viernes, 10 de septiembre de 2021

 

04·09·2021

30. Alto del Campillo - Atalaya de Peñaflor

El Libro de la Selva

Y en eso que regresaban Baloo y Mowgli hacia la espesura de la selva tras haber seguido, bien ocultos y con la máxima discreción, los pasos de la grupeta de alazanes que al punto de la mañana habían salido del Azud con dirección al Alto del Campillo y la Atalaya de Peñaflor, cuando aprovechó el gracioso y gigantón oso gris para impartir nuevas enseñanzas a su alumno aventajado:

-¿Te has dado cuenta Mowgli como a pesar de sus coloridas vestimentas y los raros artilugios que utilizan para desplazarse no son tan diferentes a nosotros?

- Pues no les veo yo gran parecido contigo Baloo, quizás alguno por el prominente panzón que luce con orgullo pero poco más.

- No hablo del cascarón sino del comportamiento. ¿Recuerdas la lección sobre las "cinco libertades del bienestar animal"?. Te haré memoria y así comprobarás por tí mismo como estos singulares animalitos las tenían más que asumidas e instintivamente las aplicaban en la ruta de hoy:

1. LIBRE de sed, de hambre y de malnutrición: 

Una de las premisas que se inculca a los noveles y se recuerda constantemente a todos es que “hay que comer sin hambre y beber sin sed”. 

Por eso vimos como cada cierto tiempo echaban mano del bidón para hidratarse sobre todo en esos caminos de paisaje estepario, cuarteados por falta de riego y carentes de sombra y cobijo por los que con ligereza transitaron desde Villamayor hasta el vedado y por algún otro similar ya de vuelta por San Mateo, Villanueva y San Juan de Mozarrifar. Por fortuna el sol estival había sido benevolente con ellos en esta ocasión y tan solo apretó al final de la ruta.

 También te habrás dado cuenta como al coronar las dos ascensiones del día, la del Alto del Campillo por la parte más tendida y llevadera y la típica entre pinares hasta la Atalaya de Peñaflor, aprovecharon el reagrupamiento para ingerir alimentos, bien algún plátano de esos que tanto nos gustan a nosotros o bien esas barritas de hojarascas, cereales y frutos secos prensados que deben saber a quién sabe qué demonios.

 Y no te digo nada de la última parada en el bar donde las jarras de cerveza colmaron las mesas de tal manera que tan solo quedó hueco para los platos de esas suculentas patatas que devoraron con pasión. Y más cuando invita por su cumpleaños un miembro de la manada como fue en esta ocasión el caso de Enrique. Canta y sé feliz.

2. LIBRE de disconfort:

Por ello fuimos testigos de como se esmeraron en crear un ambiente de seguridad y tranquilidad que los envolvía paternalmente a todos.

Así contemplamos por ejemplo como en caminos de cierta dificultad rodaban en fila como nadan los patos para ahorrar energía, o como en trayectos que permitían acelerar la marcha lo hacían en formación de V como vuelan los gansos para aprovechar el empuje generado, o como se desplazaban todos en la misma dirección girando siempre a la derecha en el sentido de las agujas del reloj como hacen los ñus azules sobre las llanuras de África. Bueno, hacia esa derecha o hacia la otra derecha pero siempre hacia la derecha. 

Eso sí, recuerda como rodaron siempre en compañía pues esto les ofrecía un efecto tranquilizador y motivador al sentirse arropados en todo momento evitando de esta manera, que como el pez que nada en solitario y aislado de la protección del banco, les invadiera la angustia y la desesperación.

3. LIBRE de dolor y enfermedad: 

¿Te diste cuenta, verdad?. 

Al comienzo de la ruta y nada más salir de Santa Isabel Maria Luz sufrió un pinchazo en la parte interior de la rodilla que la obligó a parar. Lejos de abandonar y volver a casa se tomó, al amparo de los compañeros que permanecieron junto a ella, el tiempo necesario hasta que la dolencia menguó lo justo para pasar a ser una mera molestia que le permitió reiniciar la marcha, eso sí, siempre atendiendo a los sabios consejos de algún marisabidillo que por su avanzada edad había sufrido percances similares en su dilatada experiencia ciclera.

 También Oscar sufrió una estocada en su muslo al final de la subida de un puente sobre la autovía pero sin más consecuencias. Unos estiramientos y a rodar. Poder liberarnos del dolor te devuelve el bienestar.

4. LIBRE de expresarse: 

Y es que si prestaste atención te darías cuenta la cantidad y variedad de señales de todo tipo que emitían sin cesar.

 Señales visuales, pues con gestos avisaban de cualquier peligro sobre el terreno. Señales auditivas para complementar las anteriores (bujeeero!!! raaama!!! din don... ...) y que con cantos, bailes y música acallaron hasta los aullidos de los lobos. Incluso señales químicas, pues entre los arbustos o a lo largo del recorrido iban marcando el territorio por el que pasaban para dejar constancia de su paso por allí emulando el tipico proceder de los perros.

- Ahí te has columpiado Baloo, yo creo que esto último no tenía más historia que la del pis-stop de toda la vida.

- Tienes razón, pero no me negarás que había quedado muy ilustrativo y pedagógico. Pero acabemos con el repaso de la lección:

5. LIBRE de miedo y estrés: 

Solo tenías que mirar sus caras para darte cuenta que la angustia, tensión, ansiedad, temores y desasosiegos no formaban parte de su mochila.

 Ni tan siquiera cuando se retorcían sobre sus bicis para alcanzar las cumbres, ni cuando se lanzaban a tumba abierta en los descensos arriesgados y vertiginosos como el del “Mortirolo”, ni cuando al final apretaba el calor, ni cuando las angustiadas y machacadas nalgas rogaban a Dios un respiro.

 Cada uno era hábil para ciertas cosas y no tanto para otras pero todos desafiaron sus capacidades para superarse a sí mismos y de esta guisa liberarse de lo pernicioso y nocivo que les podía rondar por la sesera.

- Gracias Baloo, cuanto aprendo contigo. Pero... ¿además de procurar labrar y cosechar estas "cinco libertades del bienestar animal" nos parecemos en algo más?

- En mucho Mowgli, en mucho. 

Ellos, al igual que nosotros, no olvidan que no son los dueños de la naturaleza que los rodea sino tan solo sus huéspedes. Saben que está ahí fuera, aprecian su belleza, disfrutan de ella y son felices así. 

Al igual que tú llegaste a la selva amparado por la pantera Bagheera para después ser adoptado por la loba Raksha, la cual te crió como un miembro más de la manada, ellos aceptan de buen grado, con ilusión, gozo y auténtico placer a quien se quiere unir a su grupeta de alazanes como últimamente han sido los casos de Luis C. los tres Carlos, Giorgi, Fran, Javier, Jose Luis y otros tantos que no recuerdo ahora. Perdón por ello.

 Al igual que Raksha hizo contigo ellos intentan aconsejar, guiar por senderos seguros, rodearlos de un ambiente placentero y si es preciso lamer sus heridas y aliviar sus dolencias. Unos por otros todos velan por la seguridad del grupo. 

Ellos, al igual que nosotros, valoran la amistad y el compañerismo así como su goce y disfrute en un entorno tan genuino como la montaña. Es un lujo de vida, salud y alegría que emana calma y tranquilidad y ellos, al igual que nosotros, lo saben.

- Me voy con la lección bien aprendida Baloo

- Si, pero no olvides que, como humano que eres, tus conocimientos puedes usarlos tanto para mejorar como para destruir: Hacer el bien o el mal es solo una decisión. A tomar decisiones y aceptar las consecuencias se le llama vivir.

Y así, poco a poco, las siluetas del vivaracho mozuelo y el oso gigantón se fueron perdiendo entre la frondosidad de la selva mientras cantaban y bailaban felices de haber disfrutado de un día genial.


“La vida es tan incierta que la felicidad debe aprovecharse en el momento en que se presenta”

Alejandro Dumas


miércoles, 1 de septiembre de 2021

21/28·08·2021

29. Murallas de Grisén / Ermita San Jorge · Presa de Pina

Butaca 13. 

"Mi nombre es Máximo Cierzo Mañico, comandante de los vientos del norte, general de las ventiscas del Ebro, fiel servidor del verdadero dios Eolo, padre de un ciclón aplacado, esposo de una brisa apaciguada y juro que me vengaré, en esta ruta o en la otra."

Porque me prometí hacerlo y ya la semana pasada tuve la oportunidad de camino a Sobradiel, Torres de Berrellén, Alagón y las murallas de Grisén pero fui indulgente y compasivo.

Indulgente al observar en el Parque deportivo Ebro que el número de alazanes que acudían a ese punto de quedada rozaba la veintena.
Compasivo al comprobar que uno de ellos era una vez más el admirado Arturo, ya de vuelta de su merecido y aislado descanso estival y que ofreció una entrada triunfal con una rueda pinchada . Eso le  pasa por cambiar las cubiertas. Con la seguridad que le daban las slick lisas ¿verdad?
Benevolente con los compañeros que aguardaron y ayudaron a reparar este infortunio para después salir a todo tren en busca del grueso del pelotón, el cual había iniciado la marcha minutos antes.
Considerado con Luis Javier quien pretendía impregnarse de la bonanza de la naturaleza y de los canturreos de las aves y fue sometido al implacable vía crucis del Dj. Mikel On y sus grandes éxitos.
Transigente con Juanmi, pues en una ruta anterior la incredulidad se adueñó de él al ser testigo de la mala fortuna de esta grupeta por la rotura de dos cadenas y dos pinchazos en la misma jornada.
Clemente con Jose Sanlo porque teniendo tan próxima la boda de su hija hubiera sido descortés e incluso de mal gusto haberle ocasionado cualquier mal. Y más aún teniendo la orgullosa y afortunada obligación de ejercer de padrino en la ceremonia.
Benigno con Luis C. quien ya padeció en la ruta de su debut mucho más de lo justo y necesario por lo que prefiero dejar que se confíe antes de caer vilmente sobre él. Tiempo al tiempo.
Tolerante con Georgi quien, a pesar de dar la impresión de ser un alma libre y algo rebelde como yo, está empapándose de los sabios consejos de las viejas glorias para rodar por el buen camino.
Afectuoso y bondadoso con Humberto, víctima de la caída del día y que a pesar de quitarle hierro al golpetazo ante los compañeros que continuamente se preocupaban por él su rostro reflejaba a las claras que la procesión iba por dentro. 

Al resto, ay al resto, a esos si que les tengo ganas desde hace ya cuatro meses cuando iniciaron esta nueva andadura. Si que les tengo ganas, si, tanto bailecito y tanto ji ji ja ja. Tuve la tentación de descargar sobre ellos toda mi furia a su paso por el Jalón pero para fortuna de ellos el nivel del caudal les impidió cruzarlo como tenían previsto. Lástima.

Ser tan benévolo en esta ocasión al menos me sirvió para disfrutar del Tik Tok de la “patita, patita, pam, pam”, de cómo saludaban y hacían la ola a los ciclistas que pasaban frente a ellos mientras reparaban el segundo pinchazo de Arturo (y es que este hombre ya no sabe que hacer para estar más rato con estos indisciplinados sin talento) y del último arreón con el que se auto fustigaron los más intrépidos cuando entraron al trapo ante la provocación del descerebrado del cual prefiero omitir su nombre.

Pero esta semana y parafraseando al Padrino os hice una oferta que no debíais rechazar: quedaros en casa y no salgáis a rodar pues mi generosidad y bondad hacia vosotros se ha agotado. Y cual fue vuestra respuesta? Ni más ni menos y en tono chulesco, irónico y burlón: 
“Que delicia oler napalm por la mañana” (Apocalypse now).                  

Así que cuando quise darme cuenta una decena de alazanes se habían concentrado en el parque del Zig-Zag para iniciar la rodada hacia el Burgo de Ebro lo cual avivó mi ira ante tal agravio, el rencor frente a semejante menosprecio y la frustración de sentirme ignorado. Bien lo ibais a pagar. El día de la venganza había llegado por fin. De nada os serviría traer caras nuevas como la de Rubén o poderosos compañeros como Alberto Garry o que Manolo estrenara una nueva arma de carbono para enfrentarse a mis malas artes.

Agazapado como un  leopardo me mantuve inerte mientras confiados rodabais por el canal hacia el cementerio del Burgo. Incluso me otorgué la licencia de impulsaros levemente y de forma imperceptible para alimentar vuestro ánimo y vigor. 
“Houston, tenemos un problema”: el lugar de la emboscada estaba presto y dispuesto y nada más girar a la derecha para enfilar las cuestas de la subida a la Ermita de San Jorge me encaré frente a vosotros para disputar el primer asalto. Mi deseo quedó hecho añicos pues la mayoría logró coronar la cumbre. Los que inteligentemente evitaron esa última y dificultosa rampa  culminaron con bravura y merecedores de un aplauso la primera parte de la ascensión. Derrotado aguardaría una ocasión más propicia.

El resto de la ruta hasta la Presa de Pina permanecí en la sombra, etéreo y volátil, acompañándolos de manera imperceptible y recobrando energías por el esfuerzo realizado. Al igual que haríais vosotros al llegar a la presa: pis-stop, descanso de las maltrechas posaderas, ingesta de suculentas viandas, sesión de fotos de pasarela, videos a lo Steven Spielberg y como no... ... el Tik Tok. En esta ocasión la afortunada a la que rindieron homenaje fue Gloria Estefan con su popular “Conga”. Incluso hubo quien aprovechó la parada para cruzar en bici hasta la mitad de la presa. Ay Ferni ... si te llego a ver a tiempo tú no te escapas seco.

Y llegó el momento de la guerra sin cuartel: la vuelta hasta la Cartuja. Ahí si que puedo decir que desaté toda mi furia para intentar frenaros pero como en otras ocasiones teníais bien claro como rodar: buscando rebufos en los que resguardarse, cogiendo rueda de los más corpulentos, arropando a los que más sufrían, relevando al compañero de cabeza... ... ... Y así no hay manera. De nuevo derrotado.
“La vida es como una caja de bombones, nunca sabes lo que te va a tocar”(Forrest Gump). Pues a mí me volvió a tocar el bombón amargo. Y más amargo me quedé contemplando como aún os quedaron fuerzas, aliento y decisión para rodar a mil por el camino de la Alfranca hasta el Azud.

Y viéndolos después en La Barca, palmeando, cantando, rodeados de gélidas cervezas con sus preceptivos platos de patatas y con esas caras de satisfacción y regocijo me quedó claro: los únicos pesares que unen a estos caballeros alazanes son los que tienen en las piernas de tanto pedalear, en la cintura de tanto bailoteo y en la mandíbula de tanto reír. El resto, sonreírle a la vida con camaradería, compañerismo, respeto, alegría y divertimento. Mi batalla, como la de quien intente ponerles piedras en los caminos y palos en los ruedas, estaba perdida y por ello desde hoy no me queda ninguna duda que cada embestida y hostigamiento que reciben los hace más fuertes.

Y como de cine va la cosa aún tuve que aguantar su burla en la despedida cuando alzaron la voz con una memorable cita del Sargento de artillería Highway (Clint Eastwood, El sargento de hierro): 
“Puedes pegarme, puedes tirarme al suelo, incluso escupirme y mearme. Pero por favor: no me aburras”.
A lo que yo educadamente, pero también para que os quede claro, contesté: 
“Volveré” (Terminator)

Por algo: “Mi nombre es Máximo Cierzo Mañico... ... ...”

Ojalá algunas heridas fueran como el cierzo quien viendo y comprendiendo que después de tanto tiempo la rivalidad ya no tiene sentido ni razón de ser se disipa y difumina hasta convertirse en una brisa de entendimiento, armonía y cordialidad. 

“Hasta la vista Baby” (Terminator 2)

 

jueves, 19 de agosto de 2021

14·08·2021

28. Montes de Villamayor - Vértices geodésicos Francés y Flora

Quince, impar y rojo.

Cierto es que Villamayor no tiene parecido alguno con Las Vegas, ni sus montes con el desierto de Mojave en Nevada, como tampoco el Alto del Francés y el de Flora son los famosos casinos Bellacos y Caesars Palace, pero puede que tengamos más similitudes de las que creemos con la esencia que los caracteriza. Por algo esta ciudad del Condado de Clark es famosa y renombrada mundialmente como la  Capital del entretenimiento, la de las segundas oportunidades y también como la Ciudad del pecado.

Bueno, esta última mención casi mejor la ignoramos porque aparte de nuestra reconocida e innegable gula el resto son minúsculas sombras de imperfecciones y algunos defectillos asumibles. Pero si de algo podemos presumir es de disfrutar del entretenimiento que nos une y de la manera jovial, bulliciosa, placentera y confortable con el que lo germinamos, lo maduramos y lo hacemos florecer. Como en los casinos, todo gira en torno a la diversión, el esparcimiento y el recreo permanente.
Así que si nos trasladamos imaginariamente allí con mucha fantasía, ensueño y algo de alucinación podríamos apostar claramente en la ruleta al quince, impar y rojo.

Al quince porque es el número de asistentes que una semana más acudimos a la ruta propuesta por Pascual. Parece que estamos abonados a esa cifra. Bien es cierto que Daniel, Jorge y Amancio se desviaron del track para realizar la alternativa más larga, pero no es menos cierto que en los primeros kilómetros reclutamos un nuevo compañero. Quince menos tres, más uno y dos que me llevo de no se qué ... quince. Las matemáticas no es lo mío así que se las dejaremos al banquero Luis, el flamante fichaje de hoy al que gentilmente Miguelón acogió bajo su tutela prácticamente todo el camino. Como era de esperar sufrió en sus carnes las mentiras típicas del ciclismo: ya casi estamos, sólo queda una subida, ahora ya es todo cuesta abajo... ... ¡¡Cazadores, pescadores y ciclistas: sois unos mentirosos compulsivos que arderéis en los infiernos!!

Al rojo porque es el color predominante en el atuendo de Btt Zaragoza. Por ello y por deferencia y cortesía hacia esta Familia los Alazanes acordamos bautizarnos así, como los caballos de pelaje rojizo. Por la tonalidad de la apariencia exterior y por supuesto, y al igual que ellos, por nuestro admirado y deslumbrante carácter, asombrosa valentía, energía incombustible, privilegiada inteligencia, comportamiento equilibrado y amigable, etc. etc. ... ... Igual me he venido muy arriba, mejor parar y dejarlo aquí que se va a notar en exceso que no tengo abuela, verdad?? Pero bueno, tampoco voy a borrar nada, el teclado es mío, los dedos también y hago con ellos lo que me manda la solitaria neurona que me debe quedar con algo de lucidez. 

Al rojo porque nos identifica, porque por casualidad o no hasta los que no tienen el maillot oficial lucían vestimentas escarlatas o rodaban con bicicletas coloreadas en tonos bermellones o carmesí. Al rojo porque desde las alturas la nube de casacas rubís que envolvieron la máquina de Maria Luz para colaborar en el apaño del pinchazo que había sufrido se asemejaba a un ramo de claveles. Por fortuna contamos con el Rider Andrés como maestro de ceremonia del genial tutorial que nos impartió de cómo colocar una mecha y reparar el desaguisado mientras otros mantenían el tono muscular bailando al son de la música. ¿Bailando?¿En serio me dices que eso es bailar? 

Al impar porque... ... este ya es un tema más delicado. Porque el ticket de las consumiciones del bar resultó número impar, pero vaya número. El más erótico y sensual, víctima de incontables chistes, bromas y bufonadas, soñado, anhelado y codiciado por muchos y recordado, evocado y revivido por los menos. Si, por los menos, no me vengáis ahora con bravuconadas ni fanfarronadas que nos conocemos. Para más mofa y guasa el innombrable número impar nos persiguió también el domingo, pues esa fue la cantidad de kilómetros que marcó el Garmin en la Rompepiernas de Alfindén, ruta en la que participamos invitados por el Club Ciclista de esa localidad. Creo conveniente dejar aquí ya el tema del impar porque me están viniendo a la mente unos nubarrones impuros y pecaminosos muy tentadores que me veo en la obligación de omitir. 

Quien se quedó sin fichas para seguir jugando porque la mala suerte se cebó con ella fue Maria Luz. Tras el pinchazo y llegando al bar lo apostó todo a una curva y acabó en el suelo. Era doble o nada, dobló y cayó. No siempre se gana campeona. Menos mal que tan solo se saldó con algunas magulladuras y este sábado se podrá sentar en la mesa de póker y desafiar al resto con su mirada mafiosa en cuanto el terreno se eleve. 

Quince, impar y rojo. Claro está que seguiremos creyendo en esta peculiar ruleta, la que nos hace avanzar en nuestro camino hacia el casino del entretenimiento y la diversión. Nunca seremos el Bellacos y el Caesars Palace de Las Vegas pero tampoco anhelamos estar en esa lista de los más famosos. Juguemos limpio y la fortuna proveerá. Las malas artes en cualquier juego se suelen tornar en contra como un boomerang para quien hace uso indiscriminados de ellas.

“A estas alturas de mi vida no busco
ser parte de un cuento con final feliz,
Solo busco ser feliz sin tanto cuento”

 

jueves, 12 de agosto de 2021

 

07·08·2021

27. Subida a la Muela por los pinos

Diario de una bicicleta.

Según mis cuentas es el sexto amanecer que suena el despertador, lo cual quiere decir que hoy toca rodar con mis compañeras. Eterna se hace la espera en este cuchitril donde el malasombra de mi compinche me tiene encerrada. Eso sí, no hay día que no entre a contemplarme, acariciarme el sillín y tocarme las ruedas. ¿Ese apretoncito es necesidad , vicio o simplemente una muestra de cariño? Y todo eso mientras me habla. Sí ¡¡me habla!! y se queda alelado como esperando mi contestación: Scotty esto, Scotty lo otro. A partir de ahora yo le llamaré Ferni a ver como le sienta.

El desayuno parece de los largos, con tostada, café, frutos secos, manzana y yogurt. Eso quiere decir que hoy la ruta tiene miga. Y a mí me apaña tan solo con cincuenta céntimos de agua en el lavadero y lubricante de cera para la cadena. ¡¡Explotador!! Ahora procede a la solemne ceremonia de disfrazarse. A ver Ferni: por mucho que te mires al espejo la licra no engaña. Lo que se ve es lo que hay y aunque aguantes la respiración el Ferrero Rocher sigue ahí. Pero... sí, sí, espera que llega el momento cumbre con el que me parto el cuadro de risa: cubrirse la azotea con el pañuelo. ¿Te preocupa que los pelos del flequillo te caigan a los ojos o qué?. Ayyy, iluso calvorotas y melenudo nostálgico. 

Parece que salimos de casa. Tarde para no variar su lamentable rutina. A ver que excusa se inventa y suelta hoy por esa boquita envenenada. En la esquina me esperan ya mis nuevas compis: BikeCarlosF y BikeCarlosR y las tres nos dirigimos a buena marcha al punto de quedada: la Fuente de los Incrédulos. Hasta ahí ya tenemos siete kilómetros con la subida al cementerio de aperitivo. Para calentar dice Ferni ¡¡será mamón!! Como a él no le tensan la cadena ni le rascan el cambio bruscamente ... Todo para que el señorito vaya más cómodo y guarde fuerzas para luego.

Sin contratiempos y a buena hora llegamos al antiguo monolito de finales del siglo XVIII donde con las ya presentes y las que van arribando nos volvemos a reunir más de una docena de sufridoras betteras. Doce, trece, catorce... hasta quince logro contar. Entre ellas y con una alegría especial distingo a BikeCarmelo con la que creo que no coincidía desde los Miradores de Ordesa. Que gran ruta y que gran día aquél. Ahh y también veo que repite BikeOscar luciendo su inconfundible esmalte gualdo limonado. Bravo!!

Sin más dilación iniciamos la marcha por el Canal donde BikeDaniele y BikeJorgini toman un trayecto alternativo dirección Puente de Clavería para rodar más kilómetros y alcanzarnos en la subida a la Muela. Que poderío el de estas dos coleguis. No sé con que grasa secreta las lubrican pero ojito como van. A ver si te enteras Ferni y aprendes la lección. Al paso por Plaza contemplamos las obras que está realizando el gigante americano del comercio online y la distribución. Impresionante lo de estos humanos capaces de destruir y construir como, cuanto, cuando y donde se les antoje. De polígono a polígono pasamos por Centrovía y en esta ocasión sin mojarnos los bajos ni llenarnos de barro hasta los cojinetes de la caja del pedalier. Según comenta el señor al que todos llaman Pascual anduvo por allí unos días antes colocando unas piedras para facilitar el paso y evitar ese mal trago. Se agradece tanto miramiento por los demás aunque quizás también lo hizo por su propio bien al ser de los que más cerca del suelo están. No sé, ahí lo dejo.

Y por fin iniciamos la anhelada subida por los pinos. Para mi binomio Ferni es una que está en un sitio privilegiado de su lista de favoritas: tendidita, sin rampones, buen pavimento, con zonas de sombra, no muy larga... Lo que yo digo, un señorito comodón. Y para mayor satisfacción suya y de todos el tiempo acompañando sin el asfixiante calor que habían pronosticado. Nada puede salir mal, o sí. Ascendemos la primera parte tranquilamente, manillar con manillar, junto a BikeOscar y acompañando a BikePascual, quien ha arrancado más tarde que el resto porque su amo ha estado ejerciendo de fotógrafo oficial. Sin prisa pero sin pausa alcanzamos a un primer grupo. ¿Y ahora aprietas Ferni? ¿Con este ritmo no íbamos bien o qué? Claro como soy yo quien aguanta y arrastra tu sobrepeso con mis bielas y tengo que soportar tus posaderas sudadas sobre mi sillín ¿verdad? ¡¡Esclavista!! 

A la vista tenemos a BikeKiKe, lo alcanzamos y juntas coronamos para alivio de nuestros cambios, piñones y roldanas. Ahora toca esperar, reagrupar y proseguir la marcha. Lo peor ya ha pasado. Estamos todas menos BikeJavierN quien no habiéndose percatado y creyendo que la seguían ha continuado sin detenerse. Pero no hay mayor problema, ya salen a su búsqueda, caza y captura. Una parada más, la obligada para la foto de grupo. Que disposición más original y de bella factura han organizado esta vez. ¡¡Y con nosotras!! Pocas veces nos permiten un momento de gloria así. Ni para el baile ese que hacen y con el que tanto se ríen ensayando y haciendo probaturas. Mientras ellos lo pasan en grande a nosotras nos tienen tiradas por el suelo como vulgares colillas. 

Habrá que ir pensando en volver. Cuesta abajo y a todo tren, esto si es una gozada. Que sensación de libertad poder girar mis ruedas a esta velocidad y sin esfuerzo. Pero algo pasa delante mía: frenazos, derrapes y nos detenemos bruscamente sin estar previsto. ¿Que veo? Es mi fiel amiga BikeMamolar por los suelos y el casco color pajizo azafranado de Manolo emergiendo de entre la maleza. Que digo maleza, si de donde está intentando evadirse con la ayuda de los compañeros es de la acequia donde rodando, rodando ha ido a depositar su portentoso cuerpazo. Parece que nos han gafado y no hay ruta sin infortunio, bien por averías, bien por caídas. No hay consecuencias que lamentar y sin más, proseguimos. Supongo que falta el último pique de estos tontorrones de María a Cuarte. Así es, no me he equivocado. Vaya vicio han cogido de hacer una vertiginosa contrarreloj en este tramo con el sprint final en la subida de la entrada al pueblo.  

Ya en el carril bici nos anima la rodada una tal Rafaella Carrá y sus grandes éxitos que suenan desde mi prima Scott BikeMiguelón. Y míralos, ahí van cantando a coro los estribillos como si les fuera la vida en ello. Todo pasión, ritmo, afinación y musicalidad. ¿Que hemos hecho nosotras para merecer esto? Que vergüenza, si pudiera metería el manillar bajo tierra para no ser reconocida. Llegamos al bar de costumbre donde no todas se pueden quedar y siguen su camino hasta casa. Mejor para ellas. Me arde el aluminio que corre por mi cuadro ver como estos truhanes zampan patatas y se ponen cardiacos de cerveza  mientras a nosotras nos amontonan apoyadas en los árboles unas encima de otras. ¡¡Opresores!!

A pesar de la gran mañana y la estupenda compañía casi se agradece que Ferni me vuelva a meter de nuevo en mi celda hasta la semana que viene, aunque algo he oído de una ruta gastronómica para el miércoles. Claro, luego el cebado panzón se ducha, se seca, se acicala y como colofón tortura a la sufrida báscula con la esperanza de llevarse una alegría y una vez más se extraña ingenuamente porque no pierde nada de peso. 
Salimos de la Fuente de los Incrédulos y así es como te vas a quedar. ¡¡Incrédulo!!

Y esto es todo por hoy querido diario, te cierro y te guardo en mi bolsa de herramientas bajo el sillín.

“El que vive en armonía consigo mismo, vive en armonía con el mundo”


martes, 3 de agosto de 2021

31·07·2021

26. Parque de Muel  

“Yo los he visto, muy cuerdos no están,
no hay quien los entienda, pero el mundo
sería mejor con más locos como estos”

Extraído del video gentileza de Daniele:

Solo hay un día en la vida del que realmente eres el dueño: HOY. El ayer y el mañana no te pertenecen porque no los puedes cambiar, uno porque es imposible retroceder en el tiempo y el otro porque no sabes que te deparará el futuro.

Hoy prometo ser breve, ya cayó sobre vosotros suficiente martirio con el raquítico y escueto relato de la semana pasada como para continuar con esta peculiar, dolorosa e insoportable tortura.

Hoy solo pretendo verter y dedicar unas líneas de felicitaciones  y agradecimientos.

Hoy es día de felicitar triplemente a Dani por su aniversario, cumpleaños y recuperación para la causa tras su lesión (aunque para mí seguirá siendo el Caballero del Guantelete de Yeso). Y es que ya va demostrando estas últimas rutas estar a un nivel como para cuadrarse ante él y hablarle de usted.

Hoy es día de felicitar al resto de alazanes que estas semanas han cargado sobre sus hombros y sobre el dni. doce meses más de vida y han tenido la cortesía y el placer de compartirlo con el resto.
Hoy es un día en el que pierdes la cuenta de los sobreesfuerzos realizados para cumplir con los cumpleañeros, no hacerles el feo de rechazar las invitaciones y colaborar gustosamente en el arte de engullir patatas. Lo que sea necesario con tal de sentirnos cómplices y gozar con el rostro de dicha y júbilo del homenajeado.
Hoy es un día triste para la afligida báscula, para el incrédulo nutricionista y para el estéril papel de la dieta que se aferra como una lapa al imán de la nevera. Las calorías perdidas por los caminos por las ingeridas en las tabernas. Nada que hacer, destino cruel.

Hoy es día de felicitar y agradecer a Pascual una vez más por todo cuanto hace por nosotros, por como se desvive para que todo ruede correctamente y por su disposición, complicidad y participación en todo lo que surge: preparación de las rutas, tracks, fotos, bailes, fichas técnicas, crónicas... 

Hoy es día de agradecer a cuantos nos acompañaron este sábado, especialmente a los compañeros que habitualmente ruedan en otros grupos como Alberto Garry, Juanmi o Spark, o con otros con los que coincidimos los domingos como Carlos81 y Giorgi (el hombre pegado a una eterna y constante sonrisa). Es un deleite contar con la compañía de todos ellos y más aún que todos ellos cuenten con nosotros para disfrutar de una ruta.

Hoy es día de agradecer el gesto de Gocha, quien a pesar de no tener pensado salir, se animó, se vistió con sus mejores galas y se entregó al máximo en una contrarreloj individual de veinte kilómetros con el único y noble fin de darnos alcance y retornar con la grupeta.

Hoy es día de agradecer a los nuevos miembros de la Orden que prueban, repiten y se integran como uno más. Ahí está el caso de Carlos R. recién operado de la cadera y que está empezando en esto de la bici. “A ver si voy cogiendo la forma” dice la liebre. Y ándale ándale Speedy Gonsales!!!

Hoy es día de agradecer al destino o a la fortuna el honor de haber podido contar con la presencia conjunta de María Luz y David. Bajo la tiranía del calor veraniego un gran helado de una bola refresca y endulza pero con dos ya es una delicatessen digna del más laureado de los gourmets. La crème de la crème. Apenados nos quedamos al saber que por este motivo no les iba a quedar más remedio que, tras la pertinente ducha y cambio de look, sentarse en la terracita del bar, ser atendidos como marqueses y disfrutar de un fastuoso y opulento menú que la intuición me decía que no iba a ser vegetariano y mucho menos vegano.

Hoy es día de agradecer a todos la presta y rauda respuesta ante las dos roturas de cadena y los dos pinchazos de la jornada. Si, has leído bien, dos y dos. La cosa va de récord pero aunque estemos inmersos en las Olimpiadas mejor no superar éste. Que quede como anécdota para contar a los nietos.  Al menos sirvió para impartir una clase didáctica de cómo colocar el eslabón rápido. Teoría mucha, práctica... buff... digamos que algo espesitos pero con el final deseado. Unos ofrecieron su experiencia, otros sus herramientas y repuestos, más de uno tiñó de negro sus manos mientras otros animaban y el que no hacía nada aprovechaba el lapsus de tiempo para desahogarse como si de un tradicional pis-stop se tratara.

Hoy es día de agradecer el sentimiento que arropa como una piña a este grupo. Ante el yugo inflexible y opresor del reloj unido a la demora por tanta incidencia a algunos compañeros no les quedó más remedio que volver con apuro y premura por sus obligaciones familiares. Sólo había que ver con que cara de pesadumbre y aflicción se despedían del resto. Esos semblantes reflejaban claramente de que pasta están hechos. Corazones grandes, grandes personas. Para el brindis en el bar quedamos la mitad en cuerpo pero en alma seguíamos los dieciséis.

Y para acabar hoy es el día de repetir una frase de la semana pasada. Porque sí, porque me apetece y porque no se me ocurre nada mejor: ” Y así siguieron los Alazanes forjando su historia y marcando su destino, sin hacer ruido, medio en la sombra, sin necesidad de estar en primera línea y sin grandes pretensiones. Les bastaba con el apoyo y el trato fraternal recibido y eso ya lo tenían.”

Con  “Sultans of swing” (Alchemy Live) de Dire Straits de fondo para que lo disfrute quien quiera y en especial Miguelón como lo hicimos en María de Huerva, se despide vuestra pesadilla envenenada.



domingo, 25 de julio de 2021

24·07·2021

25. Forjando su historia

Va por vosotros pero que los dioses os pillen confesados.

Asomado en el mirador de su alcoba y con la mirada perdida en el horizonte vio llegar al mensajero cubierto de polvo y, al igual que su caballo, al borde de la extenuación. Llevaba tiempo esperando ansiosamente noticias desde su retiro espiritual donde disfrutaba del merecido letargo estival.

Con prontitud la misiva que portaba el sofocado correo recaló en sus manos y sin dilación fracturó el sello lacrado. Una vez aposentado cómodamente en su mullida poltrona se dispuso a leerla:

"A la atención de Lord Paskual, ilustre y noble Maestre de la Honorable Orden de los Alazanes:

Como bien es conocedor vuestra merced, en estas últimas semanas no he tenido la fortuna de poder cabalgar con nuestros bravos caballeros al ser requeridos mis servicios de vigilancia y protección por los comerciantes y mercaderes de la villa. Más aún así confidentes e informadores han tenido a bien mantenerme debidamente al día sobre las andanzas, aventuras y desventuras de nuestra tropa.

Pero antes considero obligado recordar la correría del 19 de Junio, la última organizada por su distinguida persona (con la estimable colaboración del prestigioso cartógrafo Sir David Divad) y en la que galopamos por la Ruta de las Ermitas junto a compañeros de los diferentes clanes de la Gran Hueste. Jinetes de los Riders, Finisher, China Chana, SPQR y Principiantes se unieron a esta aventura de forma espontánea para nuestro gozo y regocijo. Un orgullo comprobar que ya somos considerados uno más de la distinguida Hermandad y que tenemos el reconocimiento de la mayoría.

La ruta espectacular, con el paso por la Ermita de Nuestra Señora del Pueyo en Villamayor, vedado de Peñaflor, la tradicional ascensión a la Atalaya, el paso por Leciñena, las escaladas hasta el Santuario de la Virgen de Magallón, Ermita de Nuestra Señora de Asteruelas y cuantas aparecieron en el camino.

Ya de vuelta fuimos alumnos aventajados de una enseñanza magistral impartida por vuestra merced sobre cómo descabalgar de la montura como a uno bien le viene o le da la gana aunque no sea de la forma más usual y por ello acabe besando el suelo. Lección que raudos pusieron en práctica los más jovenzuelos pues ellos también acabaron rodando pendiente abajo y de paso arrastrando a un familiar formando así un amasijo irreconocible de jinetes y monturas que incluso llegó a agrietar la armadura de uno de los corceles.

Por fortuna no hubo que lamentar ninguna lesión de gravedad pero este incidente, unido a algún otro infortunio y despiste más, impidió a la mayoría poder hacer la preceptiva parada en la taberna pues la arena del reloj nunca se detiene y había que regresar al hogar sin tiempo para brindar, engullir la gélida cerveza y darle un buen tiento a las patatas de costumbre.

Quede tranquilo Maestre Paskual, pues tras esta ruta y en las posteriores semanas los caminos, sotos, veredas, montes, cerros, sendas y calzadas lindantes a la Villa también contaron con la presencia de nuestros Alazanes.

Cierto es que con ausencias notables, unos por obligaciones o necesidades familiares o laborales, otros por estar vagando por las costas mediterráneas o por los pueblos de montaña del interior, otros disfrutando de la codiciada licencia vacacional, alguno por andar festejando con la dueña de su corazón mientras que algún otro rondaba a la dama de sus sueños por tierras extremeñas y el resto por motivos más insólitos y peculiares. Como Lord Henryke quien tuvo que acompañar, apoyar e instruir a su primogénito en los Torneos y Justas organizadas por la nobleza en los que participaba  defendiendo el estandarte de su familia. O también como el Conde Armand de Puendeluna quien anduvo visitando las tierras y posesiones de su feudo en las Cinco Villas para controlar en primera persona las reformas habidas en su palacete.

El 26 de Junio y sometidos bajo la férrea disciplina castrense del Mariscal de Campo Gocha nuestros caballeros dirigieron su galope por la Vallobera Larga hacia las sendas de Goya para una vez culminada la ascensión recorrer las Planas hasta el mirador, desde allí deleitarse con la espectacular panorámica que se presentaba ante ellos y retornar por Cadrete. ¡¡¡Ay la Vallobera!!! esa ladera prolongada a la par que tendida y que tan buenos recuerdos le traen a más de uno, como los de aquella ocasión en la que entre risotadas y carcajadas debido a ciertas chácharas primaverales, calenturientas y subiditas de tono acabaron rebautizándola como “ruta de las Ga ... viotas”.

Pocos eran e hicieron lo que saben hacer los pocos: dejar el pabellón de la Orden bien alto. Junto a esos dos gloriosos veteranos que se niegan a compartir con el resto la fórmula mágica del elixir de la juventud eterna cabalgaron el Man of Arms Humbert, el hombre sin hambre que ya ha aprendido a dar buena cuenta de las viandas que porta, el infalible Centurión Jorgini con su regio porte marcial y bastión imposible de doblegar, el terremoto indomable Javier M´Oskitt capaz de obsequiarnos con su dulce y meloso refunfuño mientras cabalga sin manos y el bravo berserker vikingo Mamolar a quien los infelices mosquitos tomaron como presa fácil.

Pobre de ellos. Mala elección pues desconocían la leyenda sobre este guerrero que fue capaz de hacer llorar a una roca al caer sobre ella. Una y otra vez trataron de penetrar su piel de acero sin el resultado anhelado. Al tiempo un viajero aventurero venido de las tierras norte-africanas comentaba la extraña aparición por allí de una plaga de minúsculas moscas negras las cuales observándolas de cerca estaban todas melladas, desdentadas o con los colmillos romos y desportillados. Curioso. ¿Quizás eran las mismas que emigraron en busca de víctimas más tiernas?

El 03 de Julio de nuevo siete Alazanes partieron de sus establos. De nuevo siete pero no los mismos siete, los que salen por los que entran. Para esta ocasión sepa vuestra merced que Sir Pak O´Inés retornó de su exilio voluntario por fondeaderos, acantilados y playas del litoral para honrarnos con su grata presencia y fluida verborrea en la nueva cabalgada. Es más, se dignó a preparar la ruta por los Vales Esteparios, esas extensiones de suaves relieves y espacios abiertos en tonos ocres, blanquecinos, plomizos y pardos que bajo una estricta climatología origina una elevada aridez pero de alto valor ecológico por la singularidad de las especies vegetales y animales que las habitan adaptadas a ese medio tan exigente. Bien es sabedor vuestra merced todo sobre estos páramos.

Cría fama y échate a dormir. Muy a su pesar, los otros jinetes eran perfectos conocedores de la de Sir Pak O´Inés por lo que el temor a las trampas, vallas, túneles, cadenas, barrizales, cumbres inalcanzables de no ser a pie, sendas intransitables y demás, los envolvió como una niebla angustiosa. Por fortuna contaban con la presencia del talismán de la Orden, Lady Marian Ligth, quien con su templanza y serena sonrisa apaciguó todo canguelo y desconfianza. Y así, una vez superado todo recelo y resquemor, el entorno se iluminó con el júbilo, regodeo y entusiasmo habitual hasta alcanzar el vértice geodésico marcado como objetivo principal de la correría.

El 10 de Julio quedará marcado en el Archivo de la Orden como el día del retorno a los caminos del Caballero del guantelete de yeso Sir Danniel Guss una vez finalizó su travesía personal por el túnel del desasosiego y la desesperación. Doloroso camino solo paliado en parte por el ánimo y apoyo que pudo percibir de todos nosotros, a quienes nos alentaba la ilusión de volver a cabalgar junto a este fiel paladín y noble defensor de nuestros ideales.

Junto a él otra grata reaparición. Quien sabe si de verdad fue por el desdichado infortunio de su mujer que la obligaba a estar postrada en el camastro de su chabola, o como mucho me temo porque la amenaza vertida sutilmente de que o volvía o nos veríamos obligados a ir a por él surtió el efecto deseado, el caso es que Lord Miguel Lion participó con su gracejo natural en esta cabalgada.

Tuvieron a bien pensar en el convaleciente, preparar un trayecto cómodo y trotar a un ritmo placentero hasta la Presa de Pina para volver por Alfajarín. Eso sí, desistieron de la idea inicial de ascender a la Cueva Encantada pues ya para entonces las posaderas de Danniel Guss estaban para pocos encantos.

No sé si hago bien en contarle a vuestra merced que todas sus aflicciones y dolencias se fueron difuminando milagrosamente hasta esfumarse por completo conforme los tragos de cerveza circulaban por su gaznate como almas perseguidas por el Diablo. Mano de Santo si bien es cierto y necesario apuntillar que fue preciso ocupar de jarras vacías toda la mesa del bar Begoña de Santa Isabel para que este prodigio mágico viera la luz.

Y por fin llegó el 17 de Julio, fecha en la que había sido relevado de mis obligaciones con el mercadillo de corte británico y pude disfrutar de la ruta junto a mis jinetes añorados. También contamos con Sir Louis Jim Eno, el soriano con la agenda más saturada que la de cuantos nobles y señores feudales pueda conocer vuestra merced, con el rayo centelleante Jesús Electry y su corcel Flash y con el alma libre Álvaro, un escudero sin rumbo fijo, conversación multi-temática y semblante de tan buen zagal que es imposible llamarle la atención ni someter a castigo alguno.

Remontamos el Ebro hasta Torres de Berrellén acompañados siempre por la música que afloraba de un insólito y chocante artefacto que portaba Lord Miguel Lion prendido en su armadura. Todo baile sobre las monturas, hechos más significativos y escenas pintorescas como la del brindis del final de la cabalgada quedarían grabados para la posteridad por nuestros artistas del lienzo y pincel.

Y poco más le puedo contar a vuestra merced sobre las andanzas, aventuras y desventuras de sus nobles caballeros de la Orden de los Alazanes acaecidas en estas últimas jornadas en las que tanto se le ha echado de menos.

Sin más papiro sobre el que escribir, con el tintero vacío y las plumas con las puntas quebradas se despide su humilde servidor:

Hidalgo Fernán del Turia”

Satisfecho con las noticias recibidas, el ilustre Lord Paskual pudo descansar tranquilo mientras en su mente inquieta ya planeaba la ruta de la siguiente semana en la que, satisfechos ya sus compromisos familiares (con cuñados incluidos), podría volver a galopar arropado por esos jinetes que tanto aprecio, respeto y admiración le procesan.

Y así siguieron los Alazanes forjando su historia y marcando su destino, sin hacer ruido, medio en la sombra, sin necesidad de estar en primera línea y sin grandes pretensiones. Les bastaba con el apoyo y el trato fraternal recibido por la Hermandad Btt Zgz. Y eso ya lo tenían.

“Cuando los obstáculos aparezcan

cambia el camino para alcanzar la meta,

pero no cambies tu decisión de llegar hasta allí”

(Zig Ziglar. Alabama, 1926/2012)

                                                                                   

martes, 22 de junio de 2021

12·06·2021

24. Ni un segundo perdido

“Ni un segundo perdido.
El tiempo es demasiado exiguo y preciado  
para dejarlo volar entre minucias y necedades.
Un segundo perdido,
es un paso menos en nuestro camino.”

“Memorias de la ironía”, Noss Equien Nikuando. 
(Donanfer Sanfort, 1965)

12 de Junio: el mismo día en el que en 1295 el Papa Bonifacio VII nombró a Jaime II rey de Cerdeña y Córcega, en el que en 1898 Filipinas declaró su independencia de España o en el que el Imperio romano celebraba el sexto día de ofrendas en honor de Vesta (diosa del hogar y símbolo de la fidelidad), los Alazanes partieron raudos al llamamiento de auxilio de la población de Rodén. Ni un segundo perdido en otros menesteres.

Se trataba de una minúscula aldea de escasa población marcada por las tragedias, asesinatos, incendios y epidemias además de otras desdichas, infortunios y fatalidades similares que ni cronistas, trovadores y juglares eran capaces de narrar. Quizás por ello los testimonios que aseguraban escuchar llantos y lamentos en los alrededores se multiplicaban creando un halo de inquietud, congoja y pavor.
 
Asesorados por sacerdotes, teólogos y eruditos partieron con la esperanza de ser portadores de la solución que disipara tal temor y canguelo. La cabalgada la iniciaron 15 valientes aunque en las proximidades de La Cartuja Lady Marina y su entrañable compañero de mil batallas Arthur regresaron por el Canal a la Villa. Al día siguiente les esperaba una hazaña que rozaría la heroicidad: la Jorgeada.

Entre las jornadas anteriores y la que nos ocupa habían recuperado a ilustres caballeros como Sir Miguel Lion tras su merecido descanso y quien organizó con esmero la anterior correría a la Ermita de Peramán, Javier M´Oskitt tras expiar sus pecados y redimirse de sus delitos, el Maestre Pascual ya sin efectos secundarios de la pócima mágica y Lady Marian Ligth: para la milicia era todo un lujo galopar junto a la Capitana Jefa y su templado paladín David Alado. No era habitual, sino más bien complicado, ver que ambos ensillaran sus cabalgaduras en la misma correría y que juntos brindaran su grata presencia y placentera compañía al resto de jinetes. Lo dicho: todo un lujo, azar o destino afortunado.

Repetían gloriosos guerreros como el oso de Ordesa Lord Joaquín quien agrandó su leyenda el domingo anterior en la subida a los miradores del Parque Natural, el hombre de armas Humberto con sus dotes innatas para el baile sincronizado, Sir Carmelo de quien se decía que tenía igual de peligro con las palabras que al galope, Sir Jesusel Ectrica con su potro dotado de una fuerza extra de origen desconocido. Y más, alguno más.

El que, como ejemplar y distinguido Caballero andante que era, antepuso las Leyes de Caballería a la cabalgada fue Louis Jim Eno acudiendo a la llamada de amparo y salvaguardia de su dama cacereña. Ni un segundo perdido en otros menesteres. Vamos, ni medio.

El camino hacia El Burgo y Fuentes de Ebro transcurrió sin incidencias reseñables y a trote ligero, reservando fuerzas y con tan sólo una parada para regar los hierbajos del margen del camino y ser pasto y pienso de los despreciables mosquitos que se lanzaban impetuosamente y hambrientos ante la visión de tal cantidad de carne fresca junta.

A partir de ahí el desnivel se iba elevando de forma constante y tendida con el benévolo sol conteniendo su cólera veraniega y con una suave brisa que los escoltaba haciendo más placentero el transitar por ese desierto estepario sin una sombra en la que parapetarse.

No tardaron en divisar el montículo coronado por lo que se asemejaba a una acrópolis griega pero de influencia islámica, mudéjar y gótica, en el que destacaban los restos del castillo y de la Iglesia de San Martín. El caserío estaba construido sin ladrillos, en piedra de yeso blanca y traslucida tipo alabastro parecida al mármol y que por ello desprendían ciertos reflejos que le daban una luminosidad peculiar. No era de extrañar que los edificios que resistían en pie en semejante paisaje fantasmagórico y espectral se hubieran convertido en el hogar de espíritus y almas en pena. 

No hay mejor manera de batallar contra el enemigo que con el buche lleno así que compartieron las hogazas de pan, el embutido variado, las cuñas de queso curado, los fastuosos chuletones, las verduras braseadas y los frutos secos, todo ello bien regado con vino del terreno. Puede que ese no fuera el menú pero soñar es gratis.

Y ahora sí, había llegado el momento del ritual ceremonioso con el que liberar a los atemorizados aldeanos del mal que pesaba sobre ellos. Dispuestos en dos hileras para abarcar más espacio y tras un breve ensayo comenzaron la solemne liturgia moviendo brazos y manos de forma acompasada y al ritmo marcado por las voces que la dirigían:
¡¡¡ En haut ... ... en bas ... ... á gauche ... ... á droit ... ... 
en haut, en bas, á gauche, á droit !!!

finalizando esta con un anárquico movimiento circular con el que terminar de espantar a las ánimas perversas.

Abandonaron el lugar con el sincero agradecimiento de los habitantes, los cuales estaban convencidos de que semejante danza daría los frutos deseados. Quizás la necesidad y la esperanza superaban a la razón. Los Alazanes no lo tenían tan claro, para nada, pero ya nadie les quitaría el ocurrente, cómico y festivo momento con el que habían gozado y disfrutado allí. Ni un segundo perdido, un paso más en el camino.

Durante la vuelta por el Canal la cuadrilla se dividió. Los más belicosos y batalladores espolearon a sus monturas para adiestrarlas en el noble arte de la guerra a caballo mientras el resto preferían un trote más llevadero y tolerable. A alguno que decía conocer bien su cuerpo, pero que como quedó demostrado no tanto como él creía, le vino de perlas este ritmo más liviano. Al final y ya en la taberna tuvo que admitir que no se puede cabalgar sin dar buena cuenta de las viandas y tragar agua cada cierto tiempo. Ya le quedó claro la ley de oro: comer sin hambre y beber sin sed. 
 
Aún tuvieron ocasión de cruzarse de nuevo con el fascinante personaje de cuerpo escombro desnudo que ya les impactó semanas antes en la ruta de Torrecilla- Pedregosa. Esta vez al menos portaba sus virtudes o miserias tapadas con un calzón enrollado sobre sí mismo a modo de tanga ibicenco artesano. Hubo quien pensó que podría tratarse de una señal de mal augurio y quien por el contrario prefirió creer que podría tratarse de un talismán de buenaventura, eso sí, algo cochambroso y doloroso para la vista.

Con el reagrupamiento en la taberna, los primeros jinetes en llegar se vieron en la solidaria obligación de engullir una segunda cerveza para poder brindar con el resto. El compañerismo rezuma por los poros en este tipo de situaciones, verdad?. Falto de memoria, rebosante de generosidad y agradecimiento o dueño de un corazón enorme Lord Miguel Lion volvió a invitar a las papas por su próximo cumpleaños. 

Y con la espuma aún pegada al bigote y los corceles descansados retornaron a sus respectivas chozas satisfechos y dichosos. Ni un segundo perdido, un ladrillo más en el muro de nuestra fortaleza.

“No mires el reloj, haz lo que él hace: sigue adelante.”


martes, 8 de junio de 2021

06·06·2021

23. Miradores del Parque Nacional de Ordesa

“Nunca te rindas,

a veces la última llave

es la que abre la puerta.”

Cuando todo confluye para que el destino sea halagüeño la fortuna le sonríe con certeza. Y bonanza, gozo y satisfacción es lo que nos deparó la ruta de este domingo por el Parque Nacional de Ordesa y sus impresionantes miradores.

Aceptaron el reto 17 osados entre invitados de lujo, como demostrarían posteriormente, y compañeros del Club. Algunos de ellos se entremezclaron sin apenas conocerse o habiendo coincidido en contadas ocasiones, pero en un día como este los nombres de los grupos quedan archivados y solo hay una piña: Btt Zaragoza.

Por fortuna la lozanía del más jovenzuelo elevaba la media de edad del resto porque el que ya no estaba calvo del todo como un servidor la naturaleza le pronosticaba un final similar. Los había con la frente ampliada por entradas prometedoras mientras otros contaban con una única salida de escaso pelo. Y el que aún podía presumir de melena al viento la portaba con orgullo pero adornada con matices y tonos blanquecinos. Eso sí, al contrario que con Sansón, el secreto de nuestra fortaleza no reside en el pelaje. Menos mal.

Lugar de quedada: el parking de Broto donde algún mosquito zumbón no dudó en vociferar a los cuatro vientos: “si Enrique no llega tarde, llega Fer, pero uno de los dos seguro”. Y claro, así fue y así se volvió a cumplir la sentencia y la reprochable costumbre. Aunque no fue del todo culpa mía de poco iba a servir tratar de excusarme esta vez así que apechugué con la ofensa con resignada naturalidad. Cría fama y... ... ...

Con las monturas prestas y dispuestas iniciamos la marcha en grupos perfectamente organizados. O igual no fue exactamente así, tengo lagunas mentales y secuelas por el mal de altura que debí padecer. De aperitivo y para ir calentando piernas, pulmones y corazón tuvimos que digerir un primer “puertecito” de una docena de kilómetros por buen asfalto y transitando entre el pulmón verde que nos rodeaba y nos insuflaba el oxígeno que buena falta nos haría más adelante.

Tras un reagrupamiento para dar cuenta de las primeras viandas y algunos para airear el ciruelillo afrontamos el descenso desde Fanlo con la intención de disfrutarlo al máximo. Como cambia la película cuando, con el fiel aliado de nuestro sobrepeso, nos dejamos caer a velocidades vertiginosas agradeciendo la inestimable colaboración de esos kilos forjados con tesón y constancia desde tiempos remotos y que por el contrario cuando la rueda delantera apunta al cielo cuestan tanto de arrastrar.

Poco dura la alegría en casa del pobre y lo que ascendiendo se prolonga hasta la eternidad cuesta abajo pasa en un suspiro. Prácticamente y sin tiempo de recuperar nos vimos en Nerín con la imagen del autobús coronando la primera cima. Para los noveles en esta lid aquello ya nos parecía una elevación destacable. Ignorante de mí, no tardaría mucho en darme cuenta que tan solo era una liviana gota de agua en ese mar de tierra y rocas que parecía no tener fin. Con los oídos receptivos acepté de buen grado los sabios consejos de los que ya habían realizado esta ruta, alguno de ellos incluso varias veces y por recorridos diferentes: “no apretes, ves a tu ritmo, ojo que queda mucho... ...”. Eso es digno de aplauso y agradecimiento. Lo de “reserva algo para el final” es otro cantar: ¿Reservar?¿reservar el qué?, pero si a media ascensión los pedales ya giraban solos, por propia inercia, al límite y bajo mínimos. No se puede reservar de donde no hay ni para gastar.

Si algo se aprende en este tipo de rutas es el papel fundamental que juega la cabeza y la mentalidad. Por eso cuando frente a mí observé a una chica en bici con vestimenta de paseo dominguero y a ritmo de Verano azul y que a pesar de esforzarme por alcanzarla la misión me resultaba imposible un negro nubarrón envolvió las escasas neuronas sanas que aún me quedan. Por fortuna para mi dignidad, aunque algo tarde, los compañeros me abrieron los ojos: su bicicleta era eléctrica!!! Por segunda vez, ignorante de mí.

La dureza y exigencia del camino fue dejando un rosario de héroes separados en pequeños grupetes o diseminados en solitario, con puntuales y breves reagrupamientos en recovecos donde comichear algo, estirar las piernas, aligerar lastre y tras cuatro palabras reiniciar la ascensión. La visión de las largas e interminables rampas se repetía una y otra vez, de las cuales esperábamos con delirio que la que se divisaba en el horizonte fuera la última pero al llegar a su final y girar, la escena se reiteraba y entre los ojos se clavaba otra similar. Para la tocada moral del novel esta situación no ayudaba mucho.

Mano de santo fue el agua que sudaba de entre las rocas formando un riachuelo y que tras refrescarme con ella se llevó buena parte de mis males. Hubo algún compañero que incluso llenó el botellín y a día de hoy no hemos recibido ningún parte médico por gastroenteritis, buena señal.

Por fin fuimos llegando al cruce del primer mirador, el más espectacular según comentaron después los que subieron por la senda hasta él. No todos, unos porque ya lo conocían de visitas anteriores, otros porque llegaron con molestias físicas o agotamiento y alguno porque solo con divisar la obligada caminata que le esperaba declinó la invitación. Por tercera vez, ignorante de mí. Y esta, imperdonable.

Mientras esperábamos sobre el manto verdoso que se postraba a nuestros pies para continuar la correría, y que bien lo hubieran deseado para sí Heidi y su abuelo, el frío montañés de los más de 2000 metros de altura nos aguijoneaba sin compasión ni piedad. Entre la paz y el sosiego del momento, pero castigado por la baja temperatura, surgió como una visión el recuerdo del jersey de ganchillo de la abuela con su bufanda, gorro y manoplas a juego así como los calzoncillos bien subidos muy por encima de la cintura para no coger frío en los riñones a costa de sellar herméticamente la rajadura de las posaderas. ¿A quien no se los han colocado así alguna vez?

Los otros miradores sí que contaron con la visita de toda la tropa. Necesitaría folios y folios para describir el regalo que me ofreció la naturaleza desde ahí. Cuanto pudiera contar parecería poco. Hay que ir, saborear el momento y deleitarse con el lugar. No hay más.

Cortos también quedaron los avisos sobre la dificultad del descenso hasta el río Ara. Doce kilómetros de camino roto, pedregoso, martirizante y torturador que te va martilleando constantemente a ritmo de redoble de tambor, anestesiando pies y manos y engarrotando los dedos fijos e insensibles en las manetas de freno. Frenos que también padecieron lo suyo y que alguno desprendía una fragancia peculiar a tostadora vieja o sartén chamuscada. Con prudencia y sin incidentes nos fuimos reuniendo sobre el puente con la melodía de fondo del río y las notas de su danza sobre la rocas.

Lo peor ya había pasado, o casi todo. Faltaba la puntilla, la emboscada final. Mala sombra quien ideó semejante repecho para salir a la carretera. O estaba aburrido, tenía pocas luces o la diseñó como bien le vino y pudo. Lo verdaderamente decepcionante fue no tener un móvil a mano y poder plasmar para regocijo posterior y hasta la eternidad la imagen de ese puñetero mosquito, que había empezado la jornada con burla hacia mi, subiendo el rampón... ... andando!!! Se libró, cagüen tot.

Y hasta Broto como balas. Tras acondicionar las bicicletas en los respectivos coches se dio una de las imágenes del día cuando, ofreciendo y compartiendo comida, unos de pie y otros sentados en el suelo formando corros, más que un grupo de adultos que acababan de realizar una ruta ciclera parecíamos un grupo de Boys Scouts al final de una acampada o excursión por el campo. Tan solo faltó la guitarra y las típicas canciones pegadizas.

Despedidas, abrazos imaginarios y choques de puños para finalizar una jornada brillante y genial.

Si ayer me dices de repetir la ruta lo hubiera dudado y mucho. Pero hoy en frío, descansado, repuesto, y con el frasco de alcohol de romero vacío te digo que por supuesto que sí. Pero hoy no... ... ... (Ahí os la dejo botando).

 “Fija tus ojos hacia delante

en lo que puedes hacer,

no hacia atrás

en lo que no puedes cambiar”

 Mi felicitación y reconocimiento a todos los compañeros que lograron hacer de este un día inolvidable y el agradecimiento especial a Paco, una vez más y de corazón, por sacar adelante y de forma impecable cuanto nos propone.

Mil gracias a todos por todo. 


jueves, 3 de junio de 2021

 

29·05·2021

22. Mañana estaré triste, hoy no.

El 28 de Mayo de 722 tuvo lugar la Batalla de Covadonga en un paraje próximo a Cangas de Onís, uno de los accesos a los Picos de Europa en la Cordillera Cantábrica más impresionantes y bellos. Una cruenta escaramuza que enfrentó a las tropas musulmanas y a las del levantamiento astur-godo encabezado por Pelayo. Para unos supone el nacimiento del Reino de Asturias y la primera derrota del Islam en Hispania mientras que para algún cronista musulmán tan solo fue una retirada de la montañas astures pues allí no había más que treinta asnos salvajes que poco daño podían causarles.

Mito o realidad, historia o leyenda nuestros alazanes decidieron en esta jornada tan próxima al aniversario de la batalla rendir homenaje a los bravos batalladores que defendieron su tierra con coraje y honor.

Para ello el Mariscal de Campo Gocha, haciendo uso de sus consabidas dotes y aptitudes en cartografía militar, acondicionó una ruta exigente desde sus inicios en el Campo de tiro donde arqueros y ballesteros entrenaban con persistencia su puntería. A partir de ese punto de partida planificó la correría para cabalgar por el camino de la Estepa, el de Valdelareina, zona de Valdepino, pista de Torrecilla a Mediana, vértice geodésico Pedregosa, barranco de Valdevarés, Parque eólico Arias y vuelta a la Villa por el Canal. 

La tropa reclutada en esta ocasión era menor que en otras correrías por causas dispares pero a su vez justificadas y disculpables:

Los caballeros  Miguel Lion y Pac O´Ines, quienes con la licencia y autorización pertinente se desplazaron a las costas mediterráneas a explorar nuevos territorios y a disfrutar de una merecida tregua y descanso a orilla del mar, sobre la arena de la playa y bajo el amparo del rey Sol.

El Maestro Pascual, quien recibió del druida venido de una indomable aldea de la Galia cuyo morador más famoso era un tal Asterix, una dosis de su célebre poción mágica. Tal fue su inquietud y temor hacia el poder del brebaje que con buen tino optó por permanecer en su choza y no humillar en la ruta al resto de jinetes.

El indomable Javier M´Oskitt, a quien los trabajos forzosos a los que fue sometido como condena, de vete tú a saber que delito había cometido, le pasaron factura. De que magnitud sería la pena y el castigo así como la tortura y el suplicio infligido que fue capaz de privar a este travieso rebelde de su pasión por galopar sin cadenas por nuestros montes.

El hombre sin frío Louis Jim Eno, quien ante amenazas externas tuvo la necesidad de viajar hacia su añorada tierra soriana para fortalecer las murallas de su castillo, reforzar sus defensas y robustecer pilares y bóvedas. Seguro que no volvería de vacío, pues ante algún homenaje gastronómico seguro que se vería obligado a lidiar con su reconocido y popular esfuerzo y tesón.

El fiel escudero Daniel Guss, todavía mermado con la mano embutida en el guantelete de yeso y con la desesperación de tener en el establo a su rocín y no poder montarlo. Por contra la cara del animal era de alivio, bienestar e incluso descaro al ser consciente de que en un tiempo se libraría de soportar el sobrepeso del otro animalito. Aún así, y como bravo guerrero que es, se las ingenió para poder trotar con un potro más dócil y doméstico en el picadero de su rancho y de esta guisa mantener firmes y consistentes los glúteos y un tono físico al menos aceptable.
  
Hubo más ausencias igualmente comprensibles y que estuvieron en el pensamiento de la tropa, los cuales pueden estar tranquilos pues seguro que en próximos relatos verán reflejadas sus hazañas y aventuras. 

Trotando hacia el punto de quedada al Mariscal Gocha y al hidalgo Fer (ojo, que suenen las campanas porque por esta vez, y que sirva de precedente, sí fue puntual) se les unió el ilustre paladín y gran valedor de la causa David Al•Lado montando a su inseparable corcel Pegasus, el primer caballo que según la mitología griega llegó a convivir entre los dioses y al que Zeus nombró portador del rayo y del trueno.

De verdadero placer y regocijo les resultó la parada para saludar al genuino Sir Arthur King. Que más se puede comentar sobre él que no se haya dicho ya: puro, natural, auténtico... y sobretodo admirado y respetado por toda la Hueste de BttZaragoza.

Ya reunidos y a toque de corneta  iniciaron la partida con Lord Daniele comandando el séquito. El jinete de las mil batallas, el que tenía engañado al resto con su edad o el que selló un pacto de juventud eterna con dioses o tal vez con demonios porque su férreo galopar sobrepasaba lo meramente humano y terrenal.

Junto a él repetía cabalgada el letrado educador Luisja Vier quien aparcaba sus funciones académicas con las que culturizar a los infantes de la villa para, coleta albina al viento, enfrascarse en las lides y andanzas de los alazanes.

Sería imperdonable no mencionar al caballero inglés Lord Eduard Catalí. ¡¡¡Ayyyy Eduard, Eduard, Eduard!!! Camino del punto geodésico Pedregosa sufrió un percance con una de las herraduras de su caballo, la cual requería ser sustituida. Hasta ahí bien, a cualquiera le podía pasar. Pero cuando a las preguntas de: Tenazas? pujavante? escofina? ramplones? herradura de repuesto?... recibían la negativa por respuesta los semblantes se tornaban pálidos y acongojados y solo recobraban la sonrisa cuando el propio caballero inglés sembraba entre todos su peculiar humor británico. Por fortuna y con una buena dosis de maña y otra tanta de fuerza el Mariscal pudo solventar el infortunio y ya superada la angustia del mal trago reanudaron la correría.

Tampoco les vino mal semejante parón pues con ello y por decisión consensuada se libraron de la ascensión más penosa y exigente. Dieron buena cuenta de las viandas para posteriormente cumplir con el preceptivo posado grupal. El legendario berserker vikingo Mamolar se afanó durante la semana en tocar el piano, el arpa y el laúd con el honorable empeño de afilar sus rollizos dedos y así solventar el desliz de la ruta anterior. Y vaya que si lo consiguió pues la imagen en el lienzo quedó en esta ocasión perfectamente estampada.  

Camino de vuelta se dieron de bruces con un personaje totalmente desnudo, salido de la nada y caminando por el monte. Podía ser una víctima de bandoleros al que hubieran asaltado, un apasionado amante del sol o simplemente un provocador. Al no recibir ninguna petición de auxilio optaron por descartar el atraco así que aplicaron una de las leyes plasmadas en el manuscrito de su código de caballería: la estupidez y la provocación se batallan con la ignorancia y la indiferencia, por lo que pasaron de largo dejando al susodicho que aireara sus vergüenzas con libertad y alegría... o pena, porque lucir semejante cuerpo escombro cubriéndose el apéndice varonil tan solo con un retal más diminuto que el pañuelo de una dama de la nobleza no es para alardear ni presumir de figura escultural.

Ya por fin arribaron a la taberna del cantinero de cuna oriental. Lord Enrique, al que sus evidentes y más que constatadas fuerzas esta jornada le jugaron una mala pasada, recobró de forma casi milagrosa el aliento y su habitual y risueño semblante tan solo con la imagen de la jarra helada frente a él. Contra ese espumoso enemigo todos se envalentonaban por igual. Brindis, saludo al guerrillero Jorgini renqueante de una lesión y bien acompañado, despedida y cada cual a su choza.

Una más y seguían sumando.

“Mañana estaré triste, mañana.
Hoy no, hoy estoy alegre
y todos los días por más amargos que sean,
yo digo:
Mañana estaré triste, hoy no.”

(Poema encontrado en una pared del dormitorio de los niños del campo de Auschwitz)