

Todo esto es mala suerte.

Es decisión propia presentarse el domingo para rodar en la quedada conjunta de SPQR y Finisher aún siendo sabedor que el destino volvía a ser el Alto de la Muela.
Participar en otra ruta de esas que fortalecen los lazos de unión, que hacen club y que deberían proliferar más. 
Acometer la ascensión por una vertiente distinta a la del día anterior y desconocida para muchos de nosotros y desde el inicio tener como compañera de viaje a la melosa, sobona y densa niebla que amenazaba con martillear y castigar nuestros portentosos cuerpos y nuestra quebradiza mentalidad. 
Rodar entre la bruma sin apenas visión, guiado por la descomunal silueta de mi ahijado y apreciando tan solo sombras difuminadas en el camino que bien podrían tratarse de los compañeros de correría como de Jack el destripador y otros criminales del Londres tenebroso de finales de siglo XIX. 
Comenzar el descenso con manos y pies torturados por la humedad cristalizada con la duda de: bajar a fuego, lo que supone más velocidad, más frío pero menos tiempo o bajar plácidamente con menos velocidad y por tanto menos frío pero más tiempo de suplicio. 
Arribar a María de Huerva y dilucidar como acabar la ruta, bien directos a Cuarte y de ahí al bar del embarcadero del Canal o bien, y como así lo afrontaron los más osados, por el barranco de Cabras y Valdeconsejo.

Todo esto son decisiones.

Después de leer hasta aquí... ... ¿¿ Déjà vu o tropezar dos veces con la misma piedra?? 

Por fortuna, tanto si es un recuerdo, un sueño, unas sensaciones, una jugada de la memoria o sencillamente unas vivencias reales que se repiten, el final ha sido, es y debe ser siempre el mismo: una mesa con sus preceptivas  jarras de cerveza y sus patatas y en torno a ella las animadas tertulias, inagotables chácharas, bromas sin fin, risas contagiosas y todos los condimentos necesarios para organizar un cotarro excepcional. 

Como el sábado, como el domingo, como el ayer y como el mañana. Porque sí, porque nos lo merecemos.

“Quien sabe lo que siembra,
no teme a lo que cosecha”


martes, 14 de diciembre de 2021

11·12·2021

37. Cabañas de Ebro

¿Quién dijo miedo?

Conforme avanzaba la semana las noticias sobre los desbordamientos e inundaciones por tierras riojanas tras la crecida de un Ebro alimentado en buena parte por el agua acumulada de la borrasca Barra y su vil azote al norte del país, eran cada vez más preocupantes.
Cuando lo más precavido hubiera sido cambiar la ruta prevista, lo más sensato rodar alejados de la ribera, lo más racional buscar un track anti-barro, lo más coherente no tentar la suerte... ¿Quién dijo miedo? Pues decidido: a Cabañas de Ebro que nos vamos.

Cierta ocasión un gran veterano, del cual omitiré por respeto que se llama Daniel, me dijo que los abuelos  se habían ganado el derecho de contar sus batallitas cuando, donde y ante quien quisieran y los más jóvenes, o los que estamos atravesando una segunda juventud, teníamos la obligación de escuchar, asentir, disfrutar y casi por obligación mostrar cara de embobamiento y fascinación.

Pero no es menos cierto que estos tiernos pipiolos jubilados tienen un don adquirido: la sabiduría que les da la experiencia. Por ello cuando el otro mozalbete felizmente retirado de la vida laboral, del cual también por respeto omitiremos su nombre (puedes estar tranquilo por eso Joaquín), afirmó categóricamente que NO había peligro, las dudas y los temores se volatilizaron como una margarita deshojada a cañonazos. La inquietud e incertidumbre se tornaron en ilusión y ánimos renovados. 

La única duda y recelo que ondeaba en el aire era la cantidad de valientes que se presentarían en la Pasarela del Voluntariado a las 09:00. Con esta tenebrosa y maquiavélica costumbre tan popular en las anteriores semanas de apuntarse a última hora del viernes, una vez más flotaba en el aire una enigmática aureola de misterio.  Aún no tengo claro si este nuevo hábito o moda es por mantener en vilo la paciencia de quien propone la ruta, por simple casualidad o por pura guasa y cruel cachondeo, pero sometido a tal tensión jamás recuperaré mi añorado y frondoso bosque capilar.

Los que entran por los que salen: 16 apuntados menos dos que se caen de la lista el mismo día, más uno que se apunta en la propia Pasarela, otros dos que se presentan sin apuntarse y un tercero que nos da alcance en la parte inicial del camino = 18 alazanes prestos y dispuestos... ¿Quien dijo miedo?

Mención especial para unos auténticos cracks como Robert, Santy y Javier JR. quienes mostraban por igual su poderío físico como su compañerismo y solidaridad y para Luis Javier quien con su coleta canosa al viento volvía una vez más a rodar con nosotros. 
Para detallazo el de Jose Luis que, acompañado de su juguetón cachorro albino, acudía al lugar de la quedada solamente para saludar a los compañeros que le reservan su sitio en la grupeta, con estima, afecto y hasta que sus problemillas físicos permitan su esperado regreso. Bien sabe que es así. 

Mientras Dani Spielberg calentaba su Camera Design Studio, Go-Pro Collection, Full Cinema y Special of the house con unas primeras tomas de las pardas y embarradas aguas del río iniciábamos la marcha buscando la sequedad y comodidad del asfalto por el que afortunadamente rodaríamos la gran parte del trayecto. 
En los primeros kilómetros elevar la mirada al horizonte no era muy tranquilizador pues un sombrío y encapotado nubarrón hacia el que nos dirigíamos no presagiaba nada halagüeño. Pero... ... ¿Quién dijo miedo?

Felizmente los dioses a los que encomendamos nuestro destino se dignaron a escuchar las plegarias y la siniestra amenaza se esfumó como por arte de magia. Gracias. La ofrenda de las cervezas se la dedicaríamos hoy a su divina compasión y misericordia.
Algo despistado debía deambular Eolo pues, desconocedor del buen hacer de sus parientes, él si que quiso ser protagonista tanto para bien en el raudo y fugaz regreso a Zaragoza como para mal en el cansino y agotador camino hacia Cabañas de Ebro. Aunque intentó vapulear a todos por igual se cebó especialmente con Toño, sabedor que llevaba muchas semanas sin rodar y por ello se le antojaba una presa más fácil. Pero no contaba con la tenacidad del caballero con voz de tenor de ópera y el escudo que le brindaron compañeros como Armando, Paco y Fer. 
Para entonces Miguelón, por una lamentable e inesperada avería en el desviador del plato, y Gocha, víctima de la dictadura del reloj, habían vuelto sobre sus pasos sin poder, muy a su pesar, completar la ruta.

Poco antes del destino nos topamos al fin con el cauce del Ebro en todo su esplendor, junto al cual navegamos en paralelo como un afluente más en busca de un punto en el que converger y fusionarnos en uno solo. Impresionaba comprobar in situ y en toda su magnitud el poder de la naturaleza. Llegamos a Cabañas buscando las ruinas del antiguo puerto fluvial y el dique de hormigón reforzado construido sobre él para hacer la foto de rigor con la crecida del río de fondo mientras los lugareños, con semblantes de auténtica angustia y justificada preocupación, empezaban a reforzar puertas y a tomar otras medidas preventivas ante las previsibles inundaciones. 

De la vuelta poco que contar. El mismo recorrido que a la ida pero con aire a favor, mucho asfalto y el barro justo y necesario para acreditar ante las autoridades pertinentes de cada cual la evidencia de la salida en bici. Eso sí, hubo quien hizo acopio de tal cantidad de fango que más parecía que acababa de realizar una prueba clásica de ciclocross belga, holandesa o vasca que una ruta asfaltada. Pero tranquila Maria Luz, que por respeto también omitiremos tu nombre.

En el bar y en esta ocasión la solemne ceremonia del brindis le correspondió a Oscar aprobando con una nota media-alta. Visto lo visto y oído lo oído algunos progresan adecuadamente como él pero otros... ... otros necesitan mejorar, y mucho.

Puede que esta crecida del Ebro no sea como la de 1643, la de 1775, la de 1871 o la más reciente de 1961 pero será la que guardaré en mi maltrecha memoria para contarla cuando, donde y ante quien quiera como buen abuelo narrador de batallitas que pretendo ser en un tiempo no muy lejano. Las otras ya se encargaron de relatarlas a sus nietos otros abuelos.

Pastillita y a dormir... ... que estas ya no son horas según que edades.

¿Quién dijo miedo?