Relatos y crónicas de las rutas con Btt Zaragoza, apuntes y reflexiones infumables o no tanto, versos propios que pretenden rimar y retales variopintos...
miércoles, 13 de octubre de 2021
martes, 5 de octubre de 2021
están esperando que te decidas a vivirlos”
(Genaro Falen)
A las 14:14 horas del 19 de Septiembre de 2021 se inició una erupción volcánica bajo el pinar del paraje Cabeza de Vaca, en el dorsal del Parque Nacional de Cumbre Vieja. Pero no iba a ser el único volcán que despertaría en esas fechas. Otro se estaba fraguando en el subsuelo de nuestro peculiar mundo de imaginación y fantasía. A diferencia del de La Palma, éste no iba a traer caos, desesperación, ruina y miseria. Todo lo contrario. Las finas partículas de roca pulverizada emitidas lo cubrirían todo con un manto de coherencia, optimismo, ventura y felicidad.
Mientras que los griegos atribuían estas eclosiones de rocas y fuego a la cólera y enojo de los Dioses o en algunos cuentos antiguos describen las coladas de lava como ríos de lágrimas de la tierra afligida y desesperada, nuestro volcán, opuesto a tales creencias ancestrales, nacía de la voluntad de fomentar la camaradería, concordia, campechanía y fraternidad entre todos los compañeros de BttZaragoza.
Como ha ocurrido a lo largo de la historia, tiempo antes de la erupción de un volcán se registran gran cantidad de temblores de tierra y enjambres sísmicos por lo que tanto el Cumbre Vieja como nosotros no íbamos a ser ajenos a esta ley geológica.
Resultaba chocante observar como temblequeaba el teclado y se sobresaltaba el ratón ante las continuas sacudidas provocadas cada vez que abríamos el foro para comprobar con entusiasmo cómo el número de compañeros que mostraban su intención de asistir al almuerzo aumentaba sin cesar. Algo similar a las rocas fundidas y fusionadas que originan el magma y que con el tiempo buscan salida al exterior. Unas junto a otras, unidas, como nosotros. Mientras, la escala de Richter se mostraba incapaz de cuantificar la energía que liberaban nuestros atónitos y sorprendidos corazones. Ahora no podíamos fallar.
Con ilusiones renovadas, iniciativa y colaboración de todos, buscamos un lugar apropiado para tantos comensales y, a ser posible y si el pronóstico del tiempo lo permitía, en terraza al aire libre (como así fue). También concertamos un copioso y energético menú pues la mayoría aún estamos en edad de crecimiento. Quizás no en altura, eso no cabe duda, aunque tampoco estaba de más comprobar el punto al que es capaz de tensarse el pellejo gástrico. Y además negociamos un precio ajustado capaz de convencer a los dubitativos que, visto lo visto, fueron pocos los que se lo pensaron. Modestamente creo que acertamos en todo, bueno... ... y sin modestia: acertamos, que collons!!
Al fin, un dos de Octubre a las 08:30 horas, nuestro volcán de ficción, cuento y fábula despertó con todo su esplendor y poderío. Un sobrecogedor cráter se formó en la Fuente de la Junquera y por su chimenea empezaron a ser conducidos, arrojados y vertidos al exterior todo tipo de rocas, Riders, cenizas, Finishers, fonolitas, ChinaChanas, piroclastos, SPQRs, lapillis, Principiantes, piedras pómez, Alazanes... ... ... Tiempo hubo antes de partir para saludos afectuosos, reencuentros entrañables, corrillos guasones y bromas, muchas bromas.
Desde la misma caldera se formaron dos coladas de lava. La primera con Consuelo quien emulando a Pele, la Diosa Hawaiana del fuego, guió a sus discípulos por el trayecto más tortuoso y enrevesado a sabiendas que para llegar al destino final el muro de Salinas hasta Las Planas les intentaría frenar su marcha al igual que la montaña de Todoque lo pretendió en La Palma. En ambos casos no resultaron ser obstáculos de suficiente entereza contra el ímpetu y el vigor de los ríos de brasas, los cuales los sobrepasaron sin dificultad alguna.
La segunda colada, más numerosa, contaba en sus filas y la comandaba María Luz, la heredera legal de Muspelheim (Reino del Fuego en la mitología nórdica) y Surt, el gigante más poderoso de dicho reino pero que aquí camufla su auténtica identidad bajo el nombre de Pascual. El ardiente arroyo bermellón que guiaban tomó dirección a María de Huerva y Cadrete para culminar la ascensión a Cabras sin excesivo esfuerzo. Una vez arriba la colada volvió a fragmentarse en dos, simplemente por abarcar más terreno. No era cuestión de más o menos fuertes sino tan solo de sensaciones y corazonadas. El objetivo era desembocar todos los afluentes a la misma hora en la costa de Cuarte. Unos fluyeron directos hacia Valdeconsejo y otros hacia el reto de superar la cuesta del Royo y sobrepasar la Paridera Gómez, desafío que salvaron con la reconocida dignidad que los hace célebres.
Y llegó el momento de arribar al campo de fútbol donde se unificaron las variopintas coladas de lava en el delta apalabrado y dispuesto, con espacio delimitado para las bicis y cuatro mesas para diez comensales cada una. Porque sí, las cuentas no fallan, superamos los cuarenta participantes.
Era la hora de la ofrenda al Dios Vulcano y, como se supone que estamos más civilizados, descartamos los sacrificios humanos como hacían los incas en los volcanes de los Andes Ampato y Pichu-Pichu con niños y mujeres jóvenes de gran belleza y pureza que preparaban para ello desde su nacimiento. O también como los miembros de la tribu Tengger en Indonesia, que aún hoy se reúnen alrededor del cráter del Monte Bromo para arrojar frutas, verduras, cabras, pollos y demás con la esperanza de complacer a los ancestros y a los dioses hindúes.
Nosotros para estos menesteres somos más comedidos y elementales. Nos bastan y sobran un par de jarras de cerveza para paliar nuestro fuego interno y unos huevos, patatas y una ración de los cerdos capturados en el Moncayo (quien ha leído el relato de Aspanoa lo entenderá) para tapar grietas y fisuras de nuestro aparato digestivo. Sencillo, apetitoso y nutritivo. ¿Qué más se puede pedir?
Harían falta folios y folios para describir con todo lujo de detalles el fabuloso ambiente que disfrutamos antes, durante y después de colmar nuestra sed y saturar nuestras venas de colesterol. Es uno de esos días que perduran durante mucho tiempo en la memoria de quien tuvo la fortuna de gozarlo. Sin duda, para revivirlo. Y por supuesto, no esperaremos cincuenta años como el Cumbre Vieja, ni cincuenta meses, ni tan siquiera cincuenta semanas. Seguro. Amenazamos con organizar otra erupción como ésta más pronto que tarde.
Son las 22:15 horas del 05 de Octubre de 2021: Damos paso a los corresponsales y compañeros para que a partir de ahora y en los próximos días e incluso semanas puedan hablar de volcanes, cine, volcanes, libros, volcanes, naturaleza, volcanes y volcanes.
Y que los dioses me libren de ser sacrificado como ofrenda en nuestro volcán de ensueño!!!
“Quien no está en paz y armonía consigo mismo
no puede estarlo con el resto del mundo”
domingo, 3 de octubre de 2021
viernes, 10 de septiembre de 2021
-¿Te has dado cuenta Mowgli como a pesar de sus coloridas vestimentas y los raros artilugios que utilizan para desplazarse no son tan diferentes a nosotros?
- Pues no les veo yo gran parecido contigo Baloo, quizás alguno por el prominente panzón que luce con orgullo pero poco más.
- No hablo del cascarón sino del comportamiento. ¿Recuerdas la lección sobre las "cinco libertades del bienestar animal"?. Te haré memoria y así comprobarás por tí mismo como estos singulares animalitos las tenían más que asumidas e instintivamente las aplicaban en la ruta de hoy:
1. LIBRE de sed, de hambre y de malnutrición:
Una de las premisas que se inculca a los noveles y se recuerda constantemente a todos es que “hay que comer sin hambre y beber sin sed”.
Por eso vimos como cada cierto tiempo echaban mano del bidón para hidratarse sobre todo en esos caminos de paisaje estepario, cuarteados por falta de riego y carentes de sombra y cobijo por los que con ligereza transitaron desde Villamayor hasta el vedado y por algún otro similar ya de vuelta por San Mateo, Villanueva y San Juan de Mozarrifar. Por fortuna el sol estival había sido benevolente con ellos en esta ocasión y tan solo apretó al final de la ruta.
También te habrás dado cuenta como al coronar las dos ascensiones del día, la del Alto del Campillo por la parte más tendida y llevadera y la típica entre pinares hasta la Atalaya de Peñaflor, aprovecharon el reagrupamiento para ingerir alimentos, bien algún plátano de esos que tanto nos gustan a nosotros o bien esas barritas de hojarascas, cereales y frutos secos prensados que deben saber a quién sabe qué demonios.
Y no te digo nada de la última parada en el bar donde las jarras de cerveza colmaron las mesas de tal manera que tan solo quedó hueco para los platos de esas suculentas patatas que devoraron con pasión. Y más cuando invita por su cumpleaños un miembro de la manada como fue en esta ocasión el caso de Enrique. Canta y sé feliz.
2. LIBRE de disconfort:
Por ello fuimos testigos de como se esmeraron en crear un ambiente de seguridad y tranquilidad que los envolvía paternalmente a todos.
Así contemplamos por ejemplo como en caminos de cierta dificultad rodaban en fila como nadan los patos para ahorrar energía, o como en trayectos que permitían acelerar la marcha lo hacían en formación de V como vuelan los gansos para aprovechar el empuje generado, o como se desplazaban todos en la misma dirección girando siempre a la derecha en el sentido de las agujas del reloj como hacen los ñus azules sobre las llanuras de África. Bueno, hacia esa derecha o hacia la otra derecha pero siempre hacia la derecha.
Eso sí, recuerda como rodaron siempre en compañía pues esto les ofrecía un efecto tranquilizador y motivador al sentirse arropados en todo momento evitando de esta manera, que como el pez que nada en solitario y aislado de la protección del banco, les invadiera la angustia y la desesperación.
3. LIBRE de dolor y enfermedad:
¿Te diste cuenta, verdad?.
Al comienzo de la ruta y nada más salir de Santa Isabel Maria Luz sufrió un pinchazo en la parte interior de la rodilla que la obligó a parar. Lejos de abandonar y volver a casa se tomó, al amparo de los compañeros que permanecieron junto a ella, el tiempo necesario hasta que la dolencia menguó lo justo para pasar a ser una mera molestia que le permitió reiniciar la marcha, eso sí, siempre atendiendo a los sabios consejos de algún marisabidillo que por su avanzada edad había sufrido percances similares en su dilatada experiencia ciclera.
También Oscar sufrió una estocada en su muslo al final de la subida de un puente sobre la autovía pero sin más consecuencias. Unos estiramientos y a rodar. Poder liberarnos del dolor te devuelve el bienestar.
4. LIBRE de expresarse:
Y es que si prestaste atención te darías cuenta la cantidad y variedad de señales de todo tipo que emitían sin cesar.
Señales visuales, pues con gestos avisaban de cualquier peligro sobre el terreno. Señales auditivas para complementar las anteriores (bujeeero!!! raaama!!! din don... ...) y que con cantos, bailes y música acallaron hasta los aullidos de los lobos. Incluso señales químicas, pues entre los arbustos o a lo largo del recorrido iban marcando el territorio por el que pasaban para dejar constancia de su paso por allí emulando el tipico proceder de los perros.
- Ahí te has columpiado Baloo, yo creo que esto último no tenía más historia que la del pis-stop de toda la vida.
- Tienes razón, pero no me negarás que había quedado muy ilustrativo y pedagógico. Pero acabemos con el repaso de la lección:
5. LIBRE de miedo y estrés:
Solo tenías que mirar sus caras para darte cuenta que la angustia, tensión, ansiedad, temores y desasosiegos no formaban parte de su mochila.
Ni tan siquiera cuando se retorcían sobre sus bicis para alcanzar las cumbres, ni cuando se lanzaban a tumba abierta en los descensos arriesgados y vertiginosos como el del “Mortirolo”, ni cuando al final apretaba el calor, ni cuando las angustiadas y machacadas nalgas rogaban a Dios un respiro.
Cada uno era hábil para ciertas cosas y no tanto para otras pero todos desafiaron sus capacidades para superarse a sí mismos y de esta guisa liberarse de lo pernicioso y nocivo que les podía rondar por la sesera.
- Gracias Baloo, cuanto aprendo contigo. Pero... ¿además de procurar labrar y cosechar estas "cinco libertades del bienestar animal" nos parecemos en algo más?
- En mucho Mowgli, en mucho.
Ellos, al igual que nosotros, no olvidan que no son los dueños de la naturaleza que los rodea sino tan solo sus huéspedes. Saben que está ahí fuera, aprecian su belleza, disfrutan de ella y son felices así.
Al igual que tú llegaste a la selva amparado por la pantera Bagheera para después ser adoptado por la loba Raksha, la cual te crió como un miembro más de la manada, ellos aceptan de buen grado, con ilusión, gozo y auténtico placer a quien se quiere unir a su grupeta de alazanes como últimamente han sido los casos de Luis C. los tres Carlos, Giorgi, Fran, Javier, Jose Luis y otros tantos que no recuerdo ahora. Perdón por ello.
Al igual que Raksha hizo contigo ellos intentan aconsejar, guiar por senderos seguros, rodearlos de un ambiente placentero y si es preciso lamer sus heridas y aliviar sus dolencias. Unos por otros todos velan por la seguridad del grupo.
Ellos, al igual que nosotros, valoran la amistad y el compañerismo así como su goce y disfrute en un entorno tan genuino como la montaña. Es un lujo de vida, salud y alegría que emana calma y tranquilidad y ellos, al igual que nosotros, lo saben.
- Me voy con la lección bien aprendida Baloo
- Si, pero no olvides que, como humano que eres, tus conocimientos puedes usarlos tanto para mejorar como para destruir: Hacer el bien o el mal es solo una decisión. A tomar decisiones y aceptar las consecuencias se le llama vivir.
Y así, poco a poco, las siluetas del vivaracho mozuelo y el oso gigantón se fueron perdiendo entre la frondosidad de la selva mientras cantaban y bailaban felices de haber disfrutado de un día genial.
“La vida es tan incierta que la felicidad debe aprovecharse en el momento en que se presenta”
Alejandro Dumas
miércoles, 1 de septiembre de 2021
jueves, 19 de agosto de 2021
jueves, 12 de agosto de 2021
martes, 3 de agosto de 2021
domingo, 25 de julio de 2021
Asomado en el mirador de su alcoba y con la mirada perdida en el horizonte vio llegar al mensajero cubierto de polvo y, al igual que su caballo, al borde de la extenuación. Llevaba tiempo esperando ansiosamente noticias desde su retiro espiritual donde disfrutaba del merecido letargo estival.
Con prontitud la misiva que portaba el sofocado correo recaló en sus manos y sin dilación fracturó el sello lacrado. Una vez aposentado cómodamente en su mullida poltrona se dispuso a leerla:
"A la atención de Lord Paskual, ilustre y noble Maestre de la Honorable Orden de los Alazanes:
Como bien es conocedor vuestra merced, en estas últimas semanas no he tenido la fortuna de poder cabalgar con nuestros bravos caballeros al ser requeridos mis servicios de vigilancia y protección por los comerciantes y mercaderes de la villa. Más aún así confidentes e informadores han tenido a bien mantenerme debidamente al día sobre las andanzas, aventuras y desventuras de nuestra tropa.
Pero antes considero obligado recordar la correría del 19 de Junio, la última organizada por su distinguida persona (con la estimable colaboración del prestigioso cartógrafo Sir David Divad) y en la que galopamos por la Ruta de las Ermitas junto a compañeros de los diferentes clanes de la Gran Hueste. Jinetes de los Riders, Finisher, China Chana, SPQR y Principiantes se unieron a esta aventura de forma espontánea para nuestro gozo y regocijo. Un orgullo comprobar que ya somos considerados uno más de la distinguida Hermandad y que tenemos el reconocimiento de la mayoría.
La ruta espectacular, con el paso por la Ermita de Nuestra Señora del Pueyo en Villamayor, vedado de Peñaflor, la tradicional ascensión a la Atalaya, el paso por Leciñena, las escaladas hasta el Santuario de la Virgen de Magallón, Ermita de Nuestra Señora de Asteruelas y cuantas aparecieron en el camino.
Ya de vuelta fuimos alumnos aventajados de una enseñanza magistral impartida por vuestra merced sobre cómo descabalgar de la montura como a uno bien le viene o le da la gana aunque no sea de la forma más usual y por ello acabe besando el suelo. Lección que raudos pusieron en práctica los más jovenzuelos pues ellos también acabaron rodando pendiente abajo y de paso arrastrando a un familiar formando así un amasijo irreconocible de jinetes y monturas que incluso llegó a agrietar la armadura de uno de los corceles.
Por fortuna no hubo que lamentar ninguna lesión de gravedad pero este incidente, unido a algún otro infortunio y despiste más, impidió a la mayoría poder hacer la preceptiva parada en la taberna pues la arena del reloj nunca se detiene y había que regresar al hogar sin tiempo para brindar, engullir la gélida cerveza y darle un buen tiento a las patatas de costumbre.
Quede tranquilo Maestre Paskual, pues tras esta ruta y en las posteriores semanas los caminos, sotos, veredas, montes, cerros, sendas y calzadas lindantes a la Villa también contaron con la presencia de nuestros Alazanes.
Cierto es que con ausencias notables, unos por obligaciones o necesidades familiares o laborales, otros por estar vagando por las costas mediterráneas o por los pueblos de montaña del interior, otros disfrutando de la codiciada licencia vacacional, alguno por andar festejando con la dueña de su corazón mientras que algún otro rondaba a la dama de sus sueños por tierras extremeñas y el resto por motivos más insólitos y peculiares. Como Lord Henryke quien tuvo que acompañar, apoyar e instruir a su primogénito en los Torneos y Justas organizadas por la nobleza en los que participaba defendiendo el estandarte de su familia. O también como el Conde Armand de Puendeluna quien anduvo visitando las tierras y posesiones de su feudo en las Cinco Villas para controlar en primera persona las reformas habidas en su palacete.
El 26 de Junio y sometidos bajo la férrea disciplina castrense del Mariscal de Campo Gocha nuestros caballeros dirigieron su galope por la Vallobera Larga hacia las sendas de Goya para una vez culminada la ascensión recorrer las Planas hasta el mirador, desde allí deleitarse con la espectacular panorámica que se presentaba ante ellos y retornar por Cadrete. ¡¡¡Ay la Vallobera!!! esa ladera prolongada a la par que tendida y que tan buenos recuerdos le traen a más de uno, como los de aquella ocasión en la que entre risotadas y carcajadas debido a ciertas chácharas primaverales, calenturientas y subiditas de tono acabaron rebautizándola como “ruta de las Ga ... viotas”.
Pocos eran e hicieron lo que saben hacer los pocos: dejar el pabellón de la Orden bien alto. Junto a esos dos gloriosos veteranos que se niegan a compartir con el resto la fórmula mágica del elixir de la juventud eterna cabalgaron el Man of Arms Humbert, el hombre sin hambre que ya ha aprendido a dar buena cuenta de las viandas que porta, el infalible Centurión Jorgini con su regio porte marcial y bastión imposible de doblegar, el terremoto indomable Javier M´Oskitt capaz de obsequiarnos con su dulce y meloso refunfuño mientras cabalga sin manos y el bravo berserker vikingo Mamolar a quien los infelices mosquitos tomaron como presa fácil.
Pobre de ellos. Mala elección pues desconocían la leyenda sobre este guerrero que fue capaz de hacer llorar a una roca al caer sobre ella. Una y otra vez trataron de penetrar su piel de acero sin el resultado anhelado. Al tiempo un viajero aventurero venido de las tierras norte-africanas comentaba la extraña aparición por allí de una plaga de minúsculas moscas negras las cuales observándolas de cerca estaban todas melladas, desdentadas o con los colmillos romos y desportillados. Curioso. ¿Quizás eran las mismas que emigraron en busca de víctimas más tiernas?
El 03 de Julio de nuevo siete Alazanes partieron de sus establos. De nuevo siete pero no los mismos siete, los que salen por los que entran. Para esta ocasión sepa vuestra merced que Sir Pak O´Inés retornó de su exilio voluntario por fondeaderos, acantilados y playas del litoral para honrarnos con su grata presencia y fluida verborrea en la nueva cabalgada. Es más, se dignó a preparar la ruta por los Vales Esteparios, esas extensiones de suaves relieves y espacios abiertos en tonos ocres, blanquecinos, plomizos y pardos que bajo una estricta climatología origina una elevada aridez pero de alto valor ecológico por la singularidad de las especies vegetales y animales que las habitan adaptadas a ese medio tan exigente. Bien es sabedor vuestra merced todo sobre estos páramos.
Cría fama y échate a dormir. Muy a su pesar, los otros jinetes eran perfectos conocedores de la de Sir Pak O´Inés por lo que el temor a las trampas, vallas, túneles, cadenas, barrizales, cumbres inalcanzables de no ser a pie, sendas intransitables y demás, los envolvió como una niebla angustiosa. Por fortuna contaban con la presencia del talismán de la Orden, Lady Marian Ligth, quien con su templanza y serena sonrisa apaciguó todo canguelo y desconfianza. Y así, una vez superado todo recelo y resquemor, el entorno se iluminó con el júbilo, regodeo y entusiasmo habitual hasta alcanzar el vértice geodésico marcado como objetivo principal de la correría.
El 10 de Julio quedará marcado en el Archivo de la Orden como el día del retorno a los caminos del Caballero del guantelete de yeso Sir Danniel Guss una vez finalizó su travesía personal por el túnel del desasosiego y la desesperación. Doloroso camino solo paliado en parte por el ánimo y apoyo que pudo percibir de todos nosotros, a quienes nos alentaba la ilusión de volver a cabalgar junto a este fiel paladín y noble defensor de nuestros ideales.
Junto a él otra grata reaparición. Quien sabe si de verdad fue por el desdichado infortunio de su mujer que la obligaba a estar postrada en el camastro de su chabola, o como mucho me temo porque la amenaza vertida sutilmente de que o volvía o nos veríamos obligados a ir a por él surtió el efecto deseado, el caso es que Lord Miguel Lion participó con su gracejo natural en esta cabalgada.
Tuvieron a bien pensar en el convaleciente, preparar un trayecto cómodo y trotar a un ritmo placentero hasta la Presa de Pina para volver por Alfajarín. Eso sí, desistieron de la idea inicial de ascender a la Cueva Encantada pues ya para entonces las posaderas de Danniel Guss estaban para pocos encantos.
No sé si hago bien en contarle a vuestra merced que todas sus aflicciones y dolencias se fueron difuminando milagrosamente hasta esfumarse por completo conforme los tragos de cerveza circulaban por su gaznate como almas perseguidas por el Diablo. Mano de Santo si bien es cierto y necesario apuntillar que fue preciso ocupar de jarras vacías toda la mesa del bar Begoña de Santa Isabel para que este prodigio mágico viera la luz.
Y por fin llegó el 17 de Julio, fecha en la que había sido relevado de mis obligaciones con el mercadillo de corte británico y pude disfrutar de la ruta junto a mis jinetes añorados. También contamos con Sir Louis Jim Eno, el soriano con la agenda más saturada que la de cuantos nobles y señores feudales pueda conocer vuestra merced, con el rayo centelleante Jesús Electry y su corcel Flash y con el alma libre Álvaro, un escudero sin rumbo fijo, conversación multi-temática y semblante de tan buen zagal que es imposible llamarle la atención ni someter a castigo alguno.
Remontamos el Ebro hasta Torres de Berrellén acompañados siempre por la música que afloraba de un insólito y chocante artefacto que portaba Lord Miguel Lion prendido en su armadura. Todo baile sobre las monturas, hechos más significativos y escenas pintorescas como la del brindis del final de la cabalgada quedarían grabados para la posteridad por nuestros artistas del lienzo y pincel.
Y poco más le puedo contar a vuestra merced sobre las andanzas, aventuras y desventuras de sus nobles caballeros de la Orden de los Alazanes acaecidas en estas últimas jornadas en las que tanto se le ha echado de menos.
Sin más papiro sobre el que escribir, con el tintero vacío y las plumas con las puntas quebradas se despide su humilde servidor:
Hidalgo Fernán del Turia”
Satisfecho con las noticias recibidas, el ilustre Lord Paskual pudo descansar tranquilo mientras en su mente inquieta ya planeaba la ruta de la siguiente semana en la que, satisfechos ya sus compromisos familiares (con cuñados incluidos), podría volver a galopar arropado por esos jinetes que tanto aprecio, respeto y admiración le procesan.
Y así siguieron los Alazanes forjando su historia y marcando su destino, sin hacer ruido, medio en la sombra, sin necesidad de estar en primera línea y sin grandes pretensiones. Les bastaba con el apoyo y el trato fraternal recibido por la Hermandad Btt Zgz. Y eso ya lo tenían.
“Cuando los obstáculos aparezcan
cambia el camino para alcanzar la meta,
pero no cambies tu decisión de llegar hasta allí”
(Zig Ziglar. Alabama, 1926/2012)



