Relatos y crónicas de las rutas con Btt Zaragoza, apuntes y reflexiones infumables o no tanto, versos propios que pretenden rimar y retales variopintos...
miércoles, 23 de noviembre de 2022
viernes, 21 de octubre de 2022
47.
“Nunca he visto a un árbol avergonzarse de sus ramas y flores,
nunca he visto a un águila escondiendo sus divinas alas,
nunca he visto a un pájaro sin cantarle a la mañana,
nunca he visto a un río estancarse ante una piedra,
nunca escondas tus sueños, lucha por ellos.”
Allí estaban, abuelo y nieto, guerrero y aspirante, maestro y discípulo, sabiduría y curiosidad, la placidez que dan los años frente al ardor juvenil, ambos sobre la cima más elevada que encontraron y desde donde la naturaleza se plasmaba ante ellos con todo su esplendor: ríos y afluentes, arboledas y mantos de flores, sotos y galachos pero también secarrales casi esteparios así como un variopinto repertorio de aves, mamíferos e insectos.
A sus pies Salduie, la ciudad íbera donde habitaban, con sus casas fabricadas con un zócalo de sillares de alabastro recrecidos en adobe, sus muros decorados con pinturas o simplemente enlucidos con cal y sus pavimentos de ceniza o gravilla apisonada, donde los más lujosos se mostraban con mosaicos de dibujos hechos de teselas embutidas en mortero. De entre todos los edificios resaltaban como joyas el Foro público y el mercado cubierto. Atrás quedaron las cabañas de los primeros asentamientos en la confluencia de los ríos Ebro y Huerva de la Edad de Bronce Final y las viviendas, ya de adobe, de la Primera Edad de Hierro. Porque desde esos tiempos inmemoriales el emplazamiento ya no paró de crecer.
Ellos, los sedetanos, conocieron la prosperidad, capaces incluso de acuñar su propia moneda, la cultura urbana y el desarrollo político, inducido por el contacto con las civilizaciones mediterráneas, griega y fenicia, y transmitida a lo largo del canal de comunicación que suponía el río Iberus antes de la llegada de los romanos.
Al contrario que sus vecinos los celtas y celtíberos hostiles a Roma como los titos, belos, lusones... ... que ofrecieron una resistencia larga y consistente a la ocupación romana, pues su vida se orientaba a exaltar el valor personal, el honor y la guerra, los antecesores de nuestros protagonistas colaboraron con ellos. Sus aristocracias fueron combatientes que lucharon en escuadrones de caballería como parte de los contingentes militares romanos y a los que se les erigían monumentos funerarios adornados con estelas en las que se representaban jinetes, caballos y lanzas.
Porque el caballo era parte de ellos, de su vida, de su muerte. Así continuó durante siglos, con los visigodos, la invasión musulmana, la Reconquista, el Medievo y sus Órdenes militares como la de los Alazanes, incluso en la actualidad, dando nombre a cierto grupo ciclista que rueda forjando su propia leyenda. Pero eso es otra historia.
El abuelo, en su lucha contra el tiempo, se negaba a que toda la sapiencia y conocimiento con el que le habían ilustrado y que se había transmitido de boca en boca durante generaciones se diluyera y quedara en el olvido y el ostracismo ante el empuje de las nuevas culturas. Por ello apuraba cualquier oportunidad o coyuntura para inculcar al inquieto mozalbete todo el saber que había heredado y con el que había pulido su carácter, cultivándose y actuando tan solo como un espectador privilegiado de cuanto le rodeaba, de cuanto le ofrecía la naturaleza, de cuanto le brindaba la tierra.
Divisaron en el horizonte y en las puertas de la ciudad como los valerosos jinetes montados en sus flamantes alazanes iniciaban una nueva correría hacia las Portilladas y los montes de Alfajarín donde siglos después sería edificado un Castillo que acabaría en manos de una noble familia y donde aún más tarde se alzaría una estatua para rendir culto al Toro y cuya visita era, y es, de obligado peregrinaje.
Verlos partir desencadenó un revoloteo en la mente avispada del zagal y un aluvión de preguntas que pondrían en jaque la serenidad, el temple e incluso la paciencia del abuelo.
- Abuelo... ¿Algún día yo también cabalgaré con el resto de los guerreros de la tribu?
- Por supuesto, pero tranquilo. Fíjate a tu alrededor: la naturaleza solo florece en primavera, hasta entonces las raíces se mantienen fuertes bajo tierra. A ti también te llegará tu primavera, pero has de tener paciencia. Todo florece cuando tiene que florecer, los árboles no fuerzan para que nazcan sus frutos, simplemente salen cuando toca.
- Si, ya, pero... ¿Cuándo estaré preparado? ¿Cuánto me falta aún?
- Todo tiene su tiempo y lleva sus pasos. ¿Has intentado alguna vez encender un fuego empezando con un tronco grueso? ¿A que no se puede? ¿Verdad que primero hay que ir poniendo ramita a ramita? Pues tu aprendizaje y entrenamiento ha de ser igual, ramita a ramita. ¿Tú crees que sin el adiestramiento necesario nuestros guerreros hubieran coronado las Planas por Vallobera con la facilidad con la que alcanzaron la cumbre la semana pasada?
- Es que cuando duermo me veo trotando con ellos y soy tan feliz...
- Pues entonces se fiel a tus sueños y al camino que te has marcado para alcanzarlos. Mira allí abajo. ¿Ves el río? Si no siguiera su llamado hacia el mar se convertiría en agua estancada. Pregunta a veteranos por el grandullón de sonrisa eterna, por su tesón, su fuerza de voluntad y la satisfacción que le da superar sus propios retos, miedos y desafíos. Tanto en aguas mansas como en rutas hacia la Presa de Pina o en otras más bravas como en el Alto del Campillo y por los Montes de Villamayor, nunca se estanca. Y como él hay otros tantos que ahora idolatramos por su ejemplaridad.
- Ahora que has hablado de miedos... Lo de salir de casa la primera vez a recorrer nuevos caminos, hacia lo desconocido... buff, no sé...
- Me lo pones fácil. Observa aquel pajarillo, seguro que él también creía que su nido lo era todo hasta que abrió las alas, voló y descubrió inimaginables nuevos mundos. No tengas miedo a saltar del nido, peor es quedarse toda la vida enjaulado. Eres testigo de cómo cada semana nuevos jinetes han cabalgado con la hueste por primera vez. Arropados y al amparo del resto ahuyentaron sus temores galopando hacia Rodén Viejo, Toro de la Muela, o parque de Muel. Habla con ellos y seguro que disipas los tuyos.
- ¿Y si fallo o no estoy a su altura?
- Y seguro que te pasará, y en más de una ocasión. Pero... ¿Acaso has visto algún árbol perfecto, recto y erguido? Todos están torcidos y tienen ramas rotas como cicatrices tenemos los que ya hemos vivido lo nuestro. Pero cuando falles no pongas excusas y sigue luchando por tu sueño, como el árbol al que se le rompe una rama y no por ello se paraliza sino que sigue creciendo en su empeño de acariciar las nubes. Además... ¿Quién no ha tenido un mal día, ha pasado mala noche antes de cabalgar, ha tenido problemas con las herraduras de su corcel, no ha comido o bebido como debiera, o ha tocado suelo por desmontar de forma poco ortodoxa?
- Seguro que nada es tan fácil como lo cuentas
- Por supuesto que no, pero vuelve a mirar al río y aprende de él. Un día se cansó de tropezar con las piedras hasta que comprendió que si estaban allí era para que pudiera fluir por encima de ellas y desde entonces no pierde su tiempo en cada una que se le aparece sino que las abraza con ternura y las pule. Si aun así le impide el paso abre un nuevo camino y se aleja. Con los problemas que surjan en el tuyo no veas piedras sino puentes. En cualquier ruta, ya sea por los montes de Peñaflor como siguiendo el cauce del Jalón, pueden surgir piedras que entorpezcan la marcha, pero no por ello nuestros jinetes se han rendido, ni lo harán.
- Da gusto ver como salen a galopar juntos y como siempre vuelven así.
- Claro, son como las nutrias que habitan en el cauce del río. Cuando duermen se toman de la mano para que la corriente del agua no las separe. Así se aseguran que van a estar siempre en compañía. Ellos hacen igual, cabalgando en vanguardia o más rezagados nunca lo hacen solos.
- Pero durante la ruta no rivalizan entre ellos?
- ¿Tú crees que las flores compiten unas con otras? ¿No, verdad? Lo que hacen es esparcir y compartir sus propios aromas y fragancias para sumar en beneficio de todo el prado. Pues ellos hacen algo similar, sumar, sumar y sumar, aportando cada uno su propio perfume y esencia en favor de toda la hueste.
- ¿Y si alguno se siente fuerte y decide espolear a su alazán y marchar por delante?
- Alza la vista y observa aquella imponente águila entre las nubes. Ella no puede estar pendiente de si a los demás animales les gusta o no su vuelo. Si ha nacido para ser águila tiene que abrir sus celestiales alas y volar. No esperes verla feliz encerrada en una jaula. Pero sí te puedo asegurar que no se alejará mucho del nido y ante cualquier adversidad acudirá a él con premura. Y es más, aún sintiéndose poderosa no siempre mueve sus alas, también se deja llevar por el viento al igual que nuestros jinetes mas fornidos también cabalgan a menudo protegiendo al resto y no siempre a galope tendido hacia el lejano horizonte.
- Sí, y volvemos al principio de nuestra conversación. Ahora la ves reinando como señora y ama del cielo pero no olvides que primero fue un polluelo que rompió el huevo y no dudó en saltar del nido, como en su día lo harás tú. Llegado ese momento también te sentirás dichoso y agraciado de compartir aventuras y desventuras con el resto de los guerreros de la tribu.
- Si fuera todo tan perfecto como lo pintas, sin conflictos ni desacuerdos...
- Y quien dice que no los hay, claro que sí. A lo largo de los tiempos han surgido discordias y desavenencias de toda índole, pero entonces es cuando hay que ponerse en el lugar de los caballos que montan. ¿Tú crees que si estos se enojaran con cada mosca que se acercara a molestarlos tendrían tiempo para cabalgar libres y salvajes por la tierra? Pues eso, solo hay que darle importancia a lo que realmente la tiene.
- Pero... ¿Si se da el caso en que el enfado va a más y de la confusión se llega a la desunión?
- Pues no sería ni la primera ni la última ocasión que esto sucedería. Entonces es cuando hay que emular a los arboles como los que tienes frente a ti. Estos, durante el crudo invierno sueltan las hojas sin aferrarse a ellas pues saben a ciencia cierta que una vez separadas de la rama ya no pueden regresar y aún así no tienen miedo a empezar de nuevo, sin enojarse con la tormenta que se las arrebató.
- Ya, pero las tormentas no benefician a nadie ¿verdad?
- Probablemente no aunque, tú que ya has vivido algunas, habrás comprobado como también de las nubes más negras nacen gotas de agua puras y cristalinas y si te fijas en el cielo en una noche cerrada verás como las estrellas brillan más cuanta más negrura las envuelve.
- Entonces para manejar con orden una tropa de guerreros como la nuestra hará falta un cabecilla con dientes afilados como los del lobo y el porte de un oso de las montañas ¿no?
- Raro se me hace que hagas esta pregunta pues bien conoces a nuestro adalid y guía. ¿Te parece que posee la envergadura y fortaleza de, por ejemplo, aquel que como cuenta la leyenda hizo llorar a una piedra al caer sentado sobre ella? ¿No, verdad? Pero, por el contrario, si que maneja con maestría otras armas y excelencias que suplen a esas con creces: la complicidad, confianza, el respeto y algunas más.
- ¿Tan importantes son esas virtudes?
- Esenciales diría yo, pues si fallas en una corres el riesgo de perder el resto y con ellas el carisma e incluso la lealtad de la milicia que hasta entonces se había mostrado fiel, adepta e incondicional.
Por eso nunca olvides que realmente grande es aquel que para brillar no necesita apagar la luz de los demás mientras que el frágil es aquel que necesita mostrarse continuamente en primera fila para creerse y hacer creer lo que ciertamente no es, aunque para ello tenga que pisotear las huellas y los caminos de los demás.
- Y ahora que empieza a anochecer es hora de volver al calor del hogar, a nuestra ciudad, a la íbera Salduie, a este asentamiento centenario en el que ahora confrontan las nuevas doctrinas arribadas de tierras lejanas con las enseñanzas y el magisterio que nos brinda desinteresadamente y día a día la Madre Naturaleza. Espero que te hayas impregnado de ellas y al menos te haya hecho reflexionar. Con eso me doy por satisfecho. ¿Vamos?
- Vamos!!!
PD. Este texto rinde homenaje a quien un día decidió romper con todo lo que había sido su vida para retirarse en el corazón de las montañas de México junto a los indígenas Wirrarikas, en comunión con el silencio y la naturaleza y donde encontró gracias a ella la pasión de su existencia: la poesía.
Está escrito sin ánimo de señalar ni ofender a nadie, pero si aún así alguien lo lee con ojos nublados o pájaros negros en la cabeza y llega a sentirse de esa manera, desde aquí y públicamente le pido disculpas.
AU I ADEU
martes, 16 de agosto de 2022
martes, 7 de junio de 2022
¿Por qué Alazanes? Quizás porque el caballo era el inseparable compañero de esos Caballeros tan protagonistas en los relatos donde trasladaba nuestras rutas a un imaginario mundo medieval. Quizás también porque compartimos ciertas peculiaridades con ellos: tesón, energía, nobleza, predisposición, inteligencia (¿?...buff, no sé...), comportamiento equilibrado, amigable y de confianza mutua, entre otras muchas. También ayudó en la elección la típica tonalidad rojiza de esta raza equina que unido a la posibilidad de combinar crines y colas blancas coincidían con los colores de BttZaragoza C.C.
Padecimos un peliagudo tris en nuestros orígenes y en las primeras salidas vespertinas de los jueves donde la maza de la realidad e incertidumbre casi nos golpea de lleno para dejarnos marcados de por vida cuando, para hacer mella en nuestro afligido desConsuelo, una cabecilla pensante de los Rider´s nos rebautizó como Percherones. Por fortuna y con el paso del tiempo dicho apodo quedó adjudicado en propiedad solo para mí, librando así de tal graciosa cruz al resto de compañeros.
El pasado, pasado está y de él solo cabe recordar los momentos dichosos y afortunados, que los hubo y en abundancia. Nada más, ni un segundo perdido en lo que no suma. Cierto es que la gestación fue enrevesada, el embarazo espinoso y el parto doloroso para todos, pero no es menos cierto que con los primeros trotes del potrillo recién nacido por los caminos lindantes a nuestra villa todos esos males se disiparon con el polvo del camino floreciendo todo aquello que nos une: camaradería, compañerismo, jarana, esparcimiento y diversión, así como risas, regocijo y alborozo, porque si algo tenemos claro es que “Un día sin una sonrisa es un día perdido”.
Acogidos con los brazos abiertos y felizmente integrados como un grupo más en el Club, (uno más, ni más ni menos que el resto, ni mejores ni peores) participamos, organizamos y colaboramos en rutas conjuntas, excursiones, almuerzos y demás eventos. Por todo ello aprovechamos estas líneas para agradecer de corazón la complicidad y el caluroso cobijo que nos ofrecieron todos los compañeros de esta gran familia.
Y por fin llegó el gran día. Alazanes cumplía su primer año de vida, año de cabalgadas, de rutas, de tracks variopintos e incluso algunos imposibles, de frío, nieblas, lluvia, calor y cierzo, mucho cierzo (curioso por estas tierras, ¿no?), de bailes y canciones, de tertulias en las terrazas, de brindis jarra en mano, de nuevos proyectos y desafíos, de renovadas ilusiones y sueños anhelados.
Hubo que posponer la fecha prevista inicialmente para no coincidir con el acto de primeros de Mayo organizado por la Junta con foto grupal y almuerzo incluido. Y aquí tengo que confesar una verdad a medias o una mentirijilla piadosa y sin maldad: tener que posponer nuestra fiesta de aniversario fue un auténtico alivio pues el regalo encargado para Pascual se hacía de rogar y tardó en estar preparado más tiempo de lo deseado. Al tratarse de una sorpresa había que buscar excusas creíbles, aunque poco sinceras, para retrasar la celebración. Así que si alguien el sábado notó que mi apéndice nasal había aumentado ya sabe el porqué.
El lugar elegido, un acierto: Restaurante “Mi Familia” en Monzalbarba, o Almorzarbarba como en su día y en una de nuestras afamadas rutas gastronómicas lo renombró nuestro querido cowboy particular. Comedor cerrado exclusivo para nosotros, bicis dentro y a buen recaudo, trato amable y exquisito, preparación y reparto de las viandas y bebidas con soltura, presteza y diligencia, platos bien colmados de huevos, patatas panaderas y suculenta dosis de grasas porcinas. Todo ello montado cómodamente en tres mesas de diez comensales por cada una que hacen un total de... ... No hay que ser de ciencias puras para acertar la cifra total de asistentes, pero a mí me faltan dedos. Será que más bien soy de letras.
La mayoría acudió a lomos de su fiel montura siguiendo la ruta propuesta por el Jefe, con alguna variante para evitar el barrizal surgido por la tormenta del día anterior. Nada que nos sorprenda, pues de no haber sido por tal motivo ya habrían buscado otro. Porque los tracks están para joderlos como y cuando a uno le dé la gana, ¿verdad Pascual?.¿O acaso aún queda algún ingenuo que desconozca o no haya sufrido en sus carnes el clásico “poyaque” de Paco?.Si es así, dale tiempo y que Dios te pille confesado. Curioso que a pesar de modificar el trayecto alguno igualmente llegó al bar con unas generosas muestras de barro adheridas como lapas al cuadro y ruedas. ¡¡¡En Junio!!! pá habernos matao.
Un par de nosotros, los convalecientes del paso por quirófano, no tuvimos esa suerte pero aún así, y gracias a la solidaridad de Enrique, en un nuevo alarde del compañerismo que rezuma de sus poros, montamos lo que se llamó la caravana de movilidad reducida. Como pago le obsequiamos con una lección magistral de hernias, grapas, infecciones, testículos inflamados y demás. No se puede quejar. Por supuesto no fue el único que se prestó voluntario a llevarnos, mil gracias igualmente a todos ellos. Lo teníamos claro, no nos lo podíamos perder a pesar de las dolencias e incluso de algunas complicaciones del post-operatorio. Al mal tiempo, buena cara que junto a las contagiosas y recíprocas sonrisas y el trato cariñoso recibido harían el resto para que el día fuera inolvidable para nosotros... ... y por supuesto para tod@s.
No hay mejor forma de acompañar el café que con unos dulces, por lo que aprovechando que unas semanas antes había sido mi cumpleaños repartimos unas cajas de hojaldres de Astorga con chocolate... ... ¿bajos en calorías y sin azúcares añadidos?, diremos que sí para auto-engañarnos pero me temo que poco tenían de dietéticos. Instante que se aprovechó para elevar el volumen de las notas musicales y canturrear el tradicional “cumpleaños feliz”. Una vez más, mil gracias a tod@s, os llevo en el cuore.
Sin duda el momento más emotivo del evento fue la entrega de los obsequios a Pascual y Paco. Todo lo que se diga de ellos es poco. Podría desempolvar la extensa lista de adjetivos, buscar y plasmar cuantos merecen y aún así haría corto. Creo que no hace falta, saben a ciencia cierta lo que pensamos y sentimos por ellos. Por una vez, sobran las palabras. Simplemente y en nombre de todos: GRACIAS.
A pagar, a pagar!!! Hasta eso salió a la perfección, cuentas claras y todos contentos. A más de uno le sorprendió que el precio final fuera casi la mitad de lo que acordamos. No contaban con que a la cuenta del bar y al importe de los regalos le descontaríamos el bote acumulado durante todo este primer año de vida: 163,50 aurelios. Y eso que el administrador del cofre del tesoro era ni más ni menos que un valenciano de pro, de los que la fama los tilda de amar hasta la eternidad y sin complejos el dinero negro y los sobres de dudosa procedencia. Quizás los años que ya lleva por tierras mañas lo han reconducido por el buen camino.
Como bramaba aquel famoso Super Ratón en los dibujos animados de los años 80, cuando algunos de nosotros lucíamos melenas al viento: ¡¡¡No se vayan todavía, aún hay más!!! Y hubo tiempo para más, como no. Que hubiera sido de esta celebración sin un Tik Tok. Bajo la batuta de Miguelón, acompañado de sus inseparables coreógrafos de todo el año, María Luz y Pascual y con participación de bailarines habituales y otros no tanto, y que sorprendieron gratamente al resto de espectadores, sacaron adelante con suma dignidad y soberbia nota la propuesta del día. Tan solo unos ensayos previos, unidos al gracejo natural y a la armonía natural innata de los danzarines, fueron más que suficientes para culminar, como la deliciosa guinda del pastel, una mañana extraordinaria que perdurará en la memoria de todos por mucho tiempo. Y habrá más como ésta, seguro que sí.
"Porque seguirán los Alazanes sumando andanzas, aventuras y desventuras para ampliar su historia y legado, dejando tras de sí una estela de divertimento y fraternidad mientras forjan su leyenda luciendo por los caminos sus túnicas tricolor, ondean con orgullo el estandarte de BttZaragoza C.C. y el eco de su inconfundible brindis resuena por todas las tabernas y rincones de la Villa:
Volvemos de una pieza, con dignidad y entereza,
Bici sin cerveza, no me entra en la cabeza”.
Lo siento, ya me perdonará ese segundo homenajeado del día (del que sigo manteniendo en el anonimato su nombre... ... y repito, no es Pascual). Conociéndome estaba claro que no iba a dejar pasar la oportunidad de escribir una de mis parrafadas moñas, moñas, moñas. Lo intenté, de verdad.
Por mi parte, cierro el tintero, guardo la pluma, archivo el pergamino y abro la ventana para que entre aire fresco. Valiente y osado el que haya soportado semejante ladrillo sin medicarse.
Por vosotr@s, por tod@s, por siempre... ... alé, alé!!!
Hasta pronto.
miércoles, 11 de mayo de 2022
Hace una semana escribí un comentario en la ruta de Alazanes que hoy considero igual de válido y extensible a lo vivido y disfrutado este domingo. Apuntaba así:
"Enorgullece formar parte de un Club de gran solera y arraigo, fértil y boyante en virtudes, historia y prestigio, sentirse reconocido por ello, palparlo en las quedadas y en el ambiente que las arropa como la densa niebla invernal, notar que la complicidad es recíproca, que la cordialidad y el compañerismo envuelve la piña tricolor, que las cuantiosas, sinceras y mutuas sonrisas son el mejor regalo y el pegamento más hercúleo, y que a veces con un breve saludo, una mirada limpia y una sencilla mueca al cruzarse en el camino es más que suficiente para el buen entendedor."
Porque por un día todos los caminos no llevaron a Roma, por un día su destino fue Cuarte de Huerva. Y hasta allí llegaron desde diferentes afluentes y dispuestos a colmar el embalse de La Fraternidad los variopintos grupos que forman este Club. Unos como los carreteros Team desde Alfamén y Cariñena, otros rodando por la ruta de Principiantes propuesta por Paco, eso sí, auténtica de Principiantes Principiantes… … (ahí os la dejo botando). Hubo quienes se escabulleron como pícaras comadrejas y acortaron la ruta con alevosía y determinación e incluso también quienes aparecieron de la nada como los espectros fantasmales de las casas encantadas.
Fuera como fuere, el improvisado
corral para las monturas se fue llenando sin tregua ni pausa con un incesante
goteo de máquinas, una a una, quedando éstas bien amarradas y seguras al
compartir solidariamente sirgas de cable, cerrojos y candados y que una vez
entrelazadas formaron una formidable, inaudita y multicolor escultura metálica
vanguardista.
COMPARTIR. Quizás esta palabra sea una de las más indicadas para reflejar lo que fue el alma del evento.
Compartir abrazos, sonrisas, palabras, recuerdos y vivencias.
Compartir saludos entre ilustres
veteranos que no coincidían en mucho tiempo, entre compañeros que de cuando en
cuando organizamos rutas conjuntas e incluso entre algunos con los que era la
primera vez en la que se cruzaban nuestras miradas.
Compartir el aplaudible mérito de
aquellos que por diferentes motivos no se quedaron al almuerzo pero que aún así
rodaron hasta Cuarte, o el de los que acudieron únicamente para la foto porque
por nada querían perderse el momento de posar junto a sus compañeros de
andanzas, aventuras y desventuras.
Compartir la invasión organizada
de la grada para plasmar el retrato de familia con los colores rojo, blanco y
negro de los maillots y con las casacas doradas de los trialeros.
Compartir prendas con aquellos a
los que la nueva uniformidad no les había llegado a tiempo pues como contaron
las malas lenguas éstas todavía andaban por la ruta de la seda de Oriente o
rememorando los viajes de Marco Polo.
Compartir ese doloroso impasse de
tiempo con los que la genética, la glotonería y otros excesos gastronómicos nos
ha jugado una mala pasada y lejos de poder presumir de unos abdominales tipo
tableta de chocolate lucimos con orgullo un prominente melón y por lo cual nos
vimos obligados a contener la respiración y contraer la panza mientras duraba
el reportaje fotográfico a la vez que manteníamos con dignidad el hilo de
aliento justo para compartir los tradicionales cánticos, gritos y brindis tan
aplaudidos y afamados en ciertas terrazas de bares bien conocidas por todos.
Y como guinda al pastel del
hermanamiento, compartir aposentados en corrillos de cuatro, como tiernos
churumbeles de colegio, tertulias, chácharas y parloteos mientras arribaba el
ansiado momento de recibir las reconstituyentes viandas encargadas, sabedores,
eso sí, de lo complicado que resultaba atender a tantos comensales. Paciencia y
comprensión, antes o después, todo llega.
Como la mayoría no podemos alardear de tener morro exquisito ni paladar fino, somos facilones de contentar y nos conformamos con un sencillo plato de dos voluminosos... (con perdón)... huevos, acompañados de virutas de fécula y una ligera muestra de sabroso producto porcino más que nada por darle algo de color al cuenco. Nada de gula, Dios nos libre.
No hace falta comentar que, como
deportistas “pro” tal y como estamos catalogados, somos conscientes de lo
fundamental que es la hidratación para un óptimo rendimiento físico por lo que,
para evitar que la energía aeróbica de los músculos disminuyera, dimos buena
cuenta de jarras de cerveza, refrescos e incluso cuenta la leyenda que hubo
quien osó beber agua.
Tras los pertinentes cafés y algo más de tiempo para coloquios, chistes, bromas y demás, llegó la hora de partir y como las margaritas en otoño nos fuimos deshojando por el camino para que cada pétalo volara a su jardín empujado por una suave brisa y bajo un clemente sol que ya parecía anunciar, por fin, la llegada de la anhelada primavera.
FELICITAR y AGRADECER a los padres de la idea, a los organizadores y voluntarios que cuidaron hasta el más mínimo detalle y a tod@s los participantes por aportar y compartir su granito de arena para que este Día del Club se celebrara como se merecía, como una maravillosa fiesta que permanecerá en la memoria por mucho tiempo como el día en el que, por una vez, todos los caminos no llevaron a Roma.
“Todo lo que ilumina
debe permanecer ardiendo
y las sonrisas floreciendo
de entre sus brasas vivas”
martes, 3 de mayo de 2022
30·04·2022
43. Alto de La Muela
Retrato de una piña.
Ahora que quedan días, incluso podríamos decir horas, para celebrar nuestro primer aniversario es de agradecer una vez más que compañeros de otros grupos e ilustres veteranos nos acompañaran de nuevo en una ruta propuesta por este niño que el próximo domingo cumplirá oficialmente un añito. Las buenas costumbres, las que unen, las que hacen piña, esas hay que mantenerlas y revivirlas haciendo valer la firma con la que antaño rubricábamos crónicas y relatos:
"Todo lo que ilumina
debe permanecer ardiendo".
Enorgullece sentirse parte de algo grande,
palparlo en las quedadas y en el ambiente que las arropa como la densa niebla
invernal, notar que la complicidad es recíproca, que la cordialidad y el
compañerismo envuelve la piña tricolor, que las cuantiosas, sinceras y mutuas
sonrisas son el mejor regalo y el pegamento más hercúleo, y que a veces con un
breve saludo, una mirada limpia y una sencilla mueca al cruzarse en un camino
es más que suficiente para el buen entendedor.
Y así ha sido durante estos
primeros meses de vida: rutas conjuntas como la de Las Ermitas en Junio y junto
a las Women Bikes Mañicas en Marzo, o el almuerzo que organizamos en Octubre
para todo el Club superando los cuarenta participantes, o coincidiendo por los
caminos y pueblos como con los Riders en Muel allá por febrero, o la participación en pruebas y marchas
ciclistas como las de Aspanoa, Velilla, Pina o Fuentes, y sin olvidar las rutas
por los Miradores de Ordesa, Valle de
la Gloria y como no Puendeluna donde, como las piñas de los pinos cuando se
abren en tiempo caliente y seco, florecieron todas las semillas y virtudes
antes reseñadas.
Y si hasta ahora ha sido así, así debe seguir, como una piña: TOD@S BttZaragoza C.C.
"No avanza el río para llegar al mar,
su único propósito es
avanzar.
No tienes que saber adónde
vas,
tú solo camina y ya vendrá,
por sí solo, todo lo
demás."
















