miércoles, 13 de octubre de 2021

 

09·10·2021

33. La Salada y el espíritu de Manitú

“Todo en la Tierra tiene un sentido,
cada hierba cura una enfermedad 
y cada persona tiene una misión.”

(Proverbio nativo americano)

 Una vez más los hermanos Dalton volvieron a fugarse del penal de Arkansas. De la misma penitenciaría de la que escapaban cuantas veces volvían a ingresar allí tras ser capturados y detenidos por Lucky Luke y su fiel Rantanplán. Pero en esta ocasión sí tenían una razón de peso para huir pues un preso muy anciano, en su último halo de vida, compartió con ellos un secreto que no quería llevarse a la tumba. Les habló de un inaudito lago de plata en tierra de nadie con tal cantidad de ese metal que los convertiría en los hombres más adinerados de todo el Estado de la Unión y de esta manera podrían dejar esa vida de fechorías que tan solo les reportaba calderilla y pesares. Y la plata estaba allí, esperándolos.

Así se lo hicieron saber a otras bandas legendarias para después citarse con todos ellos en el Campo de tiro frente al cementerio y emprender camino. Llegado el día un trío de los Dalton cabalgaba por Vía Hispanidad cuando al volverse observaron como les pisaba los talones un tenebroso personaje con una macabra máscara que simulaba una calavera humana. Aun así había algo en él que les resultaba familiar y al llegar a su altura comprobaron con alivio que era otro de los hermanos, Michael, el más grandullón y guasón de todos ataviado con ese antifaz que tanto temor causaba en bancos y ferrocarriles del territorio. 

Una de cal y otra de arena. En un arranque de civismo y responsabilidad Michael convenció a sus consanguíneos para ascender hasta el punto de quedada por la senda de la vertiente derecha, como debe ser, pero para poco después, contradiciendo sus propios  principios y ante la sorpresa de todos, cruzar la calle con la bandera roja que los obligaba a detenerse. Y como su repertorio de excusas era inagotable alegó que por el origen aragonés de sus ancestros él se consideraba un Dalton-ico. Para mear y no echar gota.

Llegaron al Campo de tiro donde ya les esperaban los afamados Jesse James, Clay Allison, John Wesley Hardin, Samuel Bass, James Billy Hitchcock alias Bill el Salvaje y otros tantos más que a la fin sumaban la nada desdeñable cifra de quince forajidos de leyenda. Faltaba otro Dalton, Henry,  al que no tardaron en ver llegar escoltado por un carruaje funerario, motivo por el cual fue diana fácil de comentarios burlescos salpicados de sarcasmo para unos y para otros más supersticiosos objeto de cruce de dedos y santiguamientos beatos.

Tras los pertinentes y obligados saludos, porque malhechores eran pero no por ello carecían de educación, iniciaron la marcha en modo caravana hacia ese sueño plateado concebido con la esperanza de que se tornara realidad. No era un camino confortable pues al agravante del desnivel se le unía el aspecto resquebrajado del terreno a consecuencia de la devastadora agua torrencial que no siempre es lo beneficiosa que cabe esperar de ella. 

Galoparon hasta la Balsa a un trote más que ligero, desde ahí al pronunciado descenso de la cuesta del Royo para enlazar con el camino de la Estepa hasta toparse con los dos muros de cierto renombre que cada cual tenía que acometer y superar como buenamente le fuera posible. Más de uno se percató entonces que durante la apresurada huída de la prisión no se había liberado de todas las cadenas, grilletes, cepos y argollas y por ello sintieron en sus carnes como esto les restaba movilidad.

Esa, y solo esa, fue la causa y justificación de no poder coronar dichas cimas montado sobre su corcel, debiendo escalarlas pie a tierra con resignación y dignidad. Pero como dijo Napoleón: “La victoria no está en ganar siempre, sino en no rendirse nunca”. Y los granujas de esta partida de truhanes eran de los que no claudicaban jamás, a caballo, andando o arrastrándose si era menester.

Dejando Torrecilla de Valmadrid a la derecha y poniendo rumbo al camino de Mediana de Aragón ya no debían tener más obstáculos hasta el destino salvo las continuas subidas y bajadas, más subidas que bajadas, de esos páramos esteparios y desérticos tan similares a ciertos parajes de Nuevo México, Kansas y Oklahoma por donde en otros tiempos habían dejado su temible huella y un rastro de sangre y violencia.

Y por fin, cubiertos de polvo, hambrientos y con las posaderas pidiendo a gritos un respiro, llegaron a la ubicación señalizada en el viejo y deteriorado mapa que les había entregado el anciano reo. Y no les engañó, al menos eso parecía. Ante sus atónitos ojos se presentaba la vista que los dejó boquiabiertos. Frente a ellos tenían un impresionante, singular y llamativo lago en tonalidades grisáceas y blanquecinas que no dejaba lugar a duda de que se trataba de la plata prometida.

Con las pulsaciones a mil corrieron raudos y veloces a tocar con sus propias manos el codiciado metal que tenía que acabar con la miserable vida que habían llevado hasta la fecha. Pero muy a su pesar se formó un círculo de emociones confrontadas. Del júbilo inicial se pasó a la sorpresa pues en contra de llenarse las manos con el metal tan ansiado éstas quedaron impregnadas de agua embarrada con un compendio de sulfatos y sales. De la sorpresa a la irritación, enojo y cabreo por el desconcertante e inesperado hallazgo. De la irritación a la resignación pues poco se podía hacer ante la frustrante e incluso cómica realidad. Y de la resignación de nuevo al júbilo tras una serie de burlas, mofas, guasas, chuflas bromas y cachondeo.

Cerca de la orilla se dieron de bruces con un Tótem, uno de esos troncos esculpidos y sagrados que según las tribus indias contenían el alma de sus dioses y eran venerados como amuletos de protección. Descifraron el mensaje grabado con símbolos y figuras para comprender que estaba allí como ofrenda a sus ancestros para rogarles que la plata se convirtiera en sal y de esta forma ahuyentar a los colonos y aventureros que intentaran invadir y apropiarse de su tierra. Por nada querían que sucediera como en el gran y rico filón Comstock sobre cuya veta se fundó Virginia City para ser explotada durante más de dos décadas. Y de hecho la plegaria parece que dio resultado. Por mano divina, de la naturaleza o simple casualidad pero ahí está La Salada plateada... ... pero sin plata.   

Para aliviar la desazón y elevar la moral de la caravana llevaron a cabo un tradicional baile de la época, el cancán con matices country tik tok, muy típico de los saloons más populares y selectos  como los de Tombstone, Deadwood, Dodge City o Abilene. Cierto es que en estos antros las protagonistas eran atractivas bailarinas de movimientos picarones, descarados y armoniosos con vestidos de llamativos colores. Muy al contrario a los desaliñados bandoleros que, con un intachable tesón pero con el sentido del ritmo y del compás perdido al nacer y sin ensayos previos, trataban de emularlas.

Sonó una voz de alarma pues hacia ellos se aproximaba una nube de polvo de forma apresurada y amenazante y ante la posibilidad de que se tratara de Wyatt Earp, los Rangers de Texas, hombres de la Agencia Pinkerton, cowboys  y voluntarios reclutados por el Sheriff o el Marshall de los poblados cercanos montaron sobre sus caballos, apretaron estribos, clavaron espuelas y los fustigaron para aceleradamente poner pies en polvorosa y evitar ser prendidos de nuevo. 

El camino de vuelta les favorecía pues hasta el Burgo de Ebro era todo en descenso, pero con esas cuesta-abajo que de cuando en cuando dejan de mirar al suelo para hacerlo hacia el cielo. A partir de ahí, y con el reagrupamiento junto al canal, el temor a ser alcanzados fue tal que la desbocada velocidad que volvieron a adquirir desmembró el grupo, distanciándose por delante el explorador Apache Mamolar (“quien hace llorar a las rocas” en la lengua nativa de los indios), el cazador y trampero Daniele Boone siempre oculto y aguardando el momento idóneo para atacar a su presa, el noble Armand de Puendeluna que abandonó sus propiedades por un misterioso y oculto affaire para lanzarse a la aventura en el salvaje oeste y el Fusilero de caballería ligera Gocha quien tuvo que cruzar el océano huyendo de las tropas napoleónicas que habían ocupado su país.

Despistada ya la cuadrilla que les pisaba los talones volvieron a reunirse para dirigirse al saloon que regentaba el sonrisas venido del lejano Oriente y refrescar el gaznate con unas frías cervezas. El whisky lo dejaban para los pistoleros más rudos, feroces y agresivos. Tantas horas cabalgando frenéticamente le pasó factura a Daniel Spielberg, a quien una rozadura en el frontón donde rebotan las pelotas le llevó a mal traer con lastimosa y desgarradora amargura. Según él la causa fue el descomunal tamaño de sus depósitos de testosterona pero ya se sabe que “dime de qué presumes y te diré de qué careces”. 

Joaquín H. Boney, alias Billy El Niño, tuvo a bien convidar a todos a unas suculentas y apetitosas patatas para celebrar su cumpleaños. Aunque las canas no engañan y el apodo de Niño le queda ya un poco desfasado y obsoleto reconoció no tener de momento el más mínimo interés en colgar el revólver y las botas amenazando con seguir galopando y dando guerra por mucho tiempo. Que así sea.

Después de los cánticos, brindis y risas se separaron poniendo cada uno rumbo a su escondrijo, guarida o madriguera para permanecer ocultos al menos por unos días hasta que bajaran los brazos aquellos que con tanto ahínco los buscaban. No tardaron en aparecer por doquier carteles ofreciendo recompensa por ellos, pues las autoridades no podían permitir que llevaran meses campando a sus anchas, y más aún con el respaldo, complicidad y simpatía del pueblo.

Pero el pueblo era tan sabio y comprensivo como el árbol de sándalo que perfuma el hacha que lo hiere.

Que el espíritu de Manitú os proteja.

martes, 5 de octubre de 2021

02·10·2021

32. Mini ruta y almuerzo con la familia BttZaragoza

“Muchos de los mejores días de tu vida

están esperando que te decidas a vivirlos”

(Genaro Falen)

A las 14:14 horas del 19 de Septiembre de 2021 se inició una erupción volcánica bajo el pinar del paraje Cabeza de Vaca, en el dorsal del Parque Nacional de Cumbre Vieja. Pero no iba a ser el único volcán que despertaría en esas fechas. Otro se estaba fraguando en el subsuelo de nuestro peculiar mundo de imaginación y fantasía. A diferencia del de La Palma, éste no iba a traer caos, desesperación, ruina y miseria. Todo lo contrario. Las finas partículas de roca pulverizada emitidas lo cubrirían todo con un manto de coherencia, optimismo, ventura y felicidad. 

Mientras que los griegos atribuían estas eclosiones de rocas y fuego a la cólera y enojo de los Dioses o en algunos cuentos antiguos describen las coladas de lava como ríos de lágrimas de la tierra afligida y desesperada, nuestro volcán, opuesto a tales creencias ancestrales, nacía de la voluntad de fomentar la camaradería, concordia, campechanía y fraternidad entre todos los compañeros de BttZaragoza.

Como ha ocurrido a lo largo de la historia, tiempo antes de la erupción de un volcán se registran gran cantidad de temblores de tierra y enjambres sísmicos por lo que tanto el Cumbre Vieja como nosotros no íbamos a ser ajenos a esta ley geológica. 

Resultaba chocante observar como temblequeaba el teclado y se sobresaltaba el ratón ante las continuas sacudidas provocadas cada vez que abríamos el foro para comprobar con entusiasmo cómo el número de compañeros que mostraban su intención de asistir al almuerzo aumentaba sin cesar. Algo similar a las rocas fundidas y fusionadas que originan el magma y que con el tiempo buscan salida al exterior. Unas junto a otras, unidas, como nosotros. Mientras, la escala de Richter se mostraba incapaz de cuantificar la energía que liberaban nuestros atónitos y sorprendidos corazones. Ahora no podíamos fallar.

Con ilusiones renovadas, iniciativa y colaboración de todos, buscamos un lugar apropiado para tantos comensales y, a ser posible y si el pronóstico del tiempo lo permitía, en terraza al aire libre (como así fue). También concertamos un copioso y energético menú pues la mayoría aún estamos en edad de crecimiento. Quizás no en altura, eso no cabe duda, aunque tampoco estaba de más comprobar el punto al que es capaz de tensarse el pellejo gástrico. Y además negociamos un precio ajustado capaz de convencer a los dubitativos que, visto lo visto, fueron pocos los que se lo pensaron. Modestamente creo que acertamos en todo, bueno... ... y sin modestia: acertamos, que collons!! 

Al fin, un dos de Octubre a las 08:30 horas, nuestro volcán de ficción, cuento y fábula despertó con todo su esplendor y poderío. Un sobrecogedor cráter se formó en la Fuente de la Junquera y por su chimenea empezaron a ser conducidos, arrojados y vertidos al exterior todo tipo de rocas, Riders, cenizas, Finishers, fonolitas, ChinaChanas, piroclastos, SPQRs, lapillis, Principiantes, piedras pómez, Alazanes... ... ... Tiempo hubo antes de partir para saludos afectuosos, reencuentros entrañables, corrillos guasones y bromas, muchas bromas. 

Desde la misma caldera se formaron dos coladas de lava. La primera con Consuelo quien emulando a Pele, la Diosa Hawaiana del fuego, guió a sus discípulos por el trayecto más tortuoso y enrevesado a sabiendas que para llegar al destino final el muro de Salinas hasta Las Planas les intentaría frenar su marcha al igual que la montaña de Todoque lo pretendió en La Palma. En ambos casos no resultaron ser obstáculos de suficiente entereza contra el ímpetu y el vigor de los ríos de brasas, los cuales los sobrepasaron sin dificultad alguna.

La segunda colada, más numerosa, contaba en sus filas y la comandaba María Luz, la heredera legal de Muspelheim (Reino del Fuego en la mitología nórdica) y Surt, el gigante más poderoso de dicho reino pero que aquí camufla su auténtica identidad bajo el nombre de Pascual. El ardiente arroyo bermellón que guiaban tomó dirección a María de Huerva y Cadrete para culminar la ascensión a Cabras sin excesivo esfuerzo. Una vez arriba la colada volvió a fragmentarse en dos, simplemente por abarcar más terreno. No era cuestión de más o menos fuertes sino tan solo de sensaciones y corazonadas. El objetivo era desembocar todos los afluentes a la misma hora en la costa de Cuarte. Unos fluyeron directos hacia Valdeconsejo y otros hacia el reto de superar la cuesta del Royo y sobrepasar la Paridera Gómez, desafío que salvaron con la reconocida dignidad que los hace célebres.

Y llegó el momento de arribar al campo de fútbol donde se unificaron las variopintas coladas de lava en el delta apalabrado y dispuesto, con espacio delimitado para las bicis y cuatro mesas para diez comensales cada una. Porque sí, las cuentas no fallan, superamos los cuarenta participantes. 

Era la hora de la ofrenda al Dios Vulcano y, como se supone que estamos más civilizados, descartamos los sacrificios humanos como hacían los incas en los volcanes de los Andes Ampato y Pichu-Pichu con niños y mujeres jóvenes de gran belleza y pureza que preparaban para ello desde su nacimiento. O también como los miembros de la tribu Tengger en Indonesia, que aún hoy se reúnen alrededor del cráter del Monte Bromo para arrojar frutas, verduras, cabras, pollos y demás con la esperanza de complacer a los ancestros y a los dioses hindúes.

Nosotros para estos menesteres somos más comedidos y elementales. Nos bastan y sobran un par de jarras de cerveza para paliar nuestro fuego interno y unos huevos, patatas y una ración de los cerdos capturados en el Moncayo (quien ha leído el relato de Aspanoa lo entenderá) para tapar grietas y fisuras de nuestro aparato digestivo. Sencillo, apetitoso y nutritivo. ¿Qué más se puede pedir?

Harían falta folios y folios para describir con todo lujo de detalles el fabuloso ambiente que disfrutamos antes, durante y después de colmar nuestra sed y saturar nuestras venas de colesterol. Es uno de esos días que perduran durante mucho tiempo en la memoria de quien tuvo la fortuna de gozarlo. Sin duda, para revivirlo. Y por supuesto, no esperaremos cincuenta años como el Cumbre Vieja, ni cincuenta meses, ni tan siquiera cincuenta semanas. Seguro. Amenazamos con organizar otra erupción como ésta más pronto que tarde.

Son las 22:15 horas del 05 de Octubre de 2021: Damos paso a los corresponsales y compañeros para que a partir de ahora y en los próximos días e incluso semanas puedan hablar de volcanes, cine, volcanes, libros, volcanes, naturaleza, volcanes y volcanes.

Y que los dioses me libren de ser sacrificado como ofrenda en nuestro volcán de ensueño!!!

“Quien no está en paz y armonía consigo mismo

no puede estarlo con el resto del mundo”


domingo, 3 de octubre de 2021

25·09·2021

31. Aspanoa. Por esos pequeños héroes.

“No desesperes nunca, jamás,
ni cuando estés en las peores condiciones,
porque de las nubes más negras,
cae el agua más limpia.”

Y llegó el día, uno de esos marcados a fuego en el calendario desde que recibieron la misiva cerrada con sello de lacre implorando la ayuda desinteresada de la Hermandad. El juramento procesado ante el Código de Caballería y sus Leyes les forzaba a respetar y proteger a los débiles, ser benevolentes con los desamparados y obrar siempre y en todo lugar como paladines de los justos ante cualquier abuso, atropello o maldad. Y esto fue así, de obligado cumplimiento durante siglos. Por ello aceptaron de buen grado el desafío. Parte leyenda, parte realidad.

La carta los convocaba a una cabalgada muy especial, como especiales eran en esta ocasión los necesitados por los que se demandaba ayuda y colaboración: niños. Niños a los que un pernicioso dragón proveniente de la constelación infernal de Cáncer vertió todo su mal, niños a los que con toda crueldad les robó la infancia, niños que por su corta edad debían estar jugando a guerreros y princesas con sus espadas y escudos de madera y sus coronas y adornos de flores pero que la mezquina enfermedad los tenía postrados en sus camastros sometidos a unos tratamientos costosos y de resultados inciertos. Niños que cuanto menos merecían que alguien les devolviera aunque fuera momentáneamente la sonrisa arrebatada y la ilusión de volver a soñar. 
Porque un día sin una sonrisa es un día perdido y eso los Alazanes no lo iban a consentir. No, con los niños no. Por nada faltarían a la cita.

Durante semanas se prepararon a conciencia para tal evento. Cabalgaron sin apenas descanso y a galope brioso por la Vallobera, la senda de Goya, el Barranco de Torrecilla, los Montes de Peñaflor, el Alto del Campillo y por cuantas cumbres, crestas, montañas y caminos surgían a su paso, exprimiendo al máximo a sus monturas y con una motivación extra que los hacía crecerse ante cualquier adversidad.

Y ahora sí, llegó el día. Un convoy de carruajes y carromatos con sus pertinentes remolques fueron arribando sin cesar y en un constante goteo a la villa de Almudévar donde una vez allí se ubicaron por los diversos apeaderos colocados para tal menester. Como si de un ritual ceremonioso se tratara montaron con esmero y pulcritud las sillas, estribos, correajes, cinchos, cabezadas y embocaduras sobre los inquietos y exaltados corceles. Todo esto se unía a la impecable imagen que ofrecían los jinetes, minuciosamente acicalados y emperifollados. No era para menos, el acontecimiento así lo requería. 

Un aura de sensaciones dispares se apoderó de ellos pues se solapaba la alegría, el entusiasmo, el júbilo y el alborozo con la incertidumbre, la duda y el recelo. Hubo quien, como Sir Mike Lion, comentó notar un curioso hormigueo similar al que se siente ante el inicio de un combate. No era el único. Para muchos era su primera gesta o torneo y lo trataban de disimular o lo sufrían en silencio. El síndrome de la almorrana.

Si bien la representación de los Alazanes fue numerosa no estaban todos los que eran o no eran todos los que estaban (nunca he sabido con certeza como es lo correcto). Algunos de los ilustres veteranos debieron permanecer custodiando las lindes de la antigua Caesaraugusta dando buena cuenta en Monzalbarba de un copioso festín para almorzar. Corren rumores de boca en boca que tras el paso por allí del Maestre Paskual, Lord David Pegasus y el Berserker vikingo Mamolar las patatas se marchitaron, las gallinas dejaron de poner huevos y los cerdos huyeron despavoridos siendo vistos por última vez en la cima del Moncayo. Ni el propio Atila habría originado tanta devastación.

Por el contrario, si que acudieron y se hicieron de notar algunos de los nuevos miembros reclutados como el noble Louis Ibercash quien a su tesón y fuerza de voluntad solo lo supera su entrañable y ocurrente buen humor y sus dotes con la pluma y el tintero como cronista. 
Que decir también de ese peculiar binomio que forman Sir Charles Pee, quien tiene el honor de pertenecer al exiguo grupo de los escasos jinetes que portan la túnica sin relleno natural y que son capaces de respirar con la armadura ajustada. Y como no hay Quijote sin Sancho ni Rey Arturo sin Lancelot, junto a él siempre cabalga el alma libre llegado del Este Georgi Ivanov a quien los más carcamales intentan pulir con sus consejos de abuela y él, muy agradecido, costea tales enseñanzas con su continua y perenne risotada. 

Otros que también les honraron con su compañía fue el herrero Arthur, un gentil artesano de diestras manos capaces de reparar cualquier pieza deteriorada de los accesorios de las monturas y carros y el infante de Cartago Nova Fran, descendiente seguro de Aníbal por su poderío demostrado, a quien pronto perderían de vista pues sus obligaciones laborales requerían de su presencia en la villa con prontitud.

Sin prisa se presentaron en el punto de salida para maravillarse con el espectáculo que se mostraba ante ellos. Centenares de caballeros, casi mil como después se comentaría, se habían presentado al llamamiento realizado por la comunidad Aspanoa quienes, con la colaboración de sus voluntarios, patrocinadores y gentes de bien de la población, habían organizado el evento minuciosa y magistralmente cuidando hasta el último detalle, recibiendo por ello todo tipo de merecidos elogios y sinceras alabanzas.

Desde las alturas y a vista de pájaro la imagen se asemejaba a la paleta de un pintor de óleo, pues no faltaba gama de color ni tonalidad por mostrar. Estandartes, blasones, cascos, yelmos, atavíos, capas y vestiduras variopintas formaban un paisaje multicolor para disfrutarlo con calma, minuto a minuto, segundo a segundo.
Tras unas breves palabras de los invitados de lujo se dio la salida y a partir de ahí fueron conscientes de la magnitud del número de presentes. Eran sobrepasados por ambos lados por jinetes desbocados pues la idea inicial de nuestros héroes era la trotar ligeramente al principio con el fin de reagrupar la partida en las primeras millas y cabalgar como uno sólo, como lo solían hacer habitualmente. Imposible, por más que lo intentaron no fueron capaces.

Algunos advirtieron al resto del nubarrón que los amenazaba por su izquierda pero tal vez por mandato de Neptuno, quien de forma solidaria quiso unirse a la fiesta, ésta fue disipándose hasta desaparecer por completo. Por algo es el dios de las nubes y la lluvia y no podía permitir que nada empañara la gesta de esta jornada, al menos nada de lo que estuviera en su mano. Pensaría acertadamente que ya tenían bastante con batallar con el terreno blando e incluso pegajoso con el que se toparon esporádicamente y que daba la impresión de querer agarrar a los caballos por las pezuñas y evitar así el avance de la tropa.

Acordaron esperarse en el primer avituallamiento y así lo hicieron. Tan sólo habían recorrido la cuarta parte de la correría pero devoraron las viandas disponibles como si hubieran cruzado sin descanso todo el Reino. Aunque desde ahí reiniciaron la marcha agrupados poco a poco se formaron dúos, tercetos e incluso a alguno no le quedó otra que cabalgar en solitario. 

El hidalgo Fernán no tuvo excesiva fortuna a la hora de elegir acompañantes pues cuando el Mariscal Gocha y Sir Henry Quet marcaban un paso ligero, constante, machacón y sin pausa era como querer perseguir a una diligencia de seis potros jóvenes con un percherón medio cojo. Cierto es que tropezar dos veces con la misma piedra no es mala suerte: la primera puede serlo, la segunda es una decisión mal tomada. Ya había sufrido afrentas similares y aún así volvió a caer como un pardillo. Tan solo pudo cobrarse un respiro cuando el camino se elevaba mirando al cielo en las escasas pero bienvenidas cuestas. Allí el Mariscal pagó con creces los abusos gastronómicos de los días anteriores por tierras leonesas y gallegas, aunque en su favor hay que decir que al ritmo de “costillar, navajas, almejas … costillar, navajas, almejas …” coronó las cumbres con la dignidad necesaria.

Y ya sólo restaba el último arreón, ese que les llevaría al final del trayecto entre vítores y aplausos de los vecinos con la satisfacción del deber cumplido y el orgullo de haber colaborado con una causa justa. Ni más ni menos lo que les exigía su Juramento como Caballeros de la Noble Orden de los Alazanes. Tiempo hubo para recibir una dulce recompensa, pues los pasteleros se habían afanado en preparar las famosas trenzas de la localidad que junto a una naranja, frutos secos y botellín de agua completaron un zurrón espectacular para cada uno de los participantes.

Esta vez sí, reagrupados de nuevo y cada cual con el obsequio con el que los habían agasajado, compartieron anécdotas, aventuras y desventuras mientras daban buena cuenta de unas merecidas cervezas y brindaban por los que ocultan la tristeza, la desdicha y el dolor con una sonrisa. Porque ese fue el mejor de los premios: volver a ver sonreír a esos niños que, como los auténticos héroes que son, nos dan día a día una lección de lucha, constancia y superación. 

Volveremos y te venceremos maldito Dragón.

“Atrévete a caminar, aunque sea descalzo,
a sonreír, aunque no tengas motivos,
y a ayudar a otros, aunque no te aplaudan”


viernes, 10 de septiembre de 2021

 

04·09·2021

30. Alto del Campillo - Atalaya de Peñaflor

El Libro de la Selva

Y en eso que regresaban Baloo y Mowgli hacia la espesura de la selva tras haber seguido, bien ocultos y con la máxima discreción, los pasos de la grupeta de alazanes que al punto de la mañana habían salido del Azud con dirección al Alto del Campillo y la Atalaya de Peñaflor, cuando aprovechó el gracioso y gigantón oso gris para impartir nuevas enseñanzas a su alumno aventajado:

-¿Te has dado cuenta Mowgli como a pesar de sus coloridas vestimentas y los raros artilugios que utilizan para desplazarse no son tan diferentes a nosotros?

- Pues no les veo yo gran parecido contigo Baloo, quizás alguno por el prominente panzón que luce con orgullo pero poco más.

- No hablo del cascarón sino del comportamiento. ¿Recuerdas la lección sobre las "cinco libertades del bienestar animal"?. Te haré memoria y así comprobarás por tí mismo como estos singulares animalitos las tenían más que asumidas e instintivamente las aplicaban en la ruta de hoy:

1. LIBRE de sed, de hambre y de malnutrición: 

Una de las premisas que se inculca a los noveles y se recuerda constantemente a todos es que “hay que comer sin hambre y beber sin sed”. 

Por eso vimos como cada cierto tiempo echaban mano del bidón para hidratarse sobre todo en esos caminos de paisaje estepario, cuarteados por falta de riego y carentes de sombra y cobijo por los que con ligereza transitaron desde Villamayor hasta el vedado y por algún otro similar ya de vuelta por San Mateo, Villanueva y San Juan de Mozarrifar. Por fortuna el sol estival había sido benevolente con ellos en esta ocasión y tan solo apretó al final de la ruta.

 También te habrás dado cuenta como al coronar las dos ascensiones del día, la del Alto del Campillo por la parte más tendida y llevadera y la típica entre pinares hasta la Atalaya de Peñaflor, aprovecharon el reagrupamiento para ingerir alimentos, bien algún plátano de esos que tanto nos gustan a nosotros o bien esas barritas de hojarascas, cereales y frutos secos prensados que deben saber a quién sabe qué demonios.

 Y no te digo nada de la última parada en el bar donde las jarras de cerveza colmaron las mesas de tal manera que tan solo quedó hueco para los platos de esas suculentas patatas que devoraron con pasión. Y más cuando invita por su cumpleaños un miembro de la manada como fue en esta ocasión el caso de Enrique. Canta y sé feliz.

2. LIBRE de disconfort:

Por ello fuimos testigos de como se esmeraron en crear un ambiente de seguridad y tranquilidad que los envolvía paternalmente a todos.

Así contemplamos por ejemplo como en caminos de cierta dificultad rodaban en fila como nadan los patos para ahorrar energía, o como en trayectos que permitían acelerar la marcha lo hacían en formación de V como vuelan los gansos para aprovechar el empuje generado, o como se desplazaban todos en la misma dirección girando siempre a la derecha en el sentido de las agujas del reloj como hacen los ñus azules sobre las llanuras de África. Bueno, hacia esa derecha o hacia la otra derecha pero siempre hacia la derecha. 

Eso sí, recuerda como rodaron siempre en compañía pues esto les ofrecía un efecto tranquilizador y motivador al sentirse arropados en todo momento evitando de esta manera, que como el pez que nada en solitario y aislado de la protección del banco, les invadiera la angustia y la desesperación.

3. LIBRE de dolor y enfermedad: 

¿Te diste cuenta, verdad?. 

Al comienzo de la ruta y nada más salir de Santa Isabel Maria Luz sufrió un pinchazo en la parte interior de la rodilla que la obligó a parar. Lejos de abandonar y volver a casa se tomó, al amparo de los compañeros que permanecieron junto a ella, el tiempo necesario hasta que la dolencia menguó lo justo para pasar a ser una mera molestia que le permitió reiniciar la marcha, eso sí, siempre atendiendo a los sabios consejos de algún marisabidillo que por su avanzada edad había sufrido percances similares en su dilatada experiencia ciclera.

 También Oscar sufrió una estocada en su muslo al final de la subida de un puente sobre la autovía pero sin más consecuencias. Unos estiramientos y a rodar. Poder liberarnos del dolor te devuelve el bienestar.

4. LIBRE de expresarse: 

Y es que si prestaste atención te darías cuenta la cantidad y variedad de señales de todo tipo que emitían sin cesar.

 Señales visuales, pues con gestos avisaban de cualquier peligro sobre el terreno. Señales auditivas para complementar las anteriores (bujeeero!!! raaama!!! din don... ...) y que con cantos, bailes y música acallaron hasta los aullidos de los lobos. Incluso señales químicas, pues entre los arbustos o a lo largo del recorrido iban marcando el territorio por el que pasaban para dejar constancia de su paso por allí emulando el tipico proceder de los perros.

- Ahí te has columpiado Baloo, yo creo que esto último no tenía más historia que la del pis-stop de toda la vida.

- Tienes razón, pero no me negarás que había quedado muy ilustrativo y pedagógico. Pero acabemos con el repaso de la lección:

5. LIBRE de miedo y estrés: 

Solo tenías que mirar sus caras para darte cuenta que la angustia, tensión, ansiedad, temores y desasosiegos no formaban parte de su mochila.

 Ni tan siquiera cuando se retorcían sobre sus bicis para alcanzar las cumbres, ni cuando se lanzaban a tumba abierta en los descensos arriesgados y vertiginosos como el del “Mortirolo”, ni cuando al final apretaba el calor, ni cuando las angustiadas y machacadas nalgas rogaban a Dios un respiro.

 Cada uno era hábil para ciertas cosas y no tanto para otras pero todos desafiaron sus capacidades para superarse a sí mismos y de esta guisa liberarse de lo pernicioso y nocivo que les podía rondar por la sesera.

- Gracias Baloo, cuanto aprendo contigo. Pero... ¿además de procurar labrar y cosechar estas "cinco libertades del bienestar animal" nos parecemos en algo más?

- En mucho Mowgli, en mucho. 

Ellos, al igual que nosotros, no olvidan que no son los dueños de la naturaleza que los rodea sino tan solo sus huéspedes. Saben que está ahí fuera, aprecian su belleza, disfrutan de ella y son felices así. 

Al igual que tú llegaste a la selva amparado por la pantera Bagheera para después ser adoptado por la loba Raksha, la cual te crió como un miembro más de la manada, ellos aceptan de buen grado, con ilusión, gozo y auténtico placer a quien se quiere unir a su grupeta de alazanes como últimamente han sido los casos de Luis C. los tres Carlos, Giorgi, Fran, Javier, Jose Luis y otros tantos que no recuerdo ahora. Perdón por ello.

 Al igual que Raksha hizo contigo ellos intentan aconsejar, guiar por senderos seguros, rodearlos de un ambiente placentero y si es preciso lamer sus heridas y aliviar sus dolencias. Unos por otros todos velan por la seguridad del grupo. 

Ellos, al igual que nosotros, valoran la amistad y el compañerismo así como su goce y disfrute en un entorno tan genuino como la montaña. Es un lujo de vida, salud y alegría que emana calma y tranquilidad y ellos, al igual que nosotros, lo saben.

- Me voy con la lección bien aprendida Baloo

- Si, pero no olvides que, como humano que eres, tus conocimientos puedes usarlos tanto para mejorar como para destruir: Hacer el bien o el mal es solo una decisión. A tomar decisiones y aceptar las consecuencias se le llama vivir.

Y así, poco a poco, las siluetas del vivaracho mozuelo y el oso gigantón se fueron perdiendo entre la frondosidad de la selva mientras cantaban y bailaban felices de haber disfrutado de un día genial.


“La vida es tan incierta que la felicidad debe aprovecharse en el momento en que se presenta”

Alejandro Dumas


miércoles, 1 de septiembre de 2021

21/28·08·2021

29. Murallas de Grisén / Ermita San Jorge · Presa de Pina

Butaca 13. 

"Mi nombre es Máximo Cierzo Mañico, comandante de los vientos del norte, general de las ventiscas del Ebro, fiel servidor del verdadero dios Eolo, padre de un ciclón aplacado, esposo de una brisa apaciguada y juro que me vengaré, en esta ruta o en la otra."

Porque me prometí hacerlo y ya la semana pasada tuve la oportunidad de camino a Sobradiel, Torres de Berrellén, Alagón y las murallas de Grisén pero fui indulgente y compasivo.

Indulgente al observar en el Parque deportivo Ebro que el número de alazanes que acudían a ese punto de quedada rozaba la veintena.
Compasivo al comprobar que uno de ellos era una vez más el admirado Arturo, ya de vuelta de su merecido y aislado descanso estival y que ofreció una entrada triunfal con una rueda pinchada . Eso le  pasa por cambiar las cubiertas. Con la seguridad que le daban las slick lisas ¿verdad?
Benevolente con los compañeros que aguardaron y ayudaron a reparar este infortunio para después salir a todo tren en busca del grueso del pelotón, el cual había iniciado la marcha minutos antes.
Considerado con Luis Javier quien pretendía impregnarse de la bonanza de la naturaleza y de los canturreos de las aves y fue sometido al implacable vía crucis del Dj. Mikel On y sus grandes éxitos.
Transigente con Juanmi, pues en una ruta anterior la incredulidad se adueñó de él al ser testigo de la mala fortuna de esta grupeta por la rotura de dos cadenas y dos pinchazos en la misma jornada.
Clemente con Jose Sanlo porque teniendo tan próxima la boda de su hija hubiera sido descortés e incluso de mal gusto haberle ocasionado cualquier mal. Y más aún teniendo la orgullosa y afortunada obligación de ejercer de padrino en la ceremonia.
Benigno con Luis C. quien ya padeció en la ruta de su debut mucho más de lo justo y necesario por lo que prefiero dejar que se confíe antes de caer vilmente sobre él. Tiempo al tiempo.
Tolerante con Georgi quien, a pesar de dar la impresión de ser un alma libre y algo rebelde como yo, está empapándose de los sabios consejos de las viejas glorias para rodar por el buen camino.
Afectuoso y bondadoso con Humberto, víctima de la caída del día y que a pesar de quitarle hierro al golpetazo ante los compañeros que continuamente se preocupaban por él su rostro reflejaba a las claras que la procesión iba por dentro. 

Al resto, ay al resto, a esos si que les tengo ganas desde hace ya cuatro meses cuando iniciaron esta nueva andadura. Si que les tengo ganas, si, tanto bailecito y tanto ji ji ja ja. Tuve la tentación de descargar sobre ellos toda mi furia a su paso por el Jalón pero para fortuna de ellos el nivel del caudal les impidió cruzarlo como tenían previsto. Lástima.

Ser tan benévolo en esta ocasión al menos me sirvió para disfrutar del Tik Tok de la “patita, patita, pam, pam”, de cómo saludaban y hacían la ola a los ciclistas que pasaban frente a ellos mientras reparaban el segundo pinchazo de Arturo (y es que este hombre ya no sabe que hacer para estar más rato con estos indisciplinados sin talento) y del último arreón con el que se auto fustigaron los más intrépidos cuando entraron al trapo ante la provocación del descerebrado del cual prefiero omitir su nombre.

Pero esta semana y parafraseando al Padrino os hice una oferta que no debíais rechazar: quedaros en casa y no salgáis a rodar pues mi generosidad y bondad hacia vosotros se ha agotado. Y cual fue vuestra respuesta? Ni más ni menos y en tono chulesco, irónico y burlón: 
“Que delicia oler napalm por la mañana” (Apocalypse now).                  

Así que cuando quise darme cuenta una decena de alazanes se habían concentrado en el parque del Zig-Zag para iniciar la rodada hacia el Burgo de Ebro lo cual avivó mi ira ante tal agravio, el rencor frente a semejante menosprecio y la frustración de sentirme ignorado. Bien lo ibais a pagar. El día de la venganza había llegado por fin. De nada os serviría traer caras nuevas como la de Rubén o poderosos compañeros como Alberto Garry o que Manolo estrenara una nueva arma de carbono para enfrentarse a mis malas artes.

Agazapado como un  leopardo me mantuve inerte mientras confiados rodabais por el canal hacia el cementerio del Burgo. Incluso me otorgué la licencia de impulsaros levemente y de forma imperceptible para alimentar vuestro ánimo y vigor. 
“Houston, tenemos un problema”: el lugar de la emboscada estaba presto y dispuesto y nada más girar a la derecha para enfilar las cuestas de la subida a la Ermita de San Jorge me encaré frente a vosotros para disputar el primer asalto. Mi deseo quedó hecho añicos pues la mayoría logró coronar la cumbre. Los que inteligentemente evitaron esa última y dificultosa rampa  culminaron con bravura y merecedores de un aplauso la primera parte de la ascensión. Derrotado aguardaría una ocasión más propicia.

El resto de la ruta hasta la Presa de Pina permanecí en la sombra, etéreo y volátil, acompañándolos de manera imperceptible y recobrando energías por el esfuerzo realizado. Al igual que haríais vosotros al llegar a la presa: pis-stop, descanso de las maltrechas posaderas, ingesta de suculentas viandas, sesión de fotos de pasarela, videos a lo Steven Spielberg y como no... ... el Tik Tok. En esta ocasión la afortunada a la que rindieron homenaje fue Gloria Estefan con su popular “Conga”. Incluso hubo quien aprovechó la parada para cruzar en bici hasta la mitad de la presa. Ay Ferni ... si te llego a ver a tiempo tú no te escapas seco.

Y llegó el momento de la guerra sin cuartel: la vuelta hasta la Cartuja. Ahí si que puedo decir que desaté toda mi furia para intentar frenaros pero como en otras ocasiones teníais bien claro como rodar: buscando rebufos en los que resguardarse, cogiendo rueda de los más corpulentos, arropando a los que más sufrían, relevando al compañero de cabeza... ... ... Y así no hay manera. De nuevo derrotado.
“La vida es como una caja de bombones, nunca sabes lo que te va a tocar”(Forrest Gump). Pues a mí me volvió a tocar el bombón amargo. Y más amargo me quedé contemplando como aún os quedaron fuerzas, aliento y decisión para rodar a mil por el camino de la Alfranca hasta el Azud.

Y viéndolos después en La Barca, palmeando, cantando, rodeados de gélidas cervezas con sus preceptivos platos de patatas y con esas caras de satisfacción y regocijo me quedó claro: los únicos pesares que unen a estos caballeros alazanes son los que tienen en las piernas de tanto pedalear, en la cintura de tanto bailoteo y en la mandíbula de tanto reír. El resto, sonreírle a la vida con camaradería, compañerismo, respeto, alegría y divertimento. Mi batalla, como la de quien intente ponerles piedras en los caminos y palos en los ruedas, estaba perdida y por ello desde hoy no me queda ninguna duda que cada embestida y hostigamiento que reciben los hace más fuertes.

Y como de cine va la cosa aún tuve que aguantar su burla en la despedida cuando alzaron la voz con una memorable cita del Sargento de artillería Highway (Clint Eastwood, El sargento de hierro): 
“Puedes pegarme, puedes tirarme al suelo, incluso escupirme y mearme. Pero por favor: no me aburras”.
A lo que yo educadamente, pero también para que os quede claro, contesté: 
“Volveré” (Terminator)

Por algo: “Mi nombre es Máximo Cierzo Mañico... ... ...”

Ojalá algunas heridas fueran como el cierzo quien viendo y comprendiendo que después de tanto tiempo la rivalidad ya no tiene sentido ni razón de ser se disipa y difumina hasta convertirse en una brisa de entendimiento, armonía y cordialidad. 

“Hasta la vista Baby” (Terminator 2)

 

jueves, 19 de agosto de 2021

14·08·2021

28. Montes de Villamayor - Vértices geodésicos Francés y Flora

Quince, impar y rojo.

Cierto es que Villamayor no tiene parecido alguno con Las Vegas, ni sus montes con el desierto de Mojave en Nevada, como tampoco el Alto del Francés y el de Flora son los famosos casinos Bellacos y Caesars Palace, pero puede que tengamos más similitudes de las que creemos con la esencia que los caracteriza. Por algo esta ciudad del Condado de Clark es famosa y renombrada mundialmente como la  Capital del entretenimiento, la de las segundas oportunidades y también como la Ciudad del pecado.

Bueno, esta última mención casi mejor la ignoramos porque aparte de nuestra reconocida e innegable gula el resto son minúsculas sombras de imperfecciones y algunos defectillos asumibles. Pero si de algo podemos presumir es de disfrutar del entretenimiento que nos une y de la manera jovial, bulliciosa, placentera y confortable con el que lo germinamos, lo maduramos y lo hacemos florecer. Como en los casinos, todo gira en torno a la diversión, el esparcimiento y el recreo permanente.
Así que si nos trasladamos imaginariamente allí con mucha fantasía, ensueño y algo de alucinación podríamos apostar claramente en la ruleta al quince, impar y rojo.

Al quince porque es el número de asistentes que una semana más acudimos a la ruta propuesta por Pascual. Parece que estamos abonados a esa cifra. Bien es cierto que Daniel, Jorge y Amancio se desviaron del track para realizar la alternativa más larga, pero no es menos cierto que en los primeros kilómetros reclutamos un nuevo compañero. Quince menos tres, más uno y dos que me llevo de no se qué ... quince. Las matemáticas no es lo mío así que se las dejaremos al banquero Luis, el flamante fichaje de hoy al que gentilmente Miguelón acogió bajo su tutela prácticamente todo el camino. Como era de esperar sufrió en sus carnes las mentiras típicas del ciclismo: ya casi estamos, sólo queda una subida, ahora ya es todo cuesta abajo... ... ¡¡Cazadores, pescadores y ciclistas: sois unos mentirosos compulsivos que arderéis en los infiernos!!

Al rojo porque es el color predominante en el atuendo de Btt Zaragoza. Por ello y por deferencia y cortesía hacia esta Familia los Alazanes acordamos bautizarnos así, como los caballos de pelaje rojizo. Por la tonalidad de la apariencia exterior y por supuesto, y al igual que ellos, por nuestro admirado y deslumbrante carácter, asombrosa valentía, energía incombustible, privilegiada inteligencia, comportamiento equilibrado y amigable, etc. etc. ... ... Igual me he venido muy arriba, mejor parar y dejarlo aquí que se va a notar en exceso que no tengo abuela, verdad?? Pero bueno, tampoco voy a borrar nada, el teclado es mío, los dedos también y hago con ellos lo que me manda la solitaria neurona que me debe quedar con algo de lucidez. 

Al rojo porque nos identifica, porque por casualidad o no hasta los que no tienen el maillot oficial lucían vestimentas escarlatas o rodaban con bicicletas coloreadas en tonos bermellones o carmesí. Al rojo porque desde las alturas la nube de casacas rubís que envolvieron la máquina de Maria Luz para colaborar en el apaño del pinchazo que había sufrido se asemejaba a un ramo de claveles. Por fortuna contamos con el Rider Andrés como maestro de ceremonia del genial tutorial que nos impartió de cómo colocar una mecha y reparar el desaguisado mientras otros mantenían el tono muscular bailando al son de la música. ¿Bailando?¿En serio me dices que eso es bailar? 

Al impar porque... ... este ya es un tema más delicado. Porque el ticket de las consumiciones del bar resultó número impar, pero vaya número. El más erótico y sensual, víctima de incontables chistes, bromas y bufonadas, soñado, anhelado y codiciado por muchos y recordado, evocado y revivido por los menos. Si, por los menos, no me vengáis ahora con bravuconadas ni fanfarronadas que nos conocemos. Para más mofa y guasa el innombrable número impar nos persiguió también el domingo, pues esa fue la cantidad de kilómetros que marcó el Garmin en la Rompepiernas de Alfindén, ruta en la que participamos invitados por el Club Ciclista de esa localidad. Creo conveniente dejar aquí ya el tema del impar porque me están viniendo a la mente unos nubarrones impuros y pecaminosos muy tentadores que me veo en la obligación de omitir. 

Quien se quedó sin fichas para seguir jugando porque la mala suerte se cebó con ella fue Maria Luz. Tras el pinchazo y llegando al bar lo apostó todo a una curva y acabó en el suelo. Era doble o nada, dobló y cayó. No siempre se gana campeona. Menos mal que tan solo se saldó con algunas magulladuras y este sábado se podrá sentar en la mesa de póker y desafiar al resto con su mirada mafiosa en cuanto el terreno se eleve. 

Quince, impar y rojo. Claro está que seguiremos creyendo en esta peculiar ruleta, la que nos hace avanzar en nuestro camino hacia el casino del entretenimiento y la diversión. Nunca seremos el Bellacos y el Caesars Palace de Las Vegas pero tampoco anhelamos estar en esa lista de los más famosos. Juguemos limpio y la fortuna proveerá. Las malas artes en cualquier juego se suelen tornar en contra como un boomerang para quien hace uso indiscriminados de ellas.

“A estas alturas de mi vida no busco
ser parte de un cuento con final feliz,
Solo busco ser feliz sin tanto cuento”

 

jueves, 12 de agosto de 2021

 

07·08·2021

27. Subida a la Muela por los pinos

Diario de una bicicleta.

Según mis cuentas es el sexto amanecer que suena el despertador, lo cual quiere decir que hoy toca rodar con mis compañeras. Eterna se hace la espera en este cuchitril donde el malasombra de mi compinche me tiene encerrada. Eso sí, no hay día que no entre a contemplarme, acariciarme el sillín y tocarme las ruedas. ¿Ese apretoncito es necesidad , vicio o simplemente una muestra de cariño? Y todo eso mientras me habla. Sí ¡¡me habla!! y se queda alelado como esperando mi contestación: Scotty esto, Scotty lo otro. A partir de ahora yo le llamaré Ferni a ver como le sienta.

El desayuno parece de los largos, con tostada, café, frutos secos, manzana y yogurt. Eso quiere decir que hoy la ruta tiene miga. Y a mí me apaña tan solo con cincuenta céntimos de agua en el lavadero y lubricante de cera para la cadena. ¡¡Explotador!! Ahora procede a la solemne ceremonia de disfrazarse. A ver Ferni: por mucho que te mires al espejo la licra no engaña. Lo que se ve es lo que hay y aunque aguantes la respiración el Ferrero Rocher sigue ahí. Pero... sí, sí, espera que llega el momento cumbre con el que me parto el cuadro de risa: cubrirse la azotea con el pañuelo. ¿Te preocupa que los pelos del flequillo te caigan a los ojos o qué?. Ayyy, iluso calvorotas y melenudo nostálgico. 

Parece que salimos de casa. Tarde para no variar su lamentable rutina. A ver que excusa se inventa y suelta hoy por esa boquita envenenada. En la esquina me esperan ya mis nuevas compis: BikeCarlosF y BikeCarlosR y las tres nos dirigimos a buena marcha al punto de quedada: la Fuente de los Incrédulos. Hasta ahí ya tenemos siete kilómetros con la subida al cementerio de aperitivo. Para calentar dice Ferni ¡¡será mamón!! Como a él no le tensan la cadena ni le rascan el cambio bruscamente ... Todo para que el señorito vaya más cómodo y guarde fuerzas para luego.

Sin contratiempos y a buena hora llegamos al antiguo monolito de finales del siglo XVIII donde con las ya presentes y las que van arribando nos volvemos a reunir más de una docena de sufridoras betteras. Doce, trece, catorce... hasta quince logro contar. Entre ellas y con una alegría especial distingo a BikeCarmelo con la que creo que no coincidía desde los Miradores de Ordesa. Que gran ruta y que gran día aquél. Ahh y también veo que repite BikeOscar luciendo su inconfundible esmalte gualdo limonado. Bravo!!

Sin más dilación iniciamos la marcha por el Canal donde BikeDaniele y BikeJorgini toman un trayecto alternativo dirección Puente de Clavería para rodar más kilómetros y alcanzarnos en la subida a la Muela. Que poderío el de estas dos coleguis. No sé con que grasa secreta las lubrican pero ojito como van. A ver si te enteras Ferni y aprendes la lección. Al paso por Plaza contemplamos las obras que está realizando el gigante americano del comercio online y la distribución. Impresionante lo de estos humanos capaces de destruir y construir como, cuanto, cuando y donde se les antoje. De polígono a polígono pasamos por Centrovía y en esta ocasión sin mojarnos los bajos ni llenarnos de barro hasta los cojinetes de la caja del pedalier. Según comenta el señor al que todos llaman Pascual anduvo por allí unos días antes colocando unas piedras para facilitar el paso y evitar ese mal trago. Se agradece tanto miramiento por los demás aunque quizás también lo hizo por su propio bien al ser de los que más cerca del suelo están. No sé, ahí lo dejo.

Y por fin iniciamos la anhelada subida por los pinos. Para mi binomio Ferni es una que está en un sitio privilegiado de su lista de favoritas: tendidita, sin rampones, buen pavimento, con zonas de sombra, no muy larga... Lo que yo digo, un señorito comodón. Y para mayor satisfacción suya y de todos el tiempo acompañando sin el asfixiante calor que habían pronosticado. Nada puede salir mal, o sí. Ascendemos la primera parte tranquilamente, manillar con manillar, junto a BikeOscar y acompañando a BikePascual, quien ha arrancado más tarde que el resto porque su amo ha estado ejerciendo de fotógrafo oficial. Sin prisa pero sin pausa alcanzamos a un primer grupo. ¿Y ahora aprietas Ferni? ¿Con este ritmo no íbamos bien o qué? Claro como soy yo quien aguanta y arrastra tu sobrepeso con mis bielas y tengo que soportar tus posaderas sudadas sobre mi sillín ¿verdad? ¡¡Esclavista!! 

A la vista tenemos a BikeKiKe, lo alcanzamos y juntas coronamos para alivio de nuestros cambios, piñones y roldanas. Ahora toca esperar, reagrupar y proseguir la marcha. Lo peor ya ha pasado. Estamos todas menos BikeJavierN quien no habiéndose percatado y creyendo que la seguían ha continuado sin detenerse. Pero no hay mayor problema, ya salen a su búsqueda, caza y captura. Una parada más, la obligada para la foto de grupo. Que disposición más original y de bella factura han organizado esta vez. ¡¡Y con nosotras!! Pocas veces nos permiten un momento de gloria así. Ni para el baile ese que hacen y con el que tanto se ríen ensayando y haciendo probaturas. Mientras ellos lo pasan en grande a nosotras nos tienen tiradas por el suelo como vulgares colillas. 

Habrá que ir pensando en volver. Cuesta abajo y a todo tren, esto si es una gozada. Que sensación de libertad poder girar mis ruedas a esta velocidad y sin esfuerzo. Pero algo pasa delante mía: frenazos, derrapes y nos detenemos bruscamente sin estar previsto. ¿Que veo? Es mi fiel amiga BikeMamolar por los suelos y el casco color pajizo azafranado de Manolo emergiendo de entre la maleza. Que digo maleza, si de donde está intentando evadirse con la ayuda de los compañeros es de la acequia donde rodando, rodando ha ido a depositar su portentoso cuerpazo. Parece que nos han gafado y no hay ruta sin infortunio, bien por averías, bien por caídas. No hay consecuencias que lamentar y sin más, proseguimos. Supongo que falta el último pique de estos tontorrones de María a Cuarte. Así es, no me he equivocado. Vaya vicio han cogido de hacer una vertiginosa contrarreloj en este tramo con el sprint final en la subida de la entrada al pueblo.  

Ya en el carril bici nos anima la rodada una tal Rafaella Carrá y sus grandes éxitos que suenan desde mi prima Scott BikeMiguelón. Y míralos, ahí van cantando a coro los estribillos como si les fuera la vida en ello. Todo pasión, ritmo, afinación y musicalidad. ¿Que hemos hecho nosotras para merecer esto? Que vergüenza, si pudiera metería el manillar bajo tierra para no ser reconocida. Llegamos al bar de costumbre donde no todas se pueden quedar y siguen su camino hasta casa. Mejor para ellas. Me arde el aluminio que corre por mi cuadro ver como estos truhanes zampan patatas y se ponen cardiacos de cerveza  mientras a nosotras nos amontonan apoyadas en los árboles unas encima de otras. ¡¡Opresores!!

A pesar de la gran mañana y la estupenda compañía casi se agradece que Ferni me vuelva a meter de nuevo en mi celda hasta la semana que viene, aunque algo he oído de una ruta gastronómica para el miércoles. Claro, luego el cebado panzón se ducha, se seca, se acicala y como colofón tortura a la sufrida báscula con la esperanza de llevarse una alegría y una vez más se extraña ingenuamente porque no pierde nada de peso. 
Salimos de la Fuente de los Incrédulos y así es como te vas a quedar. ¡¡Incrédulo!!

Y esto es todo por hoy querido diario, te cierro y te guardo en mi bolsa de herramientas bajo el sillín.

“El que vive en armonía consigo mismo, vive en armonía con el mundo”


martes, 3 de agosto de 2021

31·07·2021

26. Parque de Muel  

“Yo los he visto, muy cuerdos no están,
no hay quien los entienda, pero el mundo
sería mejor con más locos como estos”

Extraído del video gentileza de Daniele:

Solo hay un día en la vida del que realmente eres el dueño: HOY. El ayer y el mañana no te pertenecen porque no los puedes cambiar, uno porque es imposible retroceder en el tiempo y el otro porque no sabes que te deparará el futuro.

Hoy prometo ser breve, ya cayó sobre vosotros suficiente martirio con el raquítico y escueto relato de la semana pasada como para continuar con esta peculiar, dolorosa e insoportable tortura.

Hoy solo pretendo verter y dedicar unas líneas de felicitaciones  y agradecimientos.

Hoy es día de felicitar triplemente a Dani por su aniversario, cumpleaños y recuperación para la causa tras su lesión (aunque para mí seguirá siendo el Caballero del Guantelete de Yeso). Y es que ya va demostrando estas últimas rutas estar a un nivel como para cuadrarse ante él y hablarle de usted.

Hoy es día de felicitar al resto de alazanes que estas semanas han cargado sobre sus hombros y sobre el dni. doce meses más de vida y han tenido la cortesía y el placer de compartirlo con el resto.
Hoy es un día en el que pierdes la cuenta de los sobreesfuerzos realizados para cumplir con los cumpleañeros, no hacerles el feo de rechazar las invitaciones y colaborar gustosamente en el arte de engullir patatas. Lo que sea necesario con tal de sentirnos cómplices y gozar con el rostro de dicha y júbilo del homenajeado.
Hoy es un día triste para la afligida báscula, para el incrédulo nutricionista y para el estéril papel de la dieta que se aferra como una lapa al imán de la nevera. Las calorías perdidas por los caminos por las ingeridas en las tabernas. Nada que hacer, destino cruel.

Hoy es día de felicitar y agradecer a Pascual una vez más por todo cuanto hace por nosotros, por como se desvive para que todo ruede correctamente y por su disposición, complicidad y participación en todo lo que surge: preparación de las rutas, tracks, fotos, bailes, fichas técnicas, crónicas... 

Hoy es día de agradecer a cuantos nos acompañaron este sábado, especialmente a los compañeros que habitualmente ruedan en otros grupos como Alberto Garry, Juanmi o Spark, o con otros con los que coincidimos los domingos como Carlos81 y Giorgi (el hombre pegado a una eterna y constante sonrisa). Es un deleite contar con la compañía de todos ellos y más aún que todos ellos cuenten con nosotros para disfrutar de una ruta.

Hoy es día de agradecer el gesto de Gocha, quien a pesar de no tener pensado salir, se animó, se vistió con sus mejores galas y se entregó al máximo en una contrarreloj individual de veinte kilómetros con el único y noble fin de darnos alcance y retornar con la grupeta.

Hoy es día de agradecer a los nuevos miembros de la Orden que prueban, repiten y se integran como uno más. Ahí está el caso de Carlos R. recién operado de la cadera y que está empezando en esto de la bici. “A ver si voy cogiendo la forma” dice la liebre. Y ándale ándale Speedy Gonsales!!!

Hoy es día de agradecer al destino o a la fortuna el honor de haber podido contar con la presencia conjunta de María Luz y David. Bajo la tiranía del calor veraniego un gran helado de una bola refresca y endulza pero con dos ya es una delicatessen digna del más laureado de los gourmets. La crème de la crème. Apenados nos quedamos al saber que por este motivo no les iba a quedar más remedio que, tras la pertinente ducha y cambio de look, sentarse en la terracita del bar, ser atendidos como marqueses y disfrutar de un fastuoso y opulento menú que la intuición me decía que no iba a ser vegetariano y mucho menos vegano.

Hoy es día de agradecer a todos la presta y rauda respuesta ante las dos roturas de cadena y los dos pinchazos de la jornada. Si, has leído bien, dos y dos. La cosa va de récord pero aunque estemos inmersos en las Olimpiadas mejor no superar éste. Que quede como anécdota para contar a los nietos.  Al menos sirvió para impartir una clase didáctica de cómo colocar el eslabón rápido. Teoría mucha, práctica... buff... digamos que algo espesitos pero con el final deseado. Unos ofrecieron su experiencia, otros sus herramientas y repuestos, más de uno tiñó de negro sus manos mientras otros animaban y el que no hacía nada aprovechaba el lapsus de tiempo para desahogarse como si de un tradicional pis-stop se tratara.

Hoy es día de agradecer el sentimiento que arropa como una piña a este grupo. Ante el yugo inflexible y opresor del reloj unido a la demora por tanta incidencia a algunos compañeros no les quedó más remedio que volver con apuro y premura por sus obligaciones familiares. Sólo había que ver con que cara de pesadumbre y aflicción se despedían del resto. Esos semblantes reflejaban claramente de que pasta están hechos. Corazones grandes, grandes personas. Para el brindis en el bar quedamos la mitad en cuerpo pero en alma seguíamos los dieciséis.

Y para acabar hoy es el día de repetir una frase de la semana pasada. Porque sí, porque me apetece y porque no se me ocurre nada mejor: ” Y así siguieron los Alazanes forjando su historia y marcando su destino, sin hacer ruido, medio en la sombra, sin necesidad de estar en primera línea y sin grandes pretensiones. Les bastaba con el apoyo y el trato fraternal recibido y eso ya lo tenían.”

Con  “Sultans of swing” (Alchemy Live) de Dire Straits de fondo para que lo disfrute quien quiera y en especial Miguelón como lo hicimos en María de Huerva, se despide vuestra pesadilla envenenada.



domingo, 25 de julio de 2021

24·07·2021

25. Forjando su historia

Va por vosotros pero que los dioses os pillen confesados.

Asomado en el mirador de su alcoba y con la mirada perdida en el horizonte vio llegar al mensajero cubierto de polvo y, al igual que su caballo, al borde de la extenuación. Llevaba tiempo esperando ansiosamente noticias desde su retiro espiritual donde disfrutaba del merecido letargo estival.

Con prontitud la misiva que portaba el sofocado correo recaló en sus manos y sin dilación fracturó el sello lacrado. Una vez aposentado cómodamente en su mullida poltrona se dispuso a leerla:

"A la atención de Lord Paskual, ilustre y noble Maestre de la Honorable Orden de los Alazanes:

Como bien es conocedor vuestra merced, en estas últimas semanas no he tenido la fortuna de poder cabalgar con nuestros bravos caballeros al ser requeridos mis servicios de vigilancia y protección por los comerciantes y mercaderes de la villa. Más aún así confidentes e informadores han tenido a bien mantenerme debidamente al día sobre las andanzas, aventuras y desventuras de nuestra tropa.

Pero antes considero obligado recordar la correría del 19 de Junio, la última organizada por su distinguida persona (con la estimable colaboración del prestigioso cartógrafo Sir David Divad) y en la que galopamos por la Ruta de las Ermitas junto a compañeros de los diferentes clanes de la Gran Hueste. Jinetes de los Riders, Finisher, China Chana, SPQR y Principiantes se unieron a esta aventura de forma espontánea para nuestro gozo y regocijo. Un orgullo comprobar que ya somos considerados uno más de la distinguida Hermandad y que tenemos el reconocimiento de la mayoría.

La ruta espectacular, con el paso por la Ermita de Nuestra Señora del Pueyo en Villamayor, vedado de Peñaflor, la tradicional ascensión a la Atalaya, el paso por Leciñena, las escaladas hasta el Santuario de la Virgen de Magallón, Ermita de Nuestra Señora de Asteruelas y cuantas aparecieron en el camino.

Ya de vuelta fuimos alumnos aventajados de una enseñanza magistral impartida por vuestra merced sobre cómo descabalgar de la montura como a uno bien le viene o le da la gana aunque no sea de la forma más usual y por ello acabe besando el suelo. Lección que raudos pusieron en práctica los más jovenzuelos pues ellos también acabaron rodando pendiente abajo y de paso arrastrando a un familiar formando así un amasijo irreconocible de jinetes y monturas que incluso llegó a agrietar la armadura de uno de los corceles.

Por fortuna no hubo que lamentar ninguna lesión de gravedad pero este incidente, unido a algún otro infortunio y despiste más, impidió a la mayoría poder hacer la preceptiva parada en la taberna pues la arena del reloj nunca se detiene y había que regresar al hogar sin tiempo para brindar, engullir la gélida cerveza y darle un buen tiento a las patatas de costumbre.

Quede tranquilo Maestre Paskual, pues tras esta ruta y en las posteriores semanas los caminos, sotos, veredas, montes, cerros, sendas y calzadas lindantes a la Villa también contaron con la presencia de nuestros Alazanes.

Cierto es que con ausencias notables, unos por obligaciones o necesidades familiares o laborales, otros por estar vagando por las costas mediterráneas o por los pueblos de montaña del interior, otros disfrutando de la codiciada licencia vacacional, alguno por andar festejando con la dueña de su corazón mientras que algún otro rondaba a la dama de sus sueños por tierras extremeñas y el resto por motivos más insólitos y peculiares. Como Lord Henryke quien tuvo que acompañar, apoyar e instruir a su primogénito en los Torneos y Justas organizadas por la nobleza en los que participaba  defendiendo el estandarte de su familia. O también como el Conde Armand de Puendeluna quien anduvo visitando las tierras y posesiones de su feudo en las Cinco Villas para controlar en primera persona las reformas habidas en su palacete.

El 26 de Junio y sometidos bajo la férrea disciplina castrense del Mariscal de Campo Gocha nuestros caballeros dirigieron su galope por la Vallobera Larga hacia las sendas de Goya para una vez culminada la ascensión recorrer las Planas hasta el mirador, desde allí deleitarse con la espectacular panorámica que se presentaba ante ellos y retornar por Cadrete. ¡¡¡Ay la Vallobera!!! esa ladera prolongada a la par que tendida y que tan buenos recuerdos le traen a más de uno, como los de aquella ocasión en la que entre risotadas y carcajadas debido a ciertas chácharas primaverales, calenturientas y subiditas de tono acabaron rebautizándola como “ruta de las Ga ... viotas”.

Pocos eran e hicieron lo que saben hacer los pocos: dejar el pabellón de la Orden bien alto. Junto a esos dos gloriosos veteranos que se niegan a compartir con el resto la fórmula mágica del elixir de la juventud eterna cabalgaron el Man of Arms Humbert, el hombre sin hambre que ya ha aprendido a dar buena cuenta de las viandas que porta, el infalible Centurión Jorgini con su regio porte marcial y bastión imposible de doblegar, el terremoto indomable Javier M´Oskitt capaz de obsequiarnos con su dulce y meloso refunfuño mientras cabalga sin manos y el bravo berserker vikingo Mamolar a quien los infelices mosquitos tomaron como presa fácil.

Pobre de ellos. Mala elección pues desconocían la leyenda sobre este guerrero que fue capaz de hacer llorar a una roca al caer sobre ella. Una y otra vez trataron de penetrar su piel de acero sin el resultado anhelado. Al tiempo un viajero aventurero venido de las tierras norte-africanas comentaba la extraña aparición por allí de una plaga de minúsculas moscas negras las cuales observándolas de cerca estaban todas melladas, desdentadas o con los colmillos romos y desportillados. Curioso. ¿Quizás eran las mismas que emigraron en busca de víctimas más tiernas?

El 03 de Julio de nuevo siete Alazanes partieron de sus establos. De nuevo siete pero no los mismos siete, los que salen por los que entran. Para esta ocasión sepa vuestra merced que Sir Pak O´Inés retornó de su exilio voluntario por fondeaderos, acantilados y playas del litoral para honrarnos con su grata presencia y fluida verborrea en la nueva cabalgada. Es más, se dignó a preparar la ruta por los Vales Esteparios, esas extensiones de suaves relieves y espacios abiertos en tonos ocres, blanquecinos, plomizos y pardos que bajo una estricta climatología origina una elevada aridez pero de alto valor ecológico por la singularidad de las especies vegetales y animales que las habitan adaptadas a ese medio tan exigente. Bien es sabedor vuestra merced todo sobre estos páramos.

Cría fama y échate a dormir. Muy a su pesar, los otros jinetes eran perfectos conocedores de la de Sir Pak O´Inés por lo que el temor a las trampas, vallas, túneles, cadenas, barrizales, cumbres inalcanzables de no ser a pie, sendas intransitables y demás, los envolvió como una niebla angustiosa. Por fortuna contaban con la presencia del talismán de la Orden, Lady Marian Ligth, quien con su templanza y serena sonrisa apaciguó todo canguelo y desconfianza. Y así, una vez superado todo recelo y resquemor, el entorno se iluminó con el júbilo, regodeo y entusiasmo habitual hasta alcanzar el vértice geodésico marcado como objetivo principal de la correría.

El 10 de Julio quedará marcado en el Archivo de la Orden como el día del retorno a los caminos del Caballero del guantelete de yeso Sir Danniel Guss una vez finalizó su travesía personal por el túnel del desasosiego y la desesperación. Doloroso camino solo paliado en parte por el ánimo y apoyo que pudo percibir de todos nosotros, a quienes nos alentaba la ilusión de volver a cabalgar junto a este fiel paladín y noble defensor de nuestros ideales.

Junto a él otra grata reaparición. Quien sabe si de verdad fue por el desdichado infortunio de su mujer que la obligaba a estar postrada en el camastro de su chabola, o como mucho me temo porque la amenaza vertida sutilmente de que o volvía o nos veríamos obligados a ir a por él surtió el efecto deseado, el caso es que Lord Miguel Lion participó con su gracejo natural en esta cabalgada.

Tuvieron a bien pensar en el convaleciente, preparar un trayecto cómodo y trotar a un ritmo placentero hasta la Presa de Pina para volver por Alfajarín. Eso sí, desistieron de la idea inicial de ascender a la Cueva Encantada pues ya para entonces las posaderas de Danniel Guss estaban para pocos encantos.

No sé si hago bien en contarle a vuestra merced que todas sus aflicciones y dolencias se fueron difuminando milagrosamente hasta esfumarse por completo conforme los tragos de cerveza circulaban por su gaznate como almas perseguidas por el Diablo. Mano de Santo si bien es cierto y necesario apuntillar que fue preciso ocupar de jarras vacías toda la mesa del bar Begoña de Santa Isabel para que este prodigio mágico viera la luz.

Y por fin llegó el 17 de Julio, fecha en la que había sido relevado de mis obligaciones con el mercadillo de corte británico y pude disfrutar de la ruta junto a mis jinetes añorados. También contamos con Sir Louis Jim Eno, el soriano con la agenda más saturada que la de cuantos nobles y señores feudales pueda conocer vuestra merced, con el rayo centelleante Jesús Electry y su corcel Flash y con el alma libre Álvaro, un escudero sin rumbo fijo, conversación multi-temática y semblante de tan buen zagal que es imposible llamarle la atención ni someter a castigo alguno.

Remontamos el Ebro hasta Torres de Berrellén acompañados siempre por la música que afloraba de un insólito y chocante artefacto que portaba Lord Miguel Lion prendido en su armadura. Todo baile sobre las monturas, hechos más significativos y escenas pintorescas como la del brindis del final de la cabalgada quedarían grabados para la posteridad por nuestros artistas del lienzo y pincel.

Y poco más le puedo contar a vuestra merced sobre las andanzas, aventuras y desventuras de sus nobles caballeros de la Orden de los Alazanes acaecidas en estas últimas jornadas en las que tanto se le ha echado de menos.

Sin más papiro sobre el que escribir, con el tintero vacío y las plumas con las puntas quebradas se despide su humilde servidor:

Hidalgo Fernán del Turia”

Satisfecho con las noticias recibidas, el ilustre Lord Paskual pudo descansar tranquilo mientras en su mente inquieta ya planeaba la ruta de la siguiente semana en la que, satisfechos ya sus compromisos familiares (con cuñados incluidos), podría volver a galopar arropado por esos jinetes que tanto aprecio, respeto y admiración le procesan.

Y así siguieron los Alazanes forjando su historia y marcando su destino, sin hacer ruido, medio en la sombra, sin necesidad de estar en primera línea y sin grandes pretensiones. Les bastaba con el apoyo y el trato fraternal recibido por la Hermandad Btt Zgz. Y eso ya lo tenían.

“Cuando los obstáculos aparezcan

cambia el camino para alcanzar la meta,

pero no cambies tu decisión de llegar hasta allí”

(Zig Ziglar. Alabama, 1926/2012)